Hace 4 horas
En el sitio en Inglés de JW.ORG se anuncia que LAS TRANSFUSIONES DE SANGRE (DAR O RECIBIR) QUEDA A CONCIENCIA, SIEMPRE QUE NO SEA COMPLETA.
En otras palabras si uno QUIERE DONAR O RECIBIR UNO O MAS DE LOS COMPONENTES PRINCIPALES DE LA SANGRE, QUEDA A CONCIENCIA.
PREGUNTA DE LOS LECTORES (QUESTIONS FROM READERS)
https://www.jw.org/en/library/series/mor...iew-blood/
Traducción
¿Cómo demuestran respeto por la vida los testigos de Jehová?
El pueblo de Jehová siempre se ha esforzado por reflejar el punto de vista de Dios sobre el carácter sagrado de la vida. Por eso nos negamos a apoyar guerras o a quitar la vida a los niños no nacidos, y evitamos las imprudencias que podrían costar vidas. Además, Jehová vincula el carácter sagrado de la vida con la sangre. En el mandato que dio a Noé y que se registra en Génesis 9:4, Jehová dijo: “No deben comer carne con su vida —es decir, su sangre—”. Bajo la guía del espíritu santo, los apóstoles emitieron un mandato similar indicando que los cristianos debían abstenerse de la sangre:
«Porque el espíritu santo y nosotros mismos hemos decidido no imponerles ninguna carga adicional, salvo estas cosas necesarias: que sigan absteniéndose de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de lo estrangulado y de la inmoralidad sexual. Si se mantienen cuidadosamente alejados de estas cosas, les irá bien. ¡Que tengan salud!» —Hechos 15:28, 29.
Esto significa que los cristianos no comen sangre ni carne sin desangrar. Pero este mandato es más que una restricción alimentaria. Es una oportunidad para que cada siervo de Dios refleje el punto de vista de Jehová sobre la vida. La obediencia a este mandato implica evitar el consumo de sangre. Y, dado que el principio subyacente es el respeto por la vida, también incluye evitar incurrir en culpa de sangre —ya sea por asesinato o por una conducta descuidada o temeraria que pudiera provocar la pérdida de una vida— (Gén. 9:4-6; Sal. 36:9). En todos estos aspectos, los testigos de Jehová han demostrado su determinación de reflejar el punto de vista de Jehová: que la vida y la sangre son sagradas.
En lo que respecta a la sangre, los testigos de Jehová han entendido que Hechos 15 significa que no deben consumir sangre entera —ni por vía oral ni mediante transfusión— ni donar sangre. Esta postura ha protegido al pueblo de Jehová tanto en sentido espiritual como físico. También hemos aplicado este principio a los cuatro componentes principales de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas. La ciencia médica ha demostrado la eficacia de tratamientos que evitan las transfusiones de sangre y los riesgos asociados a ellas.
No obstante, los avances en los tratamientos médicos han planteado muchas preguntas sobre la aplicación de los principios bíblicos a diversas situaciones relacionadas con la salud. Por ello, en la Actualización n.º 2 del Cuerpo Gobernante de 2026 se declaró: «Los cristianos no están bajo la Ley mosaica. Sin embargo, obedecemos el mandato apostólico de “abstenernos de sangre”. Además, la Biblia no dice nada sobre el uso de la propia sangre en la atención médica y quirúrgica. Por consiguiente, al igual que ocurre con otras decisiones sobre la atención médica, cada cristiano debe tomar su propia decisión respecto al uso de su propia sangre en cualquier tratamiento médico o quirúrgico». Esta aclaración basada en las Escrituras permite a cada cristiano actuar conforme a lo que dice Gálatas 6:5: «Cada uno llevará su propia carga».
Tras seguir meditando y orando sobre el asunto, el Cuerpo Gobernante ha decidido que este mismo principio se aplica a los cuatro componentes principales de la sangre completa —glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas— que provienen de la sangre de otra persona. Por tanto, cada cristiano debe tomar su propia decisión personal respecto al uso de estos cuatro componentes principales en cualquier tratamiento médico o quirúrgico. Asimismo, cada cristiano debe decidir si dona sangre con el propósito claramente expresado de suministrar componentes o fracciones para que los utilice otra persona.
¿Significa esto que el Cuerpo Gobernante considera un asunto sin importancia los tratamientos que implican uno o más de los componentes principales de la sangre? No. El Cuerpo Gobernante sigue considerando este asunto como algo muy serio. Sin embargo, dado que las Escrituras no dicen nada específico sobre los diversos productos que pueden derivarse de la sangre, el Cuerpo Gobernante reconoce que, en armonía con 1 Corintios 4:6, no tiene autoridad para «ir más allá de lo que está escrito». Asimismo, el Cuerpo Gobernante reconoce la importancia de lo que se afirma en 2 Corintios 1:24: «No es que seamos dueños de su fe, sino que somos colaboradores para su gozo, pues es por su fe que ustedes se mantienen firmes».
¿Cómo debería ver un cristiano la cuestión de aceptar o rechazar uno o más de los cuatro componentes principales? Cada cristiano debe seguir meditando en oración sobre los factores implicados antes de tomar una decisión. Tomarse este asunto a la ligera podría perjudicar la conciencia del cristiano y su preciada relación con Jehová.
¿Qué factores podría considerar un cristiano al tomar una decisión médica que implique el uso de un producto derivado de la sangre de otra persona? Es probable que cada cristiano razone de manera diferente. Algunos podrían rechazar todos estos productos por considerar que aceptar cualquier parte de la sangre es incorrecto. Otros podrían aceptar ciertos productos porque representan un pequeño porcentaje de la sangre completa. Por ejemplo, algunos componentes constituyen un porcentaje menor de la sangre completa que ciertas fracciones que algunos cristianos ya estarían dispuestos a aceptar. Sea cual sea el caso, Romanos 14:12 dice: «Cada uno de nosotros rendirá cuentas de sí mismo a Dios».
Para ayudar a cada siervo de Dios a tomar una decisión personal informada, el Cuerpo Gobernante ha aprobado la publicación de un cuadro sencillo titulado «Productos derivados de la sangre completa» , disponible en jw.org. En él se indican algunos de los productos derivados de la sangre más comunes.
Tras analizar estos y otros factores, cada cristiano debe decidir si acepta o no un componente o una fracción derivada de la sangre de otra persona. La congregación no intervendrá en esa decisión, y los cristianos no deben juzgar a los demás.
¿Qué sucede si el trabajo de un cristiano implica el contacto con sangre o productos sanguíneos? Los principios expuestos en el artículo «Preguntas de los lectores» de *La Atalaya* del 15 de abril de 1999 pueden ayudarle a tomar una decisión sabia y a mantener una conciencia limpia.
¿Cuál es el punto principal de este análisis? Los testigos de Jehová no aceptamos transfusiones de sangre completa, ni donamos sangre destinada a ser utilizada en una transfusión de sangre completa para otra persona. Tampoco ingerimos sangre ni carne que no haya sido desangrada adecuadamente. No obstante, la decisión de aceptar componentes o fracciones derivados de la sangre de otra persona corresponde a cada cristiano. Del mismo modo, cada cristiano debe decidir si dona sangre con el propósito claramente expresado de proporcionar componentes o fracciones para el uso de otra persona.
Tenga la seguridad de que el Cuerpo Gobernante sigue decidido a mostrar respeto por los valiosos regalos de Jehová: la vida y la sangre. Sin embargo, reconocemos que cada cristiano debe asumir su propia responsabilidad de tomar decisiones basadas en la conciencia ante Jehová. Por ello, el Cuerpo Gobernante insta a todo el pueblo de Dios a considerar en oración todos los factores pertinentes a su situación al tomar decisiones médicas que impliquen productos derivados de la sangre. De este modo, cada cristiano podrá tomar una decisión que le permita mantener una conciencia limpia y demostrar un profundo respeto por Jehová, la Fuente de la vida (1 Tim. 1:5).
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(*) Disposiciones para los testigos de Jehová: Por lo general, no es necesario hablar de decisiones médicas personales con otras personas que no sean los representantes sanitarios que figuran en su documento de voluntades anticipadas. Se facilitará un documento de voluntades anticipadas actualizado. Si usted lo solicita, el Comité de Enlace con los Hospitales de su zona está dispuesto a apoyarle en su decisión y puede ayudarle a encontrar médicos que respeten su conciencia. Asimismo, mantendrán la confidencialidad de sus decisiones.
Nota: Este artículo refleja lo que se presentó en la Actualización n.º 6 del Cuerpo Gobernante de 2026 y aparecerá en un número futuro de *La Atalaya*.
¡Saludos!
En otras palabras si uno QUIERE DONAR O RECIBIR UNO O MAS DE LOS COMPONENTES PRINCIPALES DE LA SANGRE, QUEDA A CONCIENCIA.
PREGUNTA DE LOS LECTORES (QUESTIONS FROM READERS)
https://www.jw.org/en/library/series/mor...iew-blood/
Traducción
¿Cómo demuestran respeto por la vida los testigos de Jehová?
El pueblo de Jehová siempre se ha esforzado por reflejar el punto de vista de Dios sobre el carácter sagrado de la vida. Por eso nos negamos a apoyar guerras o a quitar la vida a los niños no nacidos, y evitamos las imprudencias que podrían costar vidas. Además, Jehová vincula el carácter sagrado de la vida con la sangre. En el mandato que dio a Noé y que se registra en Génesis 9:4, Jehová dijo: “No deben comer carne con su vida —es decir, su sangre—”. Bajo la guía del espíritu santo, los apóstoles emitieron un mandato similar indicando que los cristianos debían abstenerse de la sangre:
«Porque el espíritu santo y nosotros mismos hemos decidido no imponerles ninguna carga adicional, salvo estas cosas necesarias: que sigan absteniéndose de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de lo estrangulado y de la inmoralidad sexual. Si se mantienen cuidadosamente alejados de estas cosas, les irá bien. ¡Que tengan salud!» —Hechos 15:28, 29.
Esto significa que los cristianos no comen sangre ni carne sin desangrar. Pero este mandato es más que una restricción alimentaria. Es una oportunidad para que cada siervo de Dios refleje el punto de vista de Jehová sobre la vida. La obediencia a este mandato implica evitar el consumo de sangre. Y, dado que el principio subyacente es el respeto por la vida, también incluye evitar incurrir en culpa de sangre —ya sea por asesinato o por una conducta descuidada o temeraria que pudiera provocar la pérdida de una vida— (Gén. 9:4-6; Sal. 36:9). En todos estos aspectos, los testigos de Jehová han demostrado su determinación de reflejar el punto de vista de Jehová: que la vida y la sangre son sagradas.
En lo que respecta a la sangre, los testigos de Jehová han entendido que Hechos 15 significa que no deben consumir sangre entera —ni por vía oral ni mediante transfusión— ni donar sangre. Esta postura ha protegido al pueblo de Jehová tanto en sentido espiritual como físico. También hemos aplicado este principio a los cuatro componentes principales de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas. La ciencia médica ha demostrado la eficacia de tratamientos que evitan las transfusiones de sangre y los riesgos asociados a ellas.
No obstante, los avances en los tratamientos médicos han planteado muchas preguntas sobre la aplicación de los principios bíblicos a diversas situaciones relacionadas con la salud. Por ello, en la Actualización n.º 2 del Cuerpo Gobernante de 2026 se declaró: «Los cristianos no están bajo la Ley mosaica. Sin embargo, obedecemos el mandato apostólico de “abstenernos de sangre”. Además, la Biblia no dice nada sobre el uso de la propia sangre en la atención médica y quirúrgica. Por consiguiente, al igual que ocurre con otras decisiones sobre la atención médica, cada cristiano debe tomar su propia decisión respecto al uso de su propia sangre en cualquier tratamiento médico o quirúrgico». Esta aclaración basada en las Escrituras permite a cada cristiano actuar conforme a lo que dice Gálatas 6:5: «Cada uno llevará su propia carga».
Tras seguir meditando y orando sobre el asunto, el Cuerpo Gobernante ha decidido que este mismo principio se aplica a los cuatro componentes principales de la sangre completa —glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas— que provienen de la sangre de otra persona. Por tanto, cada cristiano debe tomar su propia decisión personal respecto al uso de estos cuatro componentes principales en cualquier tratamiento médico o quirúrgico. Asimismo, cada cristiano debe decidir si dona sangre con el propósito claramente expresado de suministrar componentes o fracciones para que los utilice otra persona.
¿Significa esto que el Cuerpo Gobernante considera un asunto sin importancia los tratamientos que implican uno o más de los componentes principales de la sangre? No. El Cuerpo Gobernante sigue considerando este asunto como algo muy serio. Sin embargo, dado que las Escrituras no dicen nada específico sobre los diversos productos que pueden derivarse de la sangre, el Cuerpo Gobernante reconoce que, en armonía con 1 Corintios 4:6, no tiene autoridad para «ir más allá de lo que está escrito». Asimismo, el Cuerpo Gobernante reconoce la importancia de lo que se afirma en 2 Corintios 1:24: «No es que seamos dueños de su fe, sino que somos colaboradores para su gozo, pues es por su fe que ustedes se mantienen firmes».
¿Cómo debería ver un cristiano la cuestión de aceptar o rechazar uno o más de los cuatro componentes principales? Cada cristiano debe seguir meditando en oración sobre los factores implicados antes de tomar una decisión. Tomarse este asunto a la ligera podría perjudicar la conciencia del cristiano y su preciada relación con Jehová.
¿Qué factores podría considerar un cristiano al tomar una decisión médica que implique el uso de un producto derivado de la sangre de otra persona? Es probable que cada cristiano razone de manera diferente. Algunos podrían rechazar todos estos productos por considerar que aceptar cualquier parte de la sangre es incorrecto. Otros podrían aceptar ciertos productos porque representan un pequeño porcentaje de la sangre completa. Por ejemplo, algunos componentes constituyen un porcentaje menor de la sangre completa que ciertas fracciones que algunos cristianos ya estarían dispuestos a aceptar. Sea cual sea el caso, Romanos 14:12 dice: «Cada uno de nosotros rendirá cuentas de sí mismo a Dios».
Para ayudar a cada siervo de Dios a tomar una decisión personal informada, el Cuerpo Gobernante ha aprobado la publicación de un cuadro sencillo titulado «Productos derivados de la sangre completa» , disponible en jw.org. En él se indican algunos de los productos derivados de la sangre más comunes.
Tras analizar estos y otros factores, cada cristiano debe decidir si acepta o no un componente o una fracción derivada de la sangre de otra persona. La congregación no intervendrá en esa decisión, y los cristianos no deben juzgar a los demás.
¿Qué sucede si el trabajo de un cristiano implica el contacto con sangre o productos sanguíneos? Los principios expuestos en el artículo «Preguntas de los lectores» de *La Atalaya* del 15 de abril de 1999 pueden ayudarle a tomar una decisión sabia y a mantener una conciencia limpia.
¿Cuál es el punto principal de este análisis? Los testigos de Jehová no aceptamos transfusiones de sangre completa, ni donamos sangre destinada a ser utilizada en una transfusión de sangre completa para otra persona. Tampoco ingerimos sangre ni carne que no haya sido desangrada adecuadamente. No obstante, la decisión de aceptar componentes o fracciones derivados de la sangre de otra persona corresponde a cada cristiano. Del mismo modo, cada cristiano debe decidir si dona sangre con el propósito claramente expresado de proporcionar componentes o fracciones para el uso de otra persona.
Tenga la seguridad de que el Cuerpo Gobernante sigue decidido a mostrar respeto por los valiosos regalos de Jehová: la vida y la sangre. Sin embargo, reconocemos que cada cristiano debe asumir su propia responsabilidad de tomar decisiones basadas en la conciencia ante Jehová. Por ello, el Cuerpo Gobernante insta a todo el pueblo de Dios a considerar en oración todos los factores pertinentes a su situación al tomar decisiones médicas que impliquen productos derivados de la sangre. De este modo, cada cristiano podrá tomar una decisión que le permita mantener una conciencia limpia y demostrar un profundo respeto por Jehová, la Fuente de la vida (1 Tim. 1:5).
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(*) Disposiciones para los testigos de Jehová: Por lo general, no es necesario hablar de decisiones médicas personales con otras personas que no sean los representantes sanitarios que figuran en su documento de voluntades anticipadas. Se facilitará un documento de voluntades anticipadas actualizado. Si usted lo solicita, el Comité de Enlace con los Hospitales de su zona está dispuesto a apoyarle en su decisión y puede ayudarle a encontrar médicos que respeten su conciencia. Asimismo, mantendrán la confidencialidad de sus decisiones.
Nota: Este artículo refleja lo que se presentó en la Actualización n.º 6 del Cuerpo Gobernante de 2026 y aparecerá en un número futuro de *La Atalaya*.
¡Saludos!



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