Hace 5 horas
Debo decir, sin entrar en detalles, que estoy en un grupo de apoyo psicológico por eventos recientes que me hicieron sentir mal después de renunciar a mi cargo de anciano. Por cierto, ya renuncié a mi cargo y ha sido una batalla por motivos que no vienen a este hilo, y que comentaré cuando me sienta preparado.
Al grupo de apoyo, a propósito de un tema propuesto por la trabajadora social, le dije que cuando era niño, gané un concurso de ortografía en mi escuela primaria, contando yo con 10 años. El premio fue un diccionario de Español y un libro de "El abominable Hombre de las Nieves".
Mi papá, que era creyente no bautizado, me lo quitó para hojearlo primero, y luego fue al patio para quemarlo pero yo me puse a llorar tanto que desistió, lo guardó en su mochila de trabajo y nunca más volví a ver el libro. A esa edad entendí que, si deseaba leer algo prohibido por la Organización, debía ser en secreto. Así leí los relatos de genios de "Las mil y una noches", las picardías de algunos cuentos de "El Decamerón" y el muy conocido "Juventud en éxtasis". Pero nunca me atreví con los libros de Harry Potter, y mucho menos verlos en película.
Mi esposa, por su parte, que no fue criada en la secta ni creció con los complejos que yo, se reúne con su hermana cada diciembre, en vacaciones de fin de año, y hacen la saga de Harry Potter y de Crepúsculo, sin que le remuerda la conciencia, aludiendo que nos es más que una película.
Y yo me pregunto por qué puedo ver la saga de Avengers o leerme la saga de Caballo de Troya sin ningún remordimiento pero no puedo hacerlo con Harry Potter. No he podido siquiera leerlo. Hay algo que no cuadra en mi forma de entender este asunto.
Definitivamente, esta organización desbalancea nuestra relación con otros y sacude nuestra propia estabilidad emocional. Ofrezco disculpas por escribir este hilo solo para desahogarme.
Al grupo de apoyo, a propósito de un tema propuesto por la trabajadora social, le dije que cuando era niño, gané un concurso de ortografía en mi escuela primaria, contando yo con 10 años. El premio fue un diccionario de Español y un libro de "El abominable Hombre de las Nieves".
Mi papá, que era creyente no bautizado, me lo quitó para hojearlo primero, y luego fue al patio para quemarlo pero yo me puse a llorar tanto que desistió, lo guardó en su mochila de trabajo y nunca más volví a ver el libro. A esa edad entendí que, si deseaba leer algo prohibido por la Organización, debía ser en secreto. Así leí los relatos de genios de "Las mil y una noches", las picardías de algunos cuentos de "El Decamerón" y el muy conocido "Juventud en éxtasis". Pero nunca me atreví con los libros de Harry Potter, y mucho menos verlos en película.
Mi esposa, por su parte, que no fue criada en la secta ni creció con los complejos que yo, se reúne con su hermana cada diciembre, en vacaciones de fin de año, y hacen la saga de Harry Potter y de Crepúsculo, sin que le remuerda la conciencia, aludiendo que nos es más que una película.
Y yo me pregunto por qué puedo ver la saga de Avengers o leerme la saga de Caballo de Troya sin ningún remordimiento pero no puedo hacerlo con Harry Potter. No he podido siquiera leerlo. Hay algo que no cuadra en mi forma de entender este asunto.
Definitivamente, esta organización desbalancea nuestra relación con otros y sacude nuestra propia estabilidad emocional. Ofrezco disculpas por escribir este hilo solo para desahogarme.
«El Cuerpo Gobernante no recibe revelaciones divinas ni es infalible. Por lo tanto, puede equivocarse en temas doctrinales y cuestiones de organización».
— La Atalaya, febrero de 2017, pág. 26, § 12.



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has conseguido superar muchas más cosas de las que crees y con las demás también lo lograrás.