20 Jan, 2026, 11:39 PM
Justo conversaba de esto hace unos días. A mi juicio, no se trata solo de un efecto de la pandemia. La pandemia expuso y aceleró algo que ya venía ocurriendo.
El vacío entre los 25 y 35 años no es casual. Esa es una etapa vital crítica: es cuando más se cuestiona, cuando se toman decisiones estructurales de vida (trabajo, pareja, rumbo personal) y cuando la fe deja de ser heredada o social para volverse —o no— convicción propia. Es interesante haber comprobado con mis propios ojos que es justo en esas edades donde conocí a muchos PIMOS.
En ese rango etario hay más pensamiento crítico, menos presión familiar y mayor acceso a información. Si la propuesta espiritual no logra responder a esas preguntas profundas, muchos simplemente se desconectan. Y justo en pandemia, el internet hizo gala de su verdadero poder de alcance.
La pandemia no “se comió” a esa generación; más bien les dio el espacio para salir a quienes ya estaban en duda o desgaste. Por eso vemos jóvenes más chicos aún presentes y hombres mayores que crecieron en otro contexto organizacional, pero una brecha clara en medio.
Más que una anomalía temporal, parece una señal generacional que merece análisis honesto, no solo explicaciones circunstanciales. Y para quien sea que lea esto: Lar organizaciones religiosas, el fundamentalismo religioso es un fraude.
El vacío entre los 25 y 35 años no es casual. Esa es una etapa vital crítica: es cuando más se cuestiona, cuando se toman decisiones estructurales de vida (trabajo, pareja, rumbo personal) y cuando la fe deja de ser heredada o social para volverse —o no— convicción propia. Es interesante haber comprobado con mis propios ojos que es justo en esas edades donde conocí a muchos PIMOS.
En ese rango etario hay más pensamiento crítico, menos presión familiar y mayor acceso a información. Si la propuesta espiritual no logra responder a esas preguntas profundas, muchos simplemente se desconectan. Y justo en pandemia, el internet hizo gala de su verdadero poder de alcance.
La pandemia no “se comió” a esa generación; más bien les dio el espacio para salir a quienes ya estaban en duda o desgaste. Por eso vemos jóvenes más chicos aún presentes y hombres mayores que crecieron en otro contexto organizacional, pero una brecha clara en medio.
Más que una anomalía temporal, parece una señal generacional que merece análisis honesto, no solo explicaciones circunstanciales. Y para quien sea que lea esto: Lar organizaciones religiosas, el fundamentalismo religioso es un fraude.



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