Esta comunidad utiliza cookies
Esta comunidad utiliza cookies para almacenar información de ingreso si eres forista, y tu última visita si no lo eres. Las cookies son pequeños textos almacenados en su computadora; dichas cookies son puestas por este sitio y no posan como riesgo de seguridad. Las cookies rastrean tópicos específicos que usted haya leído. Por favor confirme si acepta o rechaza que estas cookies sean almacenadas.

Una cookie se almacenará en su navegador para prevenir que este aviso salga nuevamente. Usted podrá cambiar este ajuste utilizando el enlace a pie de página.

Copyright authors please see our disclaimer. (March 19, 2021)

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

Por qué no tiene sentido que discutas por Internet
#1

Por qué no tiene sentido que discutas por Internet
Vía Toni Tobaga ( Skeptik )

Hay algo casi instintivo en nosotros cuando vemos una afirmación que nos parece absurda en Internet: el impulso de intervenir. De corregir. De aportar datos, enlaces, estudios, como si la verdad fuera un objeto que pudiera colocarse delante de alguien hasta que, inevitablemente, la reconociera.
Pero la experiencia cotidiana suele contar otra historia. La conversación no se endereza. La otra persona no cambia de opinión. Y, en muchas ocasiones, ocurre lo contrario de lo esperado: la creencia inicial se vuelve más firme, más resistente, casi más militante.
Este fenómeno tiene un nombre inquietante: el Efecto Backfire.
Cuando una idea forma parte de nuestra identidad mental, no funciona como una simple hipótesis sobre el mundo, sino como un pilar. No es solo “lo que creemos”, sino parte de “cómo entendemos quiénes somos y cómo funciona la realidad”. Y cuando ese pilar es cuestionado, el cerebro no siempre responde con apertura, sino con defensa.
La psicología cognitiva lleva décadas describiendo este terreno. En 1979, los trabajos de Lord, Ross y Lepper mostraron algo desconcertante: dos grupos con posturas opuestas sobre la pena de muerte, al ser expuestos a los mismos estudios, no convergían en sus opiniones. Cada grupo interpretaba los datos de forma selectiva, reforzando su posición inicial.
Ahí entra en juego el sesgo de confirmación: la tendencia a buscar, interpretar y recordar información que encaja con lo que ya creemos, ignorando o minimizando lo que lo contradice. No es un fallo puntual, sino un atajo habitual del pensamiento humano. Ahorra energía cognitiva y reduce la incertidumbre.
El Efecto Backfire aparece cuando la información contraria no solo es ignorada, sino que produce el efecto contrario al esperado: fortalece la creencia original. Investigaciones posteriores, como las de Brendan Nyhan y Jason Reifler, mostraron que en temas altamente polarizados —especialmente conspiranoicos— corregir información errónea no siempre reduce el error; a veces lo intensifica.
La razón no es simple obstinación. Es estabilidad. Nuestro cerebro necesita un modelo coherente del mundo para poder actuar. Si cada nueva evidencia obligara a reconstruir ese modelo desde cero, la vida mental sería inviable. Por eso, cuando una información amenaza un núcleo central de creencias, el sistema no “actualiza”: protege.
Y esa protección puede ser muy sofisticada. No solo rechazamos datos contrarios; también reinterpretamos su fuente, su intención o su credibilidad. Así, la información se neutraliza sin necesidad de ser absorbida.
Las redes sociales amplifican este mecanismo. No solo nos exponen a desacuerdos, sino que convierten esos desacuerdos en confrontaciones públicas, donde la identidad y el ego entran en juego. El resultado rara vez es un intercambio de ideas, sino una escalada de reafirmaciones.
Por eso muchas discusiones online parecen seguir un guion repetido: argumentos, contraargumentos, cansancio y, finalmente, silencio o agresión. No porque falten datos, sino porque el problema no es informativo, sino cognitivo.
Esto no significa que toda conversación sea inútil, pero sí que la idea de “ganar” una discusión en internet suele ser una ilusión. En muchos casos, cuanto más insistimos, más activamos los mecanismos de defensa del otro, y los nuestros propios.
Tal vez la lección más incómoda del Efecto Backfire no es que los demás no cambian de opinión. Es que nosotros tampoco lo hacemos tan fácilmente como creemos.
Y que la mente humana no está diseñada para la corrección inmediata, sino para la coherencia interna, incluso cuando esa coherencia se aleja de la realidad.

Referencias
- Lord, C. G., Ross, L., & Lepper, M. R. (1979). Biased assimilation and attitude polarization. Journal of Personality and Social Psychology.
- Nyhan, B., & Reifler, J. (2010). When Corrections Fail: The persistence of political misperceptions. Political Behavior.
- Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux.
- Nickerson, R. S. (1998). Confirmation bias: A ubiquitous phenomenon in many guises. Review of General Psychology.

(En APA por si las dudas XD )

Si Lucifer fue capaz de incitar una rebelión en el cielo, eso significa celos, envidia y violencia en el cielo pese a prometerte un paraíso perfecto
[Imagen: 312554928-8634900413188542-2070329703511938974-n.jpg]
[+] 2 usuarios dieron MeGusta JoseFidencioR.
Responder


Posibles hilos similares…
Hilo / Autor Respuestas Vistas Último mensaje

Salto de foro:


Usuarios navegando en este hilo: 2 invitado(s)