Hace 3 horas
Voy a tratar este tema a detalle en un proyecto a futuro, y adelanté un poco en la respuesta a un hilo en presentaciones y experiencias.
Pero vale la pena adelantar que hay algo importantisimo que la Watchtower quiere ocultar a toda costa de miembros y ex miembros; la llave para intervenir en la vida de los fieles se llama consentimiento.
Ese consentimiento, en términos legales puede ser tácito: es decir cuando accedes a platicar con los ancianos y reconoces su autoridad. En otros casos es explícito: es decir cuando firmas un aviso de privacidad, de tratamiento de datos o alguna figura similar.
Apenas el año pasado (al menos en México) la Watchtower empezó a tomarse más en serio las políticas de consentimiento de datos. Ahora se debe firmar el consentimiento cada vez que alguien es autorizado como publicador, cuando es reactivado, o cuando es readmitido; y aplican la típica estrategia de cualquier empresa con riesgos legales: te dan a firmar un documento súper genérico y que si quieres checar a detalle su política de tratamiento de datos consulte el sitio jw.org (spoiler: nadie lo hace).
Pero, al consultar la política en el sitio, ¡oh sorpresa!, resulta que el publicador tiene derecho a negarse a recibir ayuda espiritual, pastoreo, o reconocer comités judiciales, sin que eso signifique desasociación. ¿Por qué no informan eso a los publicadores? Porque pierden el control.
Si en algún momento quieren desvincularse de la watchtower, o quieren hacerles un comité, simplemente revoquen su consentimiento de tratamiento de datos, funciona incluso de manera verbal, pero es mejor por escrito.
A partir de ese momento se detiene toda acción judicial interna, porque niegan el consentimiento sobre sus vidas; y no se considera desasociación, ni se hacen anuncios desde la plataforma.
He estado investigando por semanas, y en un lugar tras otro, en México y otros países con leyes de consentimiento y protección de datos esto ha estado funcionando, incluso sin amenaza de demanda, el puro riesgo activa el protocolo legal de la Organización.
Pero vale la pena adelantar que hay algo importantisimo que la Watchtower quiere ocultar a toda costa de miembros y ex miembros; la llave para intervenir en la vida de los fieles se llama consentimiento.
Ese consentimiento, en términos legales puede ser tácito: es decir cuando accedes a platicar con los ancianos y reconoces su autoridad. En otros casos es explícito: es decir cuando firmas un aviso de privacidad, de tratamiento de datos o alguna figura similar.
Apenas el año pasado (al menos en México) la Watchtower empezó a tomarse más en serio las políticas de consentimiento de datos. Ahora se debe firmar el consentimiento cada vez que alguien es autorizado como publicador, cuando es reactivado, o cuando es readmitido; y aplican la típica estrategia de cualquier empresa con riesgos legales: te dan a firmar un documento súper genérico y que si quieres checar a detalle su política de tratamiento de datos consulte el sitio jw.org (spoiler: nadie lo hace).
Pero, al consultar la política en el sitio, ¡oh sorpresa!, resulta que el publicador tiene derecho a negarse a recibir ayuda espiritual, pastoreo, o reconocer comités judiciales, sin que eso signifique desasociación. ¿Por qué no informan eso a los publicadores? Porque pierden el control.
Si en algún momento quieren desvincularse de la watchtower, o quieren hacerles un comité, simplemente revoquen su consentimiento de tratamiento de datos, funciona incluso de manera verbal, pero es mejor por escrito.
A partir de ese momento se detiene toda acción judicial interna, porque niegan el consentimiento sobre sus vidas; y no se considera desasociación, ni se hacen anuncios desde la plataforma.
He estado investigando por semanas, y en un lugar tras otro, en México y otros países con leyes de consentimiento y protección de datos esto ha estado funcionando, incluso sin amenaza de demanda, el puro riesgo activa el protocolo legal de la Organización.
charlesfiascorussell@gmail.com



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