13 Aug, 2021, 04:18 AM
(12 Aug, 2021, 08:03 PM)OSDAVID escribió: .. si una persona es moralmente limpia , por donde se la mire , ayuda al prójimo , pero no tiene fé .. ¿ Que sucede ? ¿ Porque se exige esta cualidad ? sería como un certificado de espiritualidad , porque una persona puede ser moral , pero no ser espiritual , ahora la persona espiritual tiene que ser moralmente limpia ? De pronto pienso que al mostrar fé validamos a Dios , ¿ hace falta realmente eso ? ¿ ó nos validamos a nosotros mismos ?
si alguien quiere agregar algo , estaría bueno , muy bueno José y Moebius , abrazo
Interesantes preguntas...
En primer lugar, se me ocurre que una persona espiritual no tiene porqué ser moralmente limpia.
Hay casos y casos de ello: los eternos arrepentidos. Pecan y despues van a misa (o a donde ellos crean que está Dios) con lágrimas en los ojos y el alma destrozada. Pero a la semana siguiente más de lo mismo. Asi que pienso que algo falla en todo eso. Y no sé qué es.
Claro está que una persona espiritual puede pecar, es una persona humana y si no lo hiciera nunca (el pecar) es que ya seria... eso mismo ¡¡¡ un ser espiritual. Y eso pues como que no es alcanzable.
Hay otra idea que me ha gustado mucho y es que en vez de pedir mas fe, es pedir menos dudas.
O sea (creo que lo ha dicho JoseFidencioR la antitesis de la fe es la duda.
Explico un caso que me hizo pensar mucho en su dia.
Un amigo testigo tenia tres hijas, les hacía el estudio a todas ellas, y me comentó que la primera lo aceptaba todo sin presentar ninguna duda, todo era verdad. La segunda en cambio no podía avanzar en el estudio porque todo lo cuestionaba y preguntaba y preguntaba constantemente.
La tercera era demasiado niña por aquel entonces.
Así que me preguntó "¿cual crees que tiene mas fe?.
Lo dejo ahí. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Pero quiero decir que la persona que tiene dudas y busca respuestas, esa es la que (quizas) menos necesidad tendrá de pedir más fe.
Solo en contadas ocasiones encontramos a alguien a quien podamos transmitir nuestro estado de animo, alguien con quien podamos comunicarnos a la perfeccion. Es casi un milagro, o una suerte inesperada, hallar a esa persona.
(Murakami)