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Copyright authors please see our disclaimer. (March 19, 2021)

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Escapando de Corea del Norte
#1
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Tenía pendiente compartir estos dos libros altamente recomendables.

El primero, Escapar para vivir, de Yeon-mi Park narra todo lo que esta chica, de clase baja en Corea del Norte, tuvo que pasar para poder llegar a Corea del Sur. Al comienzo presenta solo una muestra: tuvo que presenciar cómo unos traficantes de personas violaban a su madre para que no la violaran a ella, más adelante, en todo caso, cayó en una de estas redes en China, para finalmente pasar a través del Desierto de Gobi hasta la frontera con Corea del Sur.

Yeon-mi Park se dio a conocer por este discurso en el One Young World de 2014.





Hay algunos videos tratando de desmentir lo que ella dice.

El segundo libro, La chica de los siete nombres, de Hyeonseo Lee, muestra otro punto de vista de una chica que sale de Corea del Norte. Ella era de clase alta, y escapó más como una travesura que por otra razón. No pasó por traficantes de personas y llegó a Corea del Sur en avión y con pasaporte legal, lo que no significa que todo haya sido un camino de rosas, pues luego tuvo que pensar en reunirse con su madre y su hermana.

Los recomiendo porque a través de la lectura no pude dejar de pensar en las similitudes con las historias de quienes han salido y estamos saliendo de la WT. Algunos salen con grandes heridas y luego de mucho sufrimiento, asumiendo la pérdida de familia. Otros salen más o menos indemnes, tal vez se alejan "porque sí", pero luego se dan cuenta de "la verdad de la verdad"...

En fin, dos excelentes libros, totalmente recomendados.

Si los han leído no dejen de compartir sus comentarios. Si conocen otros libros biográficos de desertores norcoreanos, por favor compártanlos.

PD: Los leí hace como un año, así que las reseñas tal vez no sean tan exactas  Wink

Ubi dubium ibi libertas (Donde hay dudas hay libertad)
"La verdad nunca teme ser examinada, la mentira sí."
[Imagen: Stargate-extj-gmail-com-icon.png]
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#2

"La chica de los siete nombres" está en una lista de libros recomendados sobre Corea del Norte en uno de los blogs del New York Magazine. Estoy buscando cuáles de esa lista están en español.

Ubi dubium ibi libertas (Donde hay dudas hay libertad)
"La verdad nunca teme ser examinada, la mentira sí."
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#3

[Imagen: 1492615979_173799_1492616834_sumario_normal.jpg]
Esta semana leí Evasión del Campo 14. Esta historia es excepcional, pues es sobre la única persona nacida en un campo de concentración norcoreano que ha logrado escapar.

Es casi imposible de imaginar todo lo vivido por este chico.

Hasta el momento de escapar no conocía cosas como la música o una pelota... no sólo eso, no sabía lo que era el amor familiar. De hecho, vio morir ejecutados a su madre y hermano mayor, él mismo los delató, pues fue lo que se le enseñó desde que nació, tenía que obedecer las diez reglas del campo 14.

A diferencia del resto de norcoreanos "libres" él ni siquiera sabía de la existencia del archienemigo Estados Unidos. No sabía que había otra Corea ni un país llamado China. Su existencia se limitaba a sobrevivir, nada más, literalmente.

Hay muchas reseñas por la web, así que si quieren leerlo lo recomiendo ampliamente, así como los anteriores mencionados.

Blaine Harden - Evasion del Campo 14
https://yadi.sk/i/B3mFAGgrWVyTyA



Las diez reglas del Campo 14

En la escuela del campo, Shin fue obligado a memorizar estas reglas, y con frecuencia los guardias le ordenaban que las recitara.

1. No intentarás huir.
Todo aquel que intente escapar será ejecutado inmediatamente.
Todo aquel que sea testigo de un intento de fuga y no informe de la misma será ejecutado inmediatamente.
Todo aquel que sea testigo de un intento de fuga deberá informar inmediatamente a un guardia.
Queda prohibida la reunión de dos o más personas para diseñar un plan o intento de fuga.

2. No se podrán reunir más de dos prisioneros.
Todo aquel que no pida permiso a un guardia para celebrar una reunión de más de dos prisioneros será ejecutado inmediatamente.
Todo aquel que entre en el pueblo de los guardias o que dañe la propiedad pública será ejecutado inmediatamente.
Ninguna reunión podrá exceder el número de prisioneros que permita el guardia al cargo de la misma.
Fuera del trabajo, ningún grupo de prisioneros podrá reunirse sin permiso.
Por la noche, tres o más prisioneros no podrán viajar juntos sin el permiso del guardia al cargo.

3. No robarás.
Todo aquel a quien se encuentre robando o en posesión de armas será ejecutado inmediatamente.
Todo aquel que ayude o no informe de alguien que haya robado o posea armas será ejecutado inmediatamente.
Todo aquel que robe o esconda cualquier alimento será ejecutado inmediatamente.
Todo aquel que dañe deliberadamente cualquier material utilizado en el campo será ejecutado inmediatamente.

4. Obedecerás a los guardias de forma incondicional.
Todo aquel que albergue mala voluntad hacia un guardia o lo ataque físicamente será ejecutado inmediatamente.
Todo aquel que no demuestre un cumplimiento absoluto de las instrucciones de un guardia será ejecutado inmediatamente.
Nadie podrá contestar ni quejarse al guardia.
Todo aquel que se encuentre con un guardia deberá inclinarse con deferencia.

5. Todo aquel que vea a un fugitivo o a una figura sospechosa deberá informar de ello inmediatamente.
Todo aquel que proporcione cobertura o proteja a un fugitivo será ejecutado inmediatamente.
Todo aquel que guarde o esconda las posesiones de un fugitivo, o conspire con él, o no informe sobre él será ejecutado inmediatamente.

6. Los prisioneros deberán vigilarse unos a otros e informar de cualquier comportamiento sospechoso inmediatamente.
Todo prisionero deberá observar al resto y permanecer vigilante.
Las palabras y la conducta del resto deben observarse de forma atenta. Si cualquier cosa levantara sospechas, deberá informarse a un guardia de inmediato.
Todo prisionero debe asistir fielmente a las reuniones de refuerzo ideológico, donde tendrán que censurar al resto y hacerlo consigo mismos de forma vehemente.

7. Todo prisionero deberá cumplir con creces la tarea que se le asigne a diario.
De todo prisionero que no realice su cuota de trabajo o no consiga completarla se considerará que alberga descontento y será ejecutado inmediatamente.
Todo prisionero será responsable único de su cuota de trabajo.
Cumplir la cuota de trabajo es limpiar los pecados, así como recompensar al Estado por el perdón que este ha demostrado.
La cuota de trabajo diseñada por un guardia no podrá ser modificada.

8. Fuera del lugar de trabajo, no deberá existir ningún intercambio entre sexos por razones personales.
Si existiera algún contacto sexual sin previa aprobación, quienes lo mantengan serán ejecutados inmediatamente.
Fuera del lugar de trabajo, no deberá producirse ninguna conversación entre sexos sin previa aprobación.
Queda prohibido entrar en los aseos designados para miembros del sexo opuesto sin previa aprobación.
Si no existe ningún motivo especial para ello, los miembros de sexos opuestos no podrán caminar cogidos de la mano o dormir uno junto a otro.
Sin previa aprobación, los prisioneros no podrán entrar en las habitaciones del sexo opuesto.

9. Todo prisionero deberá arrepentirse genuinamente de sus errores.
Todo aquel que no reconozca sus pecados y, en su lugar, los niegue o mantenga una opinión diferente de los mismos, será ejecutado inmediatamente.
Todo prisionero deberá reflexionar profundamente sobre los pecados que ha cometido contra el país y la sociedad y esforzarse por limpiarlos.
Solo después de haber reconocido los pecados y haber reflexionado profundamente sobre ellos podrá un prisionero comenzar de nuevo.

10. Todo prisionero que viole las reglas y normas del campo será ejecutado inmediatamente.
Todo prisionero deberá verdaderamente considerar a los guardias como sus profesores, y, respetando las diez reglas y las normas del campo, rendirse a ellos a través del esfuerzo y la disciplina para limpiar sus errores pasados.

Ubi dubium ibi libertas (Donde hay dudas hay libertad)
"La verdad nunca teme ser examinada, la mentira sí."
[Imagen: Stargate-extj-gmail-com-icon.png]
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#4

Jolines... esas 10 reglas no se porque parecian una descripcion de los TJs, cambiando "ejecutado" por "expulsado", aunque para fines practicos es lo mismo. se lo ejecutan!

Daniel Dennet No existe una manera políticamente correcta de informarle a las personas que han dedicado su vida a una patraña
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#5

(01-Sep-2019, 03:43 pm)JoseFidencioR escribió:  Jolines... esas 10 reglas no se porque parecian una descripcion de los TJs, cambiando "ejecutado" por "expulsado", aunque para fines practicos es lo mismo. se lo ejecutan!

¡Y que lo digas! Hay demasiadas similitudes entre este país de alto control y una secta de alto control como los Testigos. Me llamaron la atención estas porciones de otro libro que leí esta semana: Los acuarios de Pyongyang.

"Las relaciones sexuales estaban prohibidas en Yodok. Cuando se sorprendía a una pareja haciendo el amor, enviaban al hombre al calabozo. Se aplicaba la misma regla a un guardia que se aprovechara de su poder para abusar de una detenida; si salía vivo del calabozo, lo trasladaban. Las mujeres se libraban del calabozo. Se les castigaba con la humillación pública; tenían que relatar sus retozos delante de todo el poblado. Su narración nunca era lo bastante precisa para el gusto de los guardias. Querían que dijera qué caricias le había prodigado a su compañero y lo que este le había hecho, con la mano, la lengua, y en qué posiciones."

"La cara divertida del guardia que amenazaba con violencia a la mujer para hacerla hablar, la mirada destrozada de esta y las risitas de los asistentes, todo ello componía un cuadro siniestro y de lo más miserable."


Se parece a algunos comités que presencié y otros relatos que cuentan las chicas que han estado en estos interrogatorios por parte de los ancianos.

"También me producía tristeza alejarme de Yi Sae Bong y de sus relatos sobre la vida japonesa. Y de muchos otros que me habían ofrecido su amistad y su ayuda en los momentos difíciles. Con ellos había compartido la carne de rata y deseado las mayores desgracias al Jabalí; con ellos había enterrado respetuosamente a la hermosa niña y me había vengado del cadáver del soplón, había dado alaridos de risa cuando un detenido se tiraba un [palabra inapropiada] en un momento edificante de una película revolucionaria y tiritado de frío en la montaña. Todos los recuerdos del campo se me agolpaban. Creo que también tenía un poco de miedo de dejarlo, de no ver las cumbres de las montañas que nos rodeaban. Había aprendido a amarlas. Eran los barrotes de mi prisión y al mismo tiempo el marco de mi vida. Eran mi sufrimiento y mi ser, indisolublemente juntos. Los recuerdos más conmovedores me ataban a los lugares en los que había sufrido más. Era un sentimiento complejo, extraño, porque, a fin de cuentas, Yodok no dejaba de ser un lugar infernal e inhumano.

Estaba feliz por salir y, sin embargo, la idea de abandonar el espacio que había sido mi mundo durante tanto tiempo me llenaba de ansiedad. Diez años. Un buen trecho de mi vida. No sabía qué me esperaba fuera. La felicidad se mezclaba con cierta melancolía.
Ya había visto esa extraña confusión de sentimientos con la partida de otros presos, pero había creído ingenuamente que cuando me llegara el momento la alegría me desbordaría y que dominaría cualquier otro sentimiento. Ahora que me tocaba a mí, estaba igual de confundido. Había crecido alimentándome con ratas y ranas; creía que eso era mi vida, la vida. Estaba acostumbrado. Cambiar de mundo así, de un día para otro, me parecía extraño. "

"Los adultos vivían todo esto de otra manera, porque tenían otras referencias, aunque tampoco irradiaban alegría. La abuela no se mostró muy comunicativa. «En fin, por lo visto no moriré en este campo. Saldré y podré volver a ver a mis otros hijos», declaró simplemente. Compartía con mi padre y mi tío un sentimiento que yo ignoraba entonces: la rabia. La rabia por haber perdido diez años de su vida. Y la amargura, porque tenían pocas esperanzas de recuperar una vida normal.

Estas reacciones eran de carácter emotivo: echaría de menos los lugares, la gente, las amistades, los momentos compartidos. Por el contrario, la lucha cotidiana por sobrevivir en el campo n° 15 no me producía ninguna nostalgia. No me enseñaron gran cosa."


Esta parte también me hizo recordar, por ejemplo, cuando pronuncié la que sabía era mi última conferencia. Los recuerdos agridulces al recordar momentos pasados en la organización, pues los momentos felices que recordamos quienes allí nacimos están siempre unidos a la secta. Muchos seguimos apreciando esos momentos y personas, pero no el engaño vivido. Otros, como la abuela del protagonista, simplemente sienten rabia por el tiempo perdido.

"La policía nos puso en manos de la Unidad Laboral del primero y esta nos envió a una granja colectiva. Por supuesto, estábamos marcados como antiguos detenidos. En Corea del Norte el documento de identidad indica siempre la última ocupación del sujeto. El mío precisaba que había sido obrero de la unidad 2915 del ejército. Los ciudadanos comunes no saben lo que esto significa, pero los agentes de seguridad reconocen enseguida, detrás de esta fórmula y estos números, a un antiguo detenido político. Estábamos estrechamente vigilados por los agentes de seguridad del barrio, sin contar con los ubicuos soplones que había por todas partes. En Corea del Norte todo el mundo está bajo vigilancia, solo que la nuestra era un poco más estrecha. A decir verdad, en mi caso no era necesario, yo mismo tenía un policía en la cabeza."

Como cuando en la organización nunca se olvida que alguna vez estuviste censurado o expulsado. Todos estamos bajo estrecha vigilancia, pero en algunos casos ni siquiera es necesaria, pues fuimos entrenados para confesar y acusar a otros.

"Si quieres distraerte, solo hay un cine en cada cantón, y aunque el precio de la entrada es irrisorio, solo hay películas que invariablemente glorifican al ejército, a Corea del Norte, a los guerrilleros que lucharon contra los japoneses, etc."

¿Algún parecido con el Broadcasting?

"Hubiera seguido viviendo en Pyungsung en una relativa tranquilidad si no me hubieran acusado de escuchar, una radio prohibida: la radio del Sur. Los programas que sintonizaba difundían canciones, mensajes cifrados destinados a los cuadros del Partido, análisis de lo que pasaba en el Norte. En una emisora daban la palabra a los tránsfugas. Otra daba noticias sobre el mundo entero. Me enteré por ella de la caída y posterior ejecución de los Ceaucescu y del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Corea del Sur y Rusia. La ejecución de Ceaucescu es lo que más me marcó: había sido amigo de Kim Il Sung y le había hecho varias visitas. Ardía por dar a conocer esta noticia a mi alrededor. ¿Fui imprudente? Tal vez, pero creo que mi mayor error consistió en escuchar esos programas con demasiada frecuencia y demasiada gente. Sentí como se estrechaba gradualmente la vigilancia de los agentes de seguridad. El guardia a quien solía hacer regalos y préstamos de dinero a cambio de buenos servicios empezó a evitarme; peor, dejó de aceptar mis regalos, un gesto de mal augurio, como si ahora fuera comprometedor aceptar cosas de mí. Un día conseguí acorralarlo y me lo cantó todo:

—Eres objeto de una vigilancia particular —admitió—. Uno de tus amigos te ha denunciado por escuchar la radio del Sur.

Tras prometerle que me quedaría callado, me reveló el nombre de mi delator. Me quedé estupefacto, el soplón era uno de mis amigos y yo no me había dado cuenta de nada.

Nada le habría gustado más a la Agencia de Seguridad, siempre lista para señalar el más mínimo error de un antiguo detenido, que enviarlo de nuevo al campo."

"Para escuchar la radio del Sur se requería una gran prudencia. La débil insonorización de la mayor parte de las viviendas podía traicionarnos. Para que los vecinos no nos oyeran, nos metíamos por turnos de dos o tres debajo de unas mantas. Solo la antena quedaba fuera.


Cambiar "radio del sur" por cualquier página o libro disidente. Yo mismo leí Crisis de Conciencia bajo las cobijas, en una pantalla de 2". Cualquiera, hasta tu madre, hermanos, esposa, hijos, pueden delatarte con los ancianos.

"Nos gustaba escuchar las emisoras cristianas de la radio surcoreana. El mensaje de amor y respeto por el prójimo era particularmente bonito y completamente distinto a lo que estábamos acostumbrados a oír. En Corea del Norte la radio oficial, la televisión, los periódicos, nuestros maestros e incluso las tiras cómicas nos llenaban de odio: contra los imperialistas, los enemigos de clase, los traidores infiltrados, etc. Captábamos también la Voz de América y escuchábamos con avidez sus noticias internacionales para ponernos al día. Teníamos hambre de un discurso diferente al monopolio de mentiras en nuestro país. En Corea del Norte toda la realidad se filtra a través del pensamiento único Escuchando la radio encontrábamos las palabras que nos faltaban para explicar nuestras múltiples insatisfacciones. Cada emisión tenía el sabor de un descubrimiento y rompía con un discurso del que estábamos hartos. El mero hecho de qué hubiera una versión diferente a la verdad oficial era ya una especie de evasión, maravillosa y confusa a la vez. ¡Con cuánta emoción e interés oímos una emisión que demostraba que era el Norte el que había iniciar do la guerra de Corea!

La radio del Sur nos ayudó a ser más críticos con el régimen de Kim Il Sung. Conocíamos sus taras: la corrupción, la represión, los campos de concentración, la creciente escasez de alimentos, la apatía por el trabajo, el dinero derrochado en fiestas suntuosas para el aniversario de los dos ídolos, padre e hijo. Teníamos elementos de sobra para juzgar al régimen y para juzgarlo con severidad. Lo que nos faltaba, y lo que la radio nos daba, eran las piezas necesarias para comprender el conjunto del sistema: su origen, las razones de sus dificultades actuales, el absurdo de la retórica oficial sobre la autosuficiencia cuando nuestros dirigentes empezaban a mendigar la ayuda de la comunidad internacional. La verdad es que estábamos también muy orgullosos de saber más que los otros y de conocer un mundo del que nuestros vecinos no tenían ni idea."


El mismo mensaje de odio de la WT contra los no testigos, contra los apóstatas, contra los gobiernos, contra las otras religiones... ¡y la maravilla de sentir que nuestras ataduras mentales se rompen, cuando las piezas del puzzle cuadran.

"He descrito la corrupción a un nivel modesto, pero reina por todas partes y cuanto más se acerca uno al poder, más profunda es."

Los que hemos tenido algunos nombramientos en la organización sabemos que es así...

"Lo que más me sorprendía, sin embargo, era el modo de vida que llevaba la gente. Todos parecían ser libres para hacer lo que quisieran, sin que ningún orden impuesto organizara sus actividades. Confieso que al principio me ponía nervioso. Una sociedad así no podía durar, no podría afrontar una crisis. Más tarde comprendí que el desorden solo era aparente. Una cierta lógica reinaba en las relaciones sociales. Aunque cada uno iba a lo suyo, la gente parecía honesta."


Aquí el autor está hablando sobre cómo le parecía que la sociedad fuera del estrecho control gubernamental era, de cierta manera, "inicua". Pero luego de un tiempo se da cuenta que tales personas, aparentemente malas, eran honestas. Muchos extj experimentamos algo similar. Toda la vida hemos creído que la gente del mundo no tiene normas morales, incluso nos cuesta adaptarnos a sus costumbres. Luego nos damos cuenta que en muchas ocasiones conocemos comportamientos escandalosos justamente dentro de la organización, y que la mayoría de la gente se comporta de manera más limpia y honesta que muchos dentro de la organización.

********************

Este libro me pareció muy interesante y recomendable.

La historia comienza con los abuelos del protagonista. Ambos coreanos emigrados a Japón. El abuelo fue hábil en los negocios y obtuvo una excelente fortuna. La abuela experimentó mayores dificultades, tuvo que trabajar siendo una niña, fue cautivada por la propaganda comunista y terminó uniéndose al partido. Los abuelos del protagonista se amaban profundamente, tanto, que el abuelo aceptaba todo con tal de estar con su mujer, así fue como él también se unió al partido comunista norcoreano mientras vivían en Japón.

En Japón criaron una familia, les iba bien. Pero la propaganda del partido al que pertenecían convenció a la abuela de que se necesitaba apoyo en su patria para establecer el paraíso comunista (¿pasa a Macedonia y ayúdanos?). La abuela convenció al abuelo y lo dejaron todo en Japón para irse a Pyongyang. Al principio les iba bien, pues contaban con muchos recursos y podían incluso conservar su automóvil, un lujo incluso para la élite. Ésto, al mismo tiempo, atrajo la atención y la envidia de otros, que los consideraban apegados a una vida capitalista.

La abuela seguía fiel a su partido político, el abuelo ya no tanto. Un día el abuelo no regresó, luego se supo que fue enviado a un campo de trabajos forzados. Luego el ejército vendría por el resto de la familia (a excepción de la madre del autor, quien fue obligada por el gobierno a divorciarse de su marido y olvidar sus hijos).

El libro es la historia del chico (llegó a los nueve años de edad), su padre, su hermana, un tío y su abuela en el campo de Yodok. No verían la libertad hasta diez años después. La historia es una de las primeras que se conocieron sobre la realidad de los campos de concentración en Corea del Norte, los cuales aún existen (llevan más de cincuenta años en funcionamiento).

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