08 Aug, 2026, 07:05 AM
He visto la pelicula, en una reposicion, pero no recuerdo que tal lo 'interiorizó' el personaje enfermo.
Lo que sí puedo comentar es la novela de Tolstoi "La muerte de Ivan Ilich", que tiene muchas similitudes y que me intantó tanto que es una de las pocas novelas que le leído dos veces.
Resumiendo mucho, el personaje está mortalmente enfermo, pero todos a su alrededor (familia y médicos) le dicen que no se preocupe, mintiéndole que pronto se pondrá bien y mientras le dan medicamentos varios.
A medida que avanza la historia, el hombre se va sintiendo peor y a pesar de las mentiras él llega a 'saber' (intuir) que pronto se morirá.
Su familia no le dice la verdad...pero él sí puede saberla: su cuerpo lo sabe, su mente también... todo él sabe que está en las ultimas y el dilema moral de no decirle que se va a morir mientras él sabe que sí, es lo que realmente le hace mal.
Su entorno...su familia, los médicos...le faltan el respeto: es como tratarían a un niñito. No quieren hacerle daño, pero al no tomarse en serio lo que está pasando lo que está sintiendo, hacen que se desconecte tanto de la vida como de la familia.
Y ahora voy a decir una tontería (para algunos). Y es que antes de un diagnostico escrito, el cuerpo lo sabe. La mente lo sabe. Pero no le prestamos atención; la debida atención a lo que el cuerpo nos 'dice'.
Hay 'señales' que si prestáramos atención sabríamos que algo está fallando, que el cuerpo se resiente, sufre, se rebela.
Pero lo hacemos callar; le damos pastillitas, vitaminas y cruzamos los dedos...
Podemos tardar más o menos a darnos cuenta de que estamos enfermos, y vamos 'mintiéndonos' y dejando pasar un tiempo que quizás sea precioso.
Puede no ser nada grave, pero la queja está ahí...y no la escuchamos.
Pasa lo mismo, por ejemplo, cuando conocemos a alguien por primera vez. No lo hemos visto nunca, pero en pocos segundos (si estamos alertas y atentos), podemos saber de qué 'palo' va...y eso sin mediar palabra, solo con su pose, o su forma de sonreir, o la forma de expresarse.
No es magia.
Le llamo intuición, aunque quizás tenga otro nombre, no sé. El caso es el mismo con nuestro cuerpo.
Si hay algo que no va bien, hasta la última célula de una uña lo 'sabe'. ¿Por qué, de repente, me apetece comer un dulce, cuando no me gustan?.
Pues eso es.
Lo que sí puedo comentar es la novela de Tolstoi "La muerte de Ivan Ilich", que tiene muchas similitudes y que me intantó tanto que es una de las pocas novelas que le leído dos veces.
Resumiendo mucho, el personaje está mortalmente enfermo, pero todos a su alrededor (familia y médicos) le dicen que no se preocupe, mintiéndole que pronto se pondrá bien y mientras le dan medicamentos varios.
A medida que avanza la historia, el hombre se va sintiendo peor y a pesar de las mentiras él llega a 'saber' (intuir) que pronto se morirá.
Su familia no le dice la verdad...pero él sí puede saberla: su cuerpo lo sabe, su mente también... todo él sabe que está en las ultimas y el dilema moral de no decirle que se va a morir mientras él sabe que sí, es lo que realmente le hace mal.
Su entorno...su familia, los médicos...le faltan el respeto: es como tratarían a un niñito. No quieren hacerle daño, pero al no tomarse en serio lo que está pasando lo que está sintiendo, hacen que se desconecte tanto de la vida como de la familia.
Y ahora voy a decir una tontería (para algunos). Y es que antes de un diagnostico escrito, el cuerpo lo sabe. La mente lo sabe. Pero no le prestamos atención; la debida atención a lo que el cuerpo nos 'dice'.
Hay 'señales' que si prestáramos atención sabríamos que algo está fallando, que el cuerpo se resiente, sufre, se rebela.
Pero lo hacemos callar; le damos pastillitas, vitaminas y cruzamos los dedos...
Podemos tardar más o menos a darnos cuenta de que estamos enfermos, y vamos 'mintiéndonos' y dejando pasar un tiempo que quizás sea precioso.
Puede no ser nada grave, pero la queja está ahí...y no la escuchamos.
Pasa lo mismo, por ejemplo, cuando conocemos a alguien por primera vez. No lo hemos visto nunca, pero en pocos segundos (si estamos alertas y atentos), podemos saber de qué 'palo' va...y eso sin mediar palabra, solo con su pose, o su forma de sonreir, o la forma de expresarse.
No es magia.
Le llamo intuición, aunque quizás tenga otro nombre, no sé. El caso es el mismo con nuestro cuerpo.
Si hay algo que no va bien, hasta la última célula de una uña lo 'sabe'. ¿Por qué, de repente, me apetece comer un dulce, cuando no me gustan?.
Pues eso es.
No quiero raices...quiero alas.



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