30 Dec, 2025, 12:27 AM
Nicaragua... quizá no sea un país particularmente interesante en lo "teocrático" para los JW, porque a ese nivel lo que ocurra allí les resulta bastante indiferente. Sin embargo, geopolíticamente sí lo es. La JW siempre ha procurado llevarse bien con los gobiernos, y basta observar que sus asambleas suelen realizarse en instalaciones públicas del Estado, muchas veces con precios preferenciales.
En estos días se ha vuelto viral el tema de la restricción al ingreso de Biblias al país. Políticamente hablando, Nicaragua está alineada con el país número uno siendo el número dos ustedes saben de que país hablo, un país en donde el cristianismo en general esta prohibido. Más allá del chiste, el punto es que cuando se organizó una asamblea internacional en Managua —no recuerdo si fue antes de la pandemia o justo cuando estalló la crisis político-social de 2018—, esta finalmente no se realizó. Sin embargo, ya existía una alianza con el gobierno: hoteles, tour operadoras y otros rubros cuyos dueños estaban vinculados al poder ya habían sido “pactados” como proveedores preferenciales de la ORG. Incluso México designó a sus mejores “negociadores” y “voceros” para llevar a cabo toda la gestión.
A la JW no le conviene enfrentarse a un gobierno de izquierda. Eso no solo implicaría un alto costo económico, sino también una exposición pública incómoda que podría interpretarse como una exaltación o confrontación política. Por eso, optan por mantener la fiesta en paz.
En cuanto a las reuniones, resulta interesante que en Estados Unidos desde hace tiempo muchas congregaciones solo se reúnen una vez a la semana, y la predicación no se realiza ni remotamente como en países de Centroamérica. De hecho, el mismo Cuerpo Gobernante lleva meses diciendo que vienen cambios y que hay que adaptarse.
En general, desde la pandemia Zoom demostró que no son necesarios los Salones del Reino para reunirse. Incluso por un tiempo parecía que la JW iba camino a convertirse en una religión prácticamente virtual. Intentaron volver a la presencialidad, y lo hicieron, pero nada volvió a ser igual. La Conmemoración, creo, es de lo poco que no permiten transmitir —aunque quizás algunas congregaciones sean más estrictas (absurdamente) que otras—.
Por otro lado, qué fácil es decir “pídanlo a cuenta de vacaciones”, cuando la realidad no es tan simple, especialmente para quienes trabajan para el Estado. Habrá que esperar. Ojalá eliminen la reunión de entre semana o se reinventen, porque las congregaciones van a la deriva. Y lo digo con fundamento: predicar y reunirse de verdad les pesa. El cansancio se nota en los hermanos. En general, las congregaciones han envejecido; los jóvenes que quedan son, en su mayoría, hijos o nietos de esos mismos hermanos que ya envejecieron.
Ya veremos qué pasa.
En estos días se ha vuelto viral el tema de la restricción al ingreso de Biblias al país. Políticamente hablando, Nicaragua está alineada con el país número uno siendo el número dos ustedes saben de que país hablo, un país en donde el cristianismo en general esta prohibido. Más allá del chiste, el punto es que cuando se organizó una asamblea internacional en Managua —no recuerdo si fue antes de la pandemia o justo cuando estalló la crisis político-social de 2018—, esta finalmente no se realizó. Sin embargo, ya existía una alianza con el gobierno: hoteles, tour operadoras y otros rubros cuyos dueños estaban vinculados al poder ya habían sido “pactados” como proveedores preferenciales de la ORG. Incluso México designó a sus mejores “negociadores” y “voceros” para llevar a cabo toda la gestión.
A la JW no le conviene enfrentarse a un gobierno de izquierda. Eso no solo implicaría un alto costo económico, sino también una exposición pública incómoda que podría interpretarse como una exaltación o confrontación política. Por eso, optan por mantener la fiesta en paz.
En cuanto a las reuniones, resulta interesante que en Estados Unidos desde hace tiempo muchas congregaciones solo se reúnen una vez a la semana, y la predicación no se realiza ni remotamente como en países de Centroamérica. De hecho, el mismo Cuerpo Gobernante lleva meses diciendo que vienen cambios y que hay que adaptarse.
En general, desde la pandemia Zoom demostró que no son necesarios los Salones del Reino para reunirse. Incluso por un tiempo parecía que la JW iba camino a convertirse en una religión prácticamente virtual. Intentaron volver a la presencialidad, y lo hicieron, pero nada volvió a ser igual. La Conmemoración, creo, es de lo poco que no permiten transmitir —aunque quizás algunas congregaciones sean más estrictas (absurdamente) que otras—.
Por otro lado, qué fácil es decir “pídanlo a cuenta de vacaciones”, cuando la realidad no es tan simple, especialmente para quienes trabajan para el Estado. Habrá que esperar. Ojalá eliminen la reunión de entre semana o se reinventen, porque las congregaciones van a la deriva. Y lo digo con fundamento: predicar y reunirse de verdad les pesa. El cansancio se nota en los hermanos. En general, las congregaciones han envejecido; los jóvenes que quedan son, en su mayoría, hijos o nietos de esos mismos hermanos que ya envejecieron.
Ya veremos qué pasa.



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