Hace 8 horas
Descansa en paz, Jehová
Hoy quiero despedirme de ti, sin odio ni rencor, sin la rabia que muchos esperarían después de una vida entera creyendo. Quiero despedirme con honestidad.
Durante décadas fuiste mi brújula. Fuiste la voz silenciosa que consultaba antes de tomar decisiones, la presencia imaginaria que me daba calma cuando sentía miedo, culpa o incertidumbre. En muchos momentos de mi vida, cuando me sentí perdido, pensar en ti me ayudó a seguir adelante. Y aunque hoy entiendo las cosas de otra manera, no puedo negar lo importante que fuiste para mí.
Fuiste refugio cuando el mundo parecía demasiado grande, orden en medio del caos, esperanza cuando necesitaba creer que alguien observaba mi dolor y le daba sentido.
Pero también entiendo algo ahora: la serenidad que sentía no venía realmente de ti. Venía de mí. De mi necesidad humana de encontrar dirección, consuelo y propósito. Tú fuiste el nombre que le dieron generaciones enteras a ese anhelo profundamente humano de no sentirse solos frente a la existencia.
Y está bien. No necesito destruirte para dejarte ir, ni necesito odiarte para despedirme. Simplemente llegó el momento de aceptar que ya no te necesito.
Hoy entiendo que puedo tomar mis propias decisiones sin esperar aprobación divina. Puedo equivocarme, aprender, cambiar de opinión y construir mi propia moral sin sentir que alguien invisible vigila cada paso que doy. Y aunque durante mucho tiempo eso me aterraba, ahora se siente extrañamente liberador.
Ya no necesito pensar que existe un plan oculto para mi vida, ni justificar el sufrimiento con promesas futuras, no necesito esperar un nuevo mundo para comenzar realmente a vivir… La vida, esta única vida, me basta. Y por eso hoy te dejo descansar.
Descansa en paz, Jehová. Descansa en paz como descansan los símbolos que alguna vez dieron esperanza a millones. Como descansan los dioses antiguos, las creencias heredadas y las historias que ayudaron a las personas a soportar la incertidumbre de existir.
No te llevo conmigo hacia el futuro, pero tampoco niego el lugar que ocupaste en mi pasado. Fuiste una figura importante en mi historia, pero ahora mi historia me pertenece a mí. Y por primera vez puedo decirlo sin miedo: Ya no me da miedo vivir sin ti; ya no me da miedo decidir por mí mismo.
Y tampoco espero encontrarte en otra vida, porque sé que simple y sencillamente no existes. Entiendo ahora que fuiste una figura creada por otros seres humanos que, igual que yo alguna vez, necesitaban sentir serenidad frente al vacío, el dolor y la incertidumbre.
Hoy camino solo. Y, sorprendentemente, eso ya no me asusta.
Adiós.
Hoy quiero despedirme de ti, sin odio ni rencor, sin la rabia que muchos esperarían después de una vida entera creyendo. Quiero despedirme con honestidad.
Durante décadas fuiste mi brújula. Fuiste la voz silenciosa que consultaba antes de tomar decisiones, la presencia imaginaria que me daba calma cuando sentía miedo, culpa o incertidumbre. En muchos momentos de mi vida, cuando me sentí perdido, pensar en ti me ayudó a seguir adelante. Y aunque hoy entiendo las cosas de otra manera, no puedo negar lo importante que fuiste para mí.
Fuiste refugio cuando el mundo parecía demasiado grande, orden en medio del caos, esperanza cuando necesitaba creer que alguien observaba mi dolor y le daba sentido.
Pero también entiendo algo ahora: la serenidad que sentía no venía realmente de ti. Venía de mí. De mi necesidad humana de encontrar dirección, consuelo y propósito. Tú fuiste el nombre que le dieron generaciones enteras a ese anhelo profundamente humano de no sentirse solos frente a la existencia.
Y está bien. No necesito destruirte para dejarte ir, ni necesito odiarte para despedirme. Simplemente llegó el momento de aceptar que ya no te necesito.
Hoy entiendo que puedo tomar mis propias decisiones sin esperar aprobación divina. Puedo equivocarme, aprender, cambiar de opinión y construir mi propia moral sin sentir que alguien invisible vigila cada paso que doy. Y aunque durante mucho tiempo eso me aterraba, ahora se siente extrañamente liberador.
Ya no necesito pensar que existe un plan oculto para mi vida, ni justificar el sufrimiento con promesas futuras, no necesito esperar un nuevo mundo para comenzar realmente a vivir… La vida, esta única vida, me basta. Y por eso hoy te dejo descansar.
Descansa en paz, Jehová. Descansa en paz como descansan los símbolos que alguna vez dieron esperanza a millones. Como descansan los dioses antiguos, las creencias heredadas y las historias que ayudaron a las personas a soportar la incertidumbre de existir.
No te llevo conmigo hacia el futuro, pero tampoco niego el lugar que ocupaste en mi pasado. Fuiste una figura importante en mi historia, pero ahora mi historia me pertenece a mí. Y por primera vez puedo decirlo sin miedo: Ya no me da miedo vivir sin ti; ya no me da miedo decidir por mí mismo.
Y tampoco espero encontrarte en otra vida, porque sé que simple y sencillamente no existes. Entiendo ahora que fuiste una figura creada por otros seres humanos que, igual que yo alguna vez, necesitaban sentir serenidad frente al vacío, el dolor y la incertidumbre.
Hoy camino solo. Y, sorprendentemente, eso ya no me asusta.
Adiós.
despuesdelarmagedon@gmail.com



![[+]](https://extj.co/foro/images/bootbb/collapse_collapsed.png)
