Hace 9 horas
Hola queridos colegas/amigos
La verdad no sabía cómo llamarlos a uds ni como presentarme yo. Soy un desilusionado pesimista que se inactivó al ver la inacción y el maltrato seguido de ciertos aires de superioridad moral de muchos tj, entre ellos mí propio padre y tíos.
Tal vez convenga contarles un poco sobre mí. Espero no aburrirlos.
Soy de una gran ciudad del interior del país. Mí bisabuelo fue uno de los primeros testigos de la región y siempre tuvo un contacto muy cercano a los directivos de la sucursal. Mí abuelo, que falleció hace poco con más de 100 años y casi 50 años de PR fundo congregaciones en zonas rurales de la pampa y el litoral argentino. Cuando conoció a mí abuela, se estableció y crio una gran familia de muchos hijos varones, todos ellos ancianos de congregación. Así que mí padre siguió la tradición familiar y fue y sigue siendo un anciano respetado de la zona, miembro de el famoso comité de enlace, el se cree casi un doctor en medicina,muy consultado casi como un gurú cuando hay casos de salud graves que requieren el posible uso de sangre.
Mí padre conocio a mí madre en una asamblea en la época que las "asambleas de distrito" se celebraban en estadios de fútbol. Así que mí madre viajo de un pueblo del norte de Buenos Aires a el estadio de RC en Rosario y con 16 años quedó embelesada con él. Esperaron 2 años y a los pocos días de cumplir ella 18 años y el 27, se casaron. Acá aparezco yo. El segundo hijo de 3. Mí hno también anciano, mí hermana menor hoy por hoy felizmente casada con un sup de circuito y yo, la decepción de la familia.
Mí crisis comenzó poco antes de la pandemia.
Mí mejor amigo sufría serios problemas de depresión. Aún así cada vez que nos juntábamos era como si el mundo no existíera, podíamos reír y beber cervezas durante horas, mirar películas o simplemente salir a correr y olvidarnos de todo está porquería de mundo. Pero inevitablemente su oscuridad se hacía cada día más grande. Aún hoy, a pesar que ya pasaron casi 7 años no puedo evitar sentir un puñal en el pecho cundo pienso en mí mejor amigo.
Era verano y mis padres y la familia de mí ex novia decidimos ir a visitar Betel. Cuando llegamos hicimos lo normal, visita a los diferentes deptos, fotos en la bonita entrada que tenía ese lugar en Chacarita, y cuando estábamos terminando la visita llega un llamado a mí madre. Ella empieza a llorar y al mirarme me cuenta que mí amigo había terminado con su vida.
No puedo ni quiero escribir mucho sobre eso primero porque es difícil y segundo para cuidar su privacidad. Lo único que recuerdo ese día es correr hacia el auto y agarrar la autopista a toda velocidad. No recuerdo cómo llegué ni como estaba vestido ni si era de noche o de día. Solo se que durante semanas solo lloraba.
Ese día algo se quebró dentro de mí. No podia comprender nada. Y lo peor aún estába por llegar.
Fue muy doloroso ir a su velatorio y escuchar murmurar a todos que se creían superiores moralmente. Escucharlos juzgar a una persona muerta sin entender su dolor fue terrible. Cómo si el que se suicida fuera un flojo. Alguien que renuncia a la vida porque ya le cansó. Pero eso fue solo el principio. Las siguientes reuniones solo se hablaba de él y su "decisión errónea"
Mí padre intento consolarme pero solo logro que estallara una violenta pelea que hizo que hasta hoy no hablemos. Me contó que mí amigo había pedido ayuda muchas veces y que había sufrido un abuso de pequeño dentro de la congregación. Eso me llenó de ira. Esa persona abusadora y pedófila solo había cambiado de congregación y cada tanto hacia sus apariciones en nuestra congregación como para visitar a los viejos amigos. Imagino el dolor y sufrimiento que habrá padecido mí amigo. El abuso jamás tuvo consecuencias porque era "la palabra de mí amigo (un niño en ese entonces) contra la palabra de este otro hombre"
Poco tiempo después empezó el COVID y en marzo de 2020 todo fue por zoom. Mí vida " teocrática" empezó a resquebrajarse irremediablemente. Dejé de ser SM, mí entonces novia rompió conmigo porque no era un hombre "espiritual" y actualmente hace un año y medio que no estoy activo. Mí familia trato de convencerme de hacer un "esfuerzo espiritual" para ponerme "firme en la verdad" pero la única verdad que tenía firme era el enorme cansancio que llevaba dentro de mí corazón. Sentía desfallecer cada vez que tenía que estar en una reunión. Era un suplicio fingir pertenecer. Se los dejé en claro y por eso soy la oveja negra de la familia, la vergüenza sin nombre del clan.
Me mudé de la casa de mis padres y casi no tengo contacto con ellos. Los extraño pero tienen la cabeza demasiado formateada por la religión. Mí hermano mayor cada tanto me invita a las reuniones. Este año por primera vez no fui a la conmemoración pero la vi por zoom y mí hermana se alineó con mis padres y casi no tenemos trato. La verdad es que extraño a mis familiares pero a quien más extraño es a mí amigo. Cuando pienso en qué podría haber hecho algo más por el se me revuelve el estómago. Tendre que vivir para el resto de mis días con esa culpa. Y me dan mucha rabia que los que debían ayudarlo no sientan ni un poco de vergüenza. Yo se que no eran profesionales de la salud mental pero mínimamente debian hacer algo con la la persona que abusó de él. Y me dan más bronca que lo juzguen y hasta se burlen de una persona muerta. No sé cómo me contuve en ese momento para no golpearlos.
Esa es mí historia. Un ser humano con bronca y dolor que tal vez solo necesitaba hacer catarsis con uds.
Gracias por leerme y espero no haberlos aburrído.
Saludos desde Argentina.
La verdad no sabía cómo llamarlos a uds ni como presentarme yo. Soy un desilusionado pesimista que se inactivó al ver la inacción y el maltrato seguido de ciertos aires de superioridad moral de muchos tj, entre ellos mí propio padre y tíos.
Tal vez convenga contarles un poco sobre mí. Espero no aburrirlos.
Soy de una gran ciudad del interior del país. Mí bisabuelo fue uno de los primeros testigos de la región y siempre tuvo un contacto muy cercano a los directivos de la sucursal. Mí abuelo, que falleció hace poco con más de 100 años y casi 50 años de PR fundo congregaciones en zonas rurales de la pampa y el litoral argentino. Cuando conoció a mí abuela, se estableció y crio una gran familia de muchos hijos varones, todos ellos ancianos de congregación. Así que mí padre siguió la tradición familiar y fue y sigue siendo un anciano respetado de la zona, miembro de el famoso comité de enlace, el se cree casi un doctor en medicina,muy consultado casi como un gurú cuando hay casos de salud graves que requieren el posible uso de sangre.
Mí padre conocio a mí madre en una asamblea en la época que las "asambleas de distrito" se celebraban en estadios de fútbol. Así que mí madre viajo de un pueblo del norte de Buenos Aires a el estadio de RC en Rosario y con 16 años quedó embelesada con él. Esperaron 2 años y a los pocos días de cumplir ella 18 años y el 27, se casaron. Acá aparezco yo. El segundo hijo de 3. Mí hno también anciano, mí hermana menor hoy por hoy felizmente casada con un sup de circuito y yo, la decepción de la familia.
Mí crisis comenzó poco antes de la pandemia.
Mí mejor amigo sufría serios problemas de depresión. Aún así cada vez que nos juntábamos era como si el mundo no existíera, podíamos reír y beber cervezas durante horas, mirar películas o simplemente salir a correr y olvidarnos de todo está porquería de mundo. Pero inevitablemente su oscuridad se hacía cada día más grande. Aún hoy, a pesar que ya pasaron casi 7 años no puedo evitar sentir un puñal en el pecho cundo pienso en mí mejor amigo.
Era verano y mis padres y la familia de mí ex novia decidimos ir a visitar Betel. Cuando llegamos hicimos lo normal, visita a los diferentes deptos, fotos en la bonita entrada que tenía ese lugar en Chacarita, y cuando estábamos terminando la visita llega un llamado a mí madre. Ella empieza a llorar y al mirarme me cuenta que mí amigo había terminado con su vida.
No puedo ni quiero escribir mucho sobre eso primero porque es difícil y segundo para cuidar su privacidad. Lo único que recuerdo ese día es correr hacia el auto y agarrar la autopista a toda velocidad. No recuerdo cómo llegué ni como estaba vestido ni si era de noche o de día. Solo se que durante semanas solo lloraba.
Ese día algo se quebró dentro de mí. No podia comprender nada. Y lo peor aún estába por llegar.
Fue muy doloroso ir a su velatorio y escuchar murmurar a todos que se creían superiores moralmente. Escucharlos juzgar a una persona muerta sin entender su dolor fue terrible. Cómo si el que se suicida fuera un flojo. Alguien que renuncia a la vida porque ya le cansó. Pero eso fue solo el principio. Las siguientes reuniones solo se hablaba de él y su "decisión errónea"
Mí padre intento consolarme pero solo logro que estallara una violenta pelea que hizo que hasta hoy no hablemos. Me contó que mí amigo había pedido ayuda muchas veces y que había sufrido un abuso de pequeño dentro de la congregación. Eso me llenó de ira. Esa persona abusadora y pedófila solo había cambiado de congregación y cada tanto hacia sus apariciones en nuestra congregación como para visitar a los viejos amigos. Imagino el dolor y sufrimiento que habrá padecido mí amigo. El abuso jamás tuvo consecuencias porque era "la palabra de mí amigo (un niño en ese entonces) contra la palabra de este otro hombre"
Poco tiempo después empezó el COVID y en marzo de 2020 todo fue por zoom. Mí vida " teocrática" empezó a resquebrajarse irremediablemente. Dejé de ser SM, mí entonces novia rompió conmigo porque no era un hombre "espiritual" y actualmente hace un año y medio que no estoy activo. Mí familia trato de convencerme de hacer un "esfuerzo espiritual" para ponerme "firme en la verdad" pero la única verdad que tenía firme era el enorme cansancio que llevaba dentro de mí corazón. Sentía desfallecer cada vez que tenía que estar en una reunión. Era un suplicio fingir pertenecer. Se los dejé en claro y por eso soy la oveja negra de la familia, la vergüenza sin nombre del clan.
Me mudé de la casa de mis padres y casi no tengo contacto con ellos. Los extraño pero tienen la cabeza demasiado formateada por la religión. Mí hermano mayor cada tanto me invita a las reuniones. Este año por primera vez no fui a la conmemoración pero la vi por zoom y mí hermana se alineó con mis padres y casi no tenemos trato. La verdad es que extraño a mis familiares pero a quien más extraño es a mí amigo. Cuando pienso en qué podría haber hecho algo más por el se me revuelve el estómago. Tendre que vivir para el resto de mis días con esa culpa. Y me dan mucha rabia que los que debían ayudarlo no sientan ni un poco de vergüenza. Yo se que no eran profesionales de la salud mental pero mínimamente debian hacer algo con la la persona que abusó de él. Y me dan más bronca que lo juzguen y hasta se burlen de una persona muerta. No sé cómo me contuve en ese momento para no golpearlos.
Esa es mí historia. Un ser humano con bronca y dolor que tal vez solo necesitaba hacer catarsis con uds.
Gracias por leerme y espero no haberlos aburrído.
Saludos desde Argentina.



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