Nuestro deber moral -
Moebius - 31 May, 2026
Escribo esto sin haber tomado el café de la mañana, asi que puede salir cualquier cosa...
Recuerdo que al principio de saber la berdad me levantaba por la noche con un único pensamiento "me han mentido...". Y me lo repetía por minutos porque no me lo podía creer. "Me han mentido, me han mentido".
Tardé unos días en darme cuenta que no fue así. Simplemente yo me habia mentido al creerme lo que me predicaron.
Ya sea por 'herencia' de credos, o por depresión, o por carencia de alguna cosa, el caso es que me creí todo lo que me decían.
Viene a ser como si al ver que está lloviendo salgo de casa sin paraguas y me mojo hasta las cejas y en vez de pensar que he cometido un fallo, me enfado con la lluvia.
No es así. O no debería ser así.
Hay que aceptar que parte de toda esa historia de la organización la vamos 'haciendo' nosotros; y una vez que aceptamos nuestra participación toca desprendernos de la rabia, el rencor y a veces incluso el odio, hacia la secta.
Pasar página necesita de una mirada al frente, pero también interior. No cabe insultar o sentir rabia. Tampoco menospreciar a quienes están dentro llamándolos 'ancianetes' o cosas parecidas. Hacer eso solo demuestra que estamos doloridos y que conservamos cierto 'apego' a lo que sentíamos cuando estábamos dentro, cuando lo ideal seria 'no sentir nada'.
Y nada es nada.
Y de acuerdo que habrá temas muy dolorosos y difíciles de soportar sin sentir una pizca de ira y rabia.
Pero el mundo 'mancha'...y 'mancha' mucho...ya sea por 'tocarlo', por acercarnos demasiado o también por acariciarlo...Y es muy difícil que nuestra conciencia no quede emborronada.
Nuestra conciencia nunca estará limpia. Y hay que aceptarlo como parte de nuestras experiencias, porque eso nos hace más sabios.
Por supuesto que nuestro deber moral es denunciar la mentira, la injusticia y el engaño.
No sirve callarse.
Pero también hay un límite en este nuestro deber moral. No deberíamos 'invadir' esa otra moral en la que se siente a gusto la persona que quiere continuar en la secta: es cosa de ella, no nuestra.
Tenemos un tiempo, una situación, y un entorno distinto. 'Colonizar' al otro para que piense, crea o sienta como lo hacemos nosotros es ponernos en la piel del mismo personaje que representa la secta.
Ahora sí...voy a por mi café...