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Pedazo del artículo sobre los TJ por The Telegraph
#1

Aquí hay el enlace (con el Paywall quitado) para leer en inglés el informe sobre como tratan el abuso de niños los TJ. El informe es del periódico británico: The Telegraph y el artículo se publico el domingo pasado. Tiene un podcast semanal también.

https://12ft.io/https://www.telegraph.co...mbled-yes/

Y aquí os dejo mi traducción del artículo en castellano:

El escándalo de los Testigos de Jehová: "Dije: "Es un pedófilo". Los ancianos murmuraron: "Sí, lo sabemos".

Un nuevo podcast del Telegraph investiga la historia interna del abuso sexual infantil en esta estrecha comunidad religiosa
Por Katherine Rushton 19 de junio 2022 • 05:00H



En las afueras de la ciudad de Midlands, donde Michelle creció, hay un edificio bajo y de color beige alejado de la carretera. Tiene pocas ventanas y se ve extrañamente en blanco, aunque las letras negras ordenadas en el costado una vez anunciaron su función al mundo. Es un antiguo Salón del Reino, el equivalente de los Testigos de Jehová a una iglesia, y cuando Michelle era niña, pasaba muchas horas a la semana aquí en reuniones religiosas. Conocía este edificio antes de aprender a hablar.

Cuando no estaba en las reuniones, Michelle iba al "servicio de campo", la práctica de los Testigos de Jehová de ir de puerta en puerta. Ella se emparejaba con otro Testigo de Jehová mayor y juntos instaban a los extraños que respondían a sus llamadas a las puertas a unirse a la organización, que actualmente tiene 140.000 seguidores en Gran Bretaña. Les decían a esos extraños que adorar a Jehová, el Dios del Antiguo Testamento, era su entrada al Paraíso, una forma de salvarse del Armagedón, que estaba a la vuelta de la esquina.

Para muchas personas que leen esto, su experiencia con los Testigos de Jehová será como uno de esos extraños, abriendo la puerta de su casa para ser recibidos por un par de individuos cuidadosamente vestidos que llevan copias de La Atalaya. Algunas personas darán un portazo en la cara, pero la mayoría declinará cortésmente las publicaciones que se ofrecen y cerrará la puerta suavemente a medida que los Testigos de Jehová avanzan.

Para Michelle, estas sesiones fueron traumáticas. No se inmutó por las puertas que se cerraban en su cara, pero aprendió a temer el tiempo a solas con el hombre que la mayoría de las veces se acompañaba a ella.

Un abuso de confianza

Peter Stewart era un "siervo ministerial", uno de los peldaños más bajos en la escala jerárquica de una congregación de Testigos de Jehová, y descrito en la literatura de la organización como "hombres de mentalidad espiritual, confiables y concienzudos". Era educado en la escuela pública, conocido por su gramática impecable y una línea elegante en los trajes, era mayor, vivía solo y tenía la reputación de ser bondadoso y amigable con los niños.

"La gente iba en pareja y él... "Bueno, solo queda Michelle y yo, así que la llevaré conmigo y lo haremos juntos", recuerda.

Pero la afable personalidad pública de Stewart era muy diferente a la persona en la que se convirtió cuando estaban solos. Él sugeriría que terminaran temprano sus visitas de casa en casa. Luego la llevaba de vuelta a su coche o a su casa y la abusaba.

Michelle no está segura de cuánto tiempo continuó su campaña de abuso (los Testigos de Jehová no celebran cumpleaños ni la Navidad, lo que hace que sea más difícil marcar el tiempo), pero se acabó cuando ella tenía alrededor de seis años. Sentada en el salón de su acogedora casa adosada, muchos años después, a Michelle le resulta muy difícil volver a repasar lo que sucedió, pero ha aceptado hablar con The Telegraph para nuestro podcast de investigación, “Call Bethel” (Llamar a Betel).

Por lo general, ella es entretenida, usando su sentido del humor para hilar historias traviesas sobre la fe de los testigos de Jehová, que ahora ha dejado. Ella claramente ha construido una buena y nueva vida para sí misma, y habla cariñosamente de su hija, cuyas fotos adornan las paredes. Pero sobre el tema del abuso, Michelle se queda paralizada. Ese nombre es, de hecho, un seudónimo, y ella ha bloqueado muchos detalles de lo que sucedió, aunque el trauma todavía se hace sentir a diario.

Ella sufre de una condición llamada koumpounophobia, que es un miedo a los botones. Hace que vestir a su hija sea muy difícil y se deriva de los días en que solía quedarse con su cabello atrapado en los botones de los pantalones de su abusador.

El abuso sexual infantil es uno de los crímenes más horribles imaginables. Lamentablemente, los casos no son infrecuentes dentro de los grupos religiosos. Pero lo que es particularmente impactante acerca de lo que le sucedió a Michelle es la forma en que los Testigos de Jehová lo trataron.

Le contó a su familia lo que estaba pasando cuando tenía alrededor de seis años, después de que su abuela, ajena a lo que había sucedido, hizo arreglos para que Michelle se quedara en la casa de su abusador. "Recuerdo que solo pensé, no hay forma de que me pase una semana entera con esta persona", dice.

Atrapada por la creencia

Su abuela actuó de inmediato. Pero los Testigos de Jehová desconfían de las autoridades seculares, creyendo que son parte del sistema "mundano" que podría usarse como herramienta de Satanás. Entonces, en lugar de ir a la policía, denunció a Stewart a los líderes de la congregación, un grupo de hombres conocidos como "ancianos", cuya posición es ampliamente comparable a la de un sacerdote en una iglesia.

Esos ancianos están sujetos a reglas estrictas cada vez que se enteran de la presunta mala conducta de un compañero congregante. Dos de los líderes investigarán el asunto. Luego, si las reclamaciones son aceptadas, un panel de tres ancianos formará un comité judicial que evaluará lo que ha sucedido y decidirá si impone un castigo. Ese proceso es el mismo independientemente de si el "pecado" es un delito, como el abuso infantil, o algo tan menor como fumar.

Cuando los ancianos hablaron con Stewart sobre el abuso de Michelle, él lo confesó. En un tribunal secular, eso podría haber llevado a una declaración de culpabilidad y una sentencia de prisión. Pero el comité judicial religioso se centra en si una persona está arrepentida. Stewart juró que no le haría daño a otro niño, y los ancianos le creyeron. Sólo impusieron una sanción menor.

La abogada de Michelle, Kathleen Hallisey, explica: "Peter Stewart dejó de dirigir el servicio de campo... había rumores entre la congregación sobre por qué era eso, pero nadie lo sabía realmente". Se le permitió efectuar sus antiguas tareas de nuevo después de unas semanas.

A Michelle no le dijeron nada de esto. Ahora tiene más de 30 años y solo recientemente se ha enterado lo que le sucedió. Ha pasado la mayor parte de su vida creyendo que las horribles imágenes enterradas en los recovecos de su mente eran el producto de su propia imaginación.
Esto se debe a que, según las pruebas que dieron a la Investigación Independiente sobre los Abusos Sexuales a Menores (IICSA), los ancianos de la congregación le dijeron que estaba equivocada al creer que había sido abusada. "Me dijeron mayormente que había entendido mal lo que había sucedido, que no estaba bien y que no habría sido lo que sucedió", recuerda.
En una ocasión, recuerda que un congregante la reprendió en ese edificio en blanco y beige por negarse a sentarse sobre su rodilla.

El Gaslighting [o hacer luz de gas, es un tipo de abuso psicológico en el cual se manipula y modifica la percepción de la realidad que posee otra persona] fue tan efectiva que Michelle suprimió los recuerdos durante años, hasta el 2015 cuando un artículo de la BBC sobre un caso histórico en el Tribunal Superior llamó su atención.

Culpa sistémica de las víctimas

Una ex Testigo de Jehová, conocida como Víctima A en los documentos judiciales, había demandado con éxito a la Watchtower Bible and Tract Society, como se llama oficialmente a la organización de los Testigos de Jehová, por no protegerla de un conocido pedófilo dentro de su organización. Ese pedófilo era Peter Stewart, quien había abusado de la víctima A durante un período de alrededor de seis años.

El artículo describía cómo los líderes de la congregación deberían haber mantenido a la víctima A lejos de Stewart, porque ya había confesado haber abusado de otro niño pequeño. Michelle inmediatamente reconoció a la niña como ella misma. "Lo leí un par de veces y pensé... ese soy yo'.
La noticia fue abrumadora: la realización se mezcló con una tremenda culpa. "Mi primer pensamiento fue: "Bueno, esto es mi culpa entonces... Debería haber hecho algo".

Se puso en contacto con el abogado nombrado en el artículo, Hallisey, para ver si podía disculparse con la otra víctima. Obviamente, Michelle no tenía nada por lo que disculparse. Después de todo, ella había sido una niña en el momento del abuso. Es más, ella lo había denunciado. Fueron los adultos a su alrededor los que le fallaron.

Los Testigos de Jehová señalan que no quieren "minimizar el daño y el trauma que Peter Stewart infligió" a Michelle, pero el caso ocurrió hace más de 30 años y sus procedimientos han cambiado mucho desde entonces.

Pero al fallar a Michelle, también le fallaron a la Víctima A, a quien hemos decidido llamar Daria, y al menos a otra niña, de quien Stewart abusó.

En 1995, Stewart fue encarcelado por agredir y violar a un niño. El líder de la congregación dijo que envió un artículo del periódico sobre la condena a la sede de los Testigos de Jehová para guardarlo en sus archivos. Cuando finalmente respondieron a las afirmaciones de Daria, años más tarde, su actitud fue aún más impactante.

Actualmente, Daria ha dejado los Testigos de Jehová. Tiene una familia y un trabajo exitoso en los servicios sociales. En el transcurso de muchas conversaciones, está claro que ella es muy inteligente; de hecho, es motivo de pesar que el abuso que sufrió descarriló sus estudios para que nunca se convirtiera en abogada.

Ella es glamorosa, con uñas bien cuidadas, ropa que abraza la figura y un caro estilo de cabello con mechas. En parte puede ser una fachada protectora, pero Daria tiene un aire de confianza que desmiente el hecho de que sufrió años de abuso a manos de Stewart.

El abuso comenzó cuando ella tenía tres o cuatro años. Stewart acompañó a Daria al cobertizo del jardín para mirar a una araña que había nombrado y la tocó entre sus piernas.

Es una de las peculiaridades de los Testigos de Jehová que es una organización muy patriarcal. El padre de Daria no era Testigo de Jehová en ese momento, por lo que, dice, su madre era considerada como una "viuda espiritual". Le dio a Stewart el medio perfecto para inveigar su camino en su hogar, aparentemente para ayudar a Daria y su madre a prepararse para las reuniones del Salón del Reino y supervisar su desarrollo espiritual.

Aprovechaba todas las oportunidades que podía para abusar de ella, varias veces a la semana, durante unos seis años hasta su repentino arresto en 1994.

Stewart también trabajó para hacer que Daria se sintiera cómplice. Durante años, la obligaba a escribirle notas. Comenzaron como garabatos porque ella era muy joven, pero más tarde evolucionarían en relatos detallados de lo que él la había obligado a hacer. La culpa pesaba mucho sobre Daria, quien creía que había pecado y que le mataría en el Armagedón.

Al igual que Michelle, Daria había sido criada con imágenes de bolas de fuego que salían del cielo y pájaros festejando con la carne de las personas, representaciones pictóricas dramáticas de cómo se verá el mundo cuando termine el "orden" actual. Según las creencias de los Testigos de Jehová, ellos son los únicos que serán salvos para establecer el Paraíso en la tierra.

El paraíso se representa como una perspectiva emocionante para los niños, a quienes se les dice que los animales salvajes se volverán inofensivos, que podrán mantenerlos como mascotas, que no habrá tal cosa como la enfermedad y que se reunirán con familiares que han muerto hace mucho tiempo.

Pero para Daria, el paraíso siempre se sintió fuera de su alcance debido a lo que Stewart le había hecho. Cada vez que iba al Salón del Reino, había una nueva mención del Armagedón, cada una sirviendo "como un recordatorio de que Dios me va a matar y que él está muy enojado conmigo por lo que he hecho. Yo creía al cien por cien que el Armagedón venía y que iba a morir... Fue aterrador", dice.

La vergüenza fue tan abrumadora que no le contó a nadie lo que le había sucedido hasta el año 2000, cuando era una adolescente. Fue poco después de que Stewart fuera liberado de prisión.
Daria, temerosa de que los líderes de la congregación le dieran la bienvenida formalmente a Stewart, confió en su madre, quien inmediatamente le escribió a Stewart, exigiendo saber cómo podía hacer tal cosa. Sorprendentemente, él respondió, escribiéndole una carta de disculpa, escrita a mano en tinta azul.

La carta no explica exactamente lo que lamenta, pero la implicación es clara. Se refiere a sí mismo como un "pervertido" y dice que varias "operaciones mecánicas" (no está claro cuáles son exactamente) significan que ya no puede lastimar a Daria. Y algo que enfureció particularmente a la adolescente Daria, también le dijo a su madre que otra vez "irme a la cárcel significaría mi fin".
"Reconocí su letra cuando la carta cayó sobre la alfombra... Todo fue pura manipulación. Obviamente no estaba arrepentido, y ciertamente no lo habría pensado dos veces antes de hacerlo de nuevo", dice.

Extraordinariamente, poco después de enviar la carta, Stewart comenzó a asistir de nuevo el Salón del Reino. Horrorizada, la madre de Daria denunció Stewart ante los ancianos de la congregación. Pero cuando los ancianos le preguntaron a Stewart sobre las acusaciones, él lo negó todo.

La regla de dos testigos

Uno podría pensar que entre la carta y las condenas anteriores de Stewart, el relato de Daria habría sido creído. Los Testigos de Jehová dicen que han tomado medidas para abordar el problema del abuso infantil al proporcionar orientación a los miembros sobre el tema, así como educación.

Destacan que ahora tienen una nueva política de protección infantil, lo que significa que cuando creen que un niño está en peligro, se informa a la policía.

Pero en aquel entonces, igual que ahora, todas las congregaciones de Testigos de Jehová en todo el mundo llevan a cabo su proceso eclesiástico interno de acuerdo con la "regla de dos testigos". Se deriva de un versículo en el libro de Deuteronomio, y estipula que sin una confesión, los ancianos sólo pueden sostener una acusación contra un individuo si ha sido observada por dos testigos. Los pedófilos generalmente operan en secreto, por lo que sin una admisión de culpabilidad por parte del perpetrador, este estándar es lamentablemente inadecuado. También se aplica de manera inconsistente.

La organización dice que bajo su nueva política de protección infantil, no se necesitan dos testigos para que se haga un informe a la policía. Pero cuando se trata de sus procesos internos, hay fuentes que han cuestionado las pautas actuales para los ancianos, porque establecen que "no se puede tomar ninguna acción si solo hay un testigo" y mientras que el "testimonio de incrédulos ... puede considerarse, debe sopesarse cuidadosamente».

Es posible que ese fuera el caso aquí. Pero los ancianos ni siquiera le dieron suficiente peso a la admisión de culpa escrita de Stewart. La madre de Daria les mostró una copia de la carta de disculpa en numerosas ocasiones a lo largo de los años. Según Daria, uno de los ancianos, un hombre llamado Alan Orton, finalmente la rompió.

Muchos años después, después de que Stewart muriera de causas naturales, el mismo anciano llegaría a desempeñar un papel principal en el caso que Daria presentó contra Watchtower en el Tribunal Superior. El juez dijo que encontró que los ancianos que dieron testimonio eran "hombres honestos, rectos, leales y devotos" que estaban "horrorizados por el abuso sexual", pero algo de lo que describieron fue sorprendente.

Orton le dijo al tribunal que había sabido que Stewart era un pedófilo incluso antes de que la madre de Daria denunciara su abuso. Sabía que Stewart había confesado de haber abusado de Michelle hace años atrás, poco después de haberse colocado en la casa de Daria. Increíblemente, resultó que Orton en realidad se había sentado en el comité judicial que escuchó su confesión, y que aceptó su palabra de que no reincidiría.

La noticia dejó a Daria conmocionada y horrorizada, e hizo que su victoria en el tribunal fuera agridulce. "No quería que fuera verdad. No quería que fuera cierto que él había mentido así, que lo había sabido todo el tiempo y todavía no me creía", dice.

Otra víctima de abuso sexual infantil a manos de un Testigo de Jehová se enteraría más tarde del caso judicial de Daria, con poca sorpresa. Lacie Jones había sido abusada repetidamente por su padrastro, Clifford Whitely. Ella había estado muy emocionada cuando Whitely se convirtió por primera vez en parte de su familia, en parte porque él era un anciano y la "espiritualidad fluyó de él", dice. "Era visto como un hombre muy piadoso, un hombre muy moral".

Formaron una unidad familiar muy unida, y las cosas estuvieron bien durante los primeros años de su vida juntos. Pero un día, cuando Lacie tenía alrededor de 11 años, Whitely puso la mano debajo de su vestido mientras su madre dormía en la misma habitación. El abuso se convirtió en un patrón. Whitely generalmente abusaba de Lacie en silencio, pero ella recuerda que él le habló en una de las últimas ocasiones.

"Me había preguntado si le dolía. Y yo había dicho que sí. Y luego dijo: "Está bien, entonces tenemos que orar juntos..." Comenzó a orar y pidió perdón, tanto para él como para mí, porque ambos habíamos hecho algo mal", dice.

Al igual que Daria, Lacie mantuvo el abuso en secreto durante años. Pero luego, un día de 2019, lo soltó durante el almuerzo con su hermana, que para ese momento había dejado a los Testigos de Jehová. Fue poco después de este punto que la propia fe de Lacie comenzó a desmoronarse.

La madre de Lacie denunció Whitely ante los ancianos, y las ruedas de su proceso cuasi judicial comenzaron a girar. Admitió algunos de los abusos, y un comité judicial lo expulsó de la congregación. Pero en lo que respecta a Lacie, ahí es donde terminó la acción decisiva.

Cuando denunció Whitely ante la policía, el oficial a cargo, el detective Philip Endsor, pidió ayuda a los ancianos de la congregación. Quería declaraciones de testigos de dos de los ancianos que habían escuchado la confesión de Whitely: Rudi Dobson y David Clifford.

Él cree que los Testigos de Jehová ‘más o menos [...] cerraron las filas’. ‘[Ellos] impidieron la investigación hasta el final. He tratado con una serie de asuntos similares con todo tipo de organizaciones, y tengo que decir que esta es probablemente la más incómoda de las organizaciones de las que he tenido que lidiar".

Si bien los Testigos de Jehová niegan que hayan causado retrasos, admiten que le dijeron a la policía que tenían un deber religioso de confidencialidad para con Whitely, y que no podían proporcionar una declaración de un testigo sin su permiso. También se negaron a entregar cualquier documentación de sus reuniones con Whitely, alegando que primero necesitaban su permiso o una orden judicial. El Detective Endsor solicitó una. Los Testigos de Jehová la impugnaron en el juzgado, pero cumplieron cuando la policía finalmente conseguía la orden. Fue un proceso doloroso para Lacie, especialmente dado que veía a Dobson y Clifford como sus tíos.
"Comenzó a orar y pidió perdón, tanto para él como para mí, porque ambos habíamos hecho algo mal", dice Lacie; fotografiado como niño.

"Me dijeron, según su guion... que era mi derecho absoluto ir a la policía", dice Lacie. "Lo que no me dijeron es que no me apoyarían durante ese proceso".

Lacie incluso los invitó a su casa para preguntarles por qué no ayudarían. "Estaban mirando al suelo. Y me incliné hacia adelante y dije: "Pero él es un pedófilo". Sin mirarme, simplemente murmuraron". Ellos respondieron: 'Sí, lo sabemos', Lacie relató más tarde a IICSA.

Cuando la policía finalmente pudo obtener la documentación relacionada con Whitely, incluyó un formulario mecanografiado que lo expulsaron, con los detalles de su confesión. También hubo un informe sobre Lacie, con lo que parecían ser calificaciones por su "resistencia" y si mantenía "una apariencia personal digna". En la parte inferior había cinco palabras que se volverían cruciales para la convicción de Whitely. "Un acto de penetración digital", dijo.

Una convicción reivindicativa

En 2020, poco antes de la pandemia, el abusador de Lacie fue condenado a nueve años de prisión por la agresión sexual de un niño y otros tres delitos sexuales graves. El Detective Endsor dijo a The Telegraph que también está al tanto de otra presunta víctima, que optó por no presentar un caso en el juzgado porque no quería causar molestia a su familia Testigo de Jehová.

Para Lacie, la condena de Whitely fue una reivindicación, pero sigue furiosa porque se necesitó luchar tanto para llegar a esto. Y ella es muy consciente de la presión que disuadiría de hablar a muchas víctimas de abuso de los Testigos de Jehová. Al igual que con Daria y Michelle, su experiencia también la había hecho reexaminar la fe en la que había crecido y cuestionar por qué los ancianos que se enteran del abuso sexual infantil en sus congregaciones no lo denuncian a la policía como algo habitual.

Es un requisito obligatorio hacerlo en muchos países, pero cuando una consulta gubernamental examinó si implementar la misma ley en Gran Bretaña, concluyó en 2018 que aún no se había argumentado para hacerlo. Dijo que la presentación obligatoria de informes generaría tantos casos que crearía un "efecto aguja en un pajar", lo que haría más difícil en lugar de más fácil identificar los "casos claves".

Por su parte, los Testigos de Jehová hacen argumentos sobre el deber eclesiástico. Para el abogado de Daria y Michelle, tal exención sería una venta difícil. "Es discutible si existe un "privilegio confesional" en el contexto de los Testigos de Jehová", dice Hallisey. Ella cree que todo se reduce a que la confesión no sea a una sola persona, que es más una investigación: lo que significa que la información obtenida debe ser revelada.

La mejor suposición de Daria se basa en los fundamentos del sistema de creencias de los Testigos de Jehová. "[Con] cualquier cosa que suceda dentro de su organización, existe la creencia de que Satanás la usará contra ellos, y se usará para derribar la gran obra que están haciendo.

"Y en última instancia... El Armagedón sucederá cualquier día, y Dios lo va a resolver todo, así que ¿por qué deberíamos hacerlo nosotros?
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#2

Creo que aciertas y es un reflejo de lo qu creen
"'[Con] cualquier cosa que suceda dentro de su organización, existe la creencia de que Satanás lo usará contra ellos, y se usará para derribar el gran trabajo que están haciendo.
'Y en última instancia... Armagedón ocurrirá cualquier día, y Dios va a resolverlo todo, entonces, ¿por qué deberíamos hacerlo nosotros?' "

Pero su reacción no es en la la realidad así. Espero que Gabriel Pedrero tomé nota y le sirva el árticulo para algo en el juicio que tienen pendiente

“Me encanta hablar de nada, es de lo único de lo que sé algo” Oscar Wilde.
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