Hace 10 horas
(Hace 10 horas)Anciano Señalado escribió: En 5 años desde las sombras y mi correo electrónico del foro ayudé a alrededor de 45 personas a evitar un comité judicial. Curiosamente, nada de eso me preparó cuando yo mismo estuve a las puertas de uno.
Mientras terminaba de escribir un libro que pronto voy a publicar, me quedaba la sensación de que faltaba algo más… fue así como me di cuenta de ciertos patrones en el libro Pastoreen: ¿Por qué se sugiere no hacer comité si la persona no es reconocida como TJ en su vecindario? ¿Por qué se admite que es riesgoso que los ancianos reciban pruebas de audio, video o capturas de pantalla? ¿Por qué la organización solicita país tras país que los publicadores firmen un consentimiento de uso de datos? ¿Por qué se debe consultar a la sucursal si un acusado no es localizable y no se le puede informar el resultado de su comité para anunciarlo a la congregación? ¿por qué la sucursal instruye a los ancianos que se comuniquen a betel si un acusado amenaza con demandar?
Todo esto me llevó a investigar las leyes de datos de mi país, México, pero curiosamente me di cuenta de que la mayoría de los países de Latinoamérica tiene leyes muy estrictas al respecto, incluso por encima de las de Estados Unidos.
Justo estaba diseñando ese capítulo, cuando me llegó la información que cambió mi plan de salida: los ancianos estaban haciendo una investigación a mis espaldas para hacerme un comité. Eso me llevó a un punto de no retorno, probar cuánto podría servir lo que investigué. Los detalles seguramente los contaré en otro momento. Mientras tanto, quiero ponerlos al corriente de algo que puede ayudar a quienes de verdad quieren salir.
Desafortunadamente, legalmente no se puede de momento retirar todo intento de control de la WT sobre nuestras vidas, no existe el marco jurídico para ejercerlo. Gracias al encomiable trabajo jurídico que se está realizando en Europa y Japón la situación tal vez cambie en una década. Aún así, hay una figura clave en todo esto: La revocación de consentimiento.
¿Qué es la revocación de consentimiento? Por confiar en una religión, entregamos nuestros derechos básicos, nos entregamos a ciegas y en el proceso espiritual desconocimos que aún dedicándonos a Jehová y una organización, conservábamos derechos, la Watchtower nunca nos los informó. Pero para que legalmente pudiera operar este control sobre nuestras vidas, se necesitaba consentimiento, por décadas ese consentimiento fue verbal, pero con los años los gobiernos han exigido a todo tipo de organizaciones formalizar ese consentimiento mediante una hoja de uso de datos personales.
Sin embargo, en los últimos años la batalla legal entre la Watchtower y sus ex miembros ha sido hasta que grado debe llegar ese consentimiento y si este es revocable. ¿Te imaginas que contrataras un proveedor de internet que se negara bajo ningún motivo a cancelarte el servicio o que accediera a cancelarlo pero exigiera seguirte cobrando mes con mes? Así de absurda es la idea de consentimiento de la Watchtower, quien exige que incluso saliendo de su religión mediante expulsión o desasociación, sigas jugando bajo sus reglas… es ahí donde quise saber, qué se puede hacer. Continuará en la parte 2.
Algo muy difícil de hacer para un testigo de Jehová es poner límites, decir “no”. La mayoría de los TJ sienten miedo o hasta nauseas cuando los ancianos solicitar platicar en privado, cuando se agenda una visita de pastoreo, o cuando se les cita a un comité. Esto sucede por el control emocional, porque el publicador generalmente siente que no puede decir “no”. Quienes rara vez se rehúsan a hablar con los ancianos son vistos como rebeldes, en el pasado eran señalados públicamente desde la plataforma. Ahora el consentimiento ya no solo es verbal, es formalizado mediante una hoja de datos que el publicador firma, confiando ciegamente sin leer los términos y condiciones.
Pero muy pocos saben que se puede perfectamente ser publicador sin firmar dicha hoja, no es un requisito indispensable. Se puede salir a predicar, e incluso tener asignaciones en la plataforma sin firmar, aunque claro, alguien que decida esto debe ser “concientizado” por los ancianos (por orden de la sucursal) a aclararle que esto es un simple “trámite administrativo” sin mayor repercusión, así que hasta la fecha no he sabido de un publicador activo que se resista a firmarlo. No es indispensable firmarlo, pero nadie te informa que no lo es.
Ahora bien, la disciplina espiritual necesita el procesamiento de datos: tu nombre, tu estado espiritual, tus creencias, tu estado civil, domicilio… uno rara vez es consiente de que los ancianos manipulan nuestros datos personales disfrazándolo de seguimiento espiritual.
¿Qué pasa si alguien revoca el consentimiento? El código de programación pastoral no sabe cómo proceder: ¿cómo localizas a un publicador que te prohíbe conservar el registro de su domicilio? ¿Cómo marcarle si ha prohibido conservar su número telefónico? ¿Cómo hacerle un comité judicial si no se puede mencionar su nombre ni estado espiritual? Los ancianos no están preparados para esos escenarios, porque eso corresponde a la categoría de gestión de riesgos, una materia que la sucursal no desea que los ancianos conozcan. Así que, cuando un publicador solicita formalmente la supresión de sus datos y revocación de consentimiento, los ancianos no saben qué hacer, intentan encaminar al asunto dentro del plano espiritual pero terminan reconociendo que no cuentan con la autorización ni la capacitación para manejarlo y tienen que escalarlo a la sucursal.
¿Qué sucede cuando llega a la sucursal una solicitud de este tipo? La respuesta es diametralmente opuesta a la de los ancianos. La sucursal sabe perfectamente que para que el sistema siga prosperando deben navegar en las aguas de la legalidad; no quieren ser como los esenios y retirarse al desierto para fundar su propia comunidad para ayunar y copiar a mano el libro de Isaías, les gusta vivir en la comodidad que les ofrece ser reconocidos como asociación religiosa pero con su estatus vienen las obligaciones.
En ese momento la relación que usualmente es asimétrica, donde el publicador creía que no tiene ningún derecho, se vuelve una relación entre iguales: un ciudadano exigiendo sus derechos a una corporación legal… (Continuará en la parte 3)
despuesdelarmagedon@gmail.com



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