Esta comunidad utiliza cookies
Esta comunidad utiliza cookies para almacenar información de ingreso si eres forista, y tu última visita si no lo eres. Las cookies son pequeños textos almacenados en su computadora; dichas cookies son puestas por este sitio y no posan como riesgo de seguridad. Las cookies rastrean tópicos específicos que usted haya leído. Por favor confirme si acepta o rechaza que estas cookies sean almacenadas.

Una cookie se almacenará en su navegador para prevenir que este aviso salga nuevamente. Usted podrá cambiar este ajuste utilizando el enlace a pie de página.

Copyright authors please see our disclaimer. (March 19, 2021)

Calificación:
  • 1 voto(s) - 5 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

¡Anciano y PIMO? Uhmmmm
#1

No es intención del melón que voy a abrir hacer daño a nadie. Ni apuntar a nadie. Ni tampoco esta entrada pretende ser un dardo envenenado para nadie.

Este asunto lleva años dando vueltas en mi cabeza y hoy es el día en el que me ha animado a compartirlo con vosotros.

Tiene que ver con la compatibilidad o incompatibilidad de ser Anciano de congregación (extiendo esta reflexión también a siervos ministeriales, superintendentes de circuito y betelitas) y a su vez PIMO. No lo entiendo.

Sinceramente, me “funde los plomos” dicha simbiosis, por incompatible -es mi opinión-. Creo que es ¿extraño? que un Anciano, que se declara PIMO, no sólo entre por este foro y otros a husmear sino que, dé un paso al frente y participe de manera activa y explícita, despotricando contra los TJs y cada una de sus doctrinas y por otro lado pertenezca al aparato logístico necesario para el mantenimiento de la estructura de mando de la Organización contra la que está despotricando. No sé, se me antoja, como poco, raro.

Lo que me gustaría conocer es una razón -sólo una-, convincente, por la que tú, claramente antagónico con los postulados de los TJs te mantienes como Anciano de congregación siendo PIMO.

Puedo entender, que alguien que ya no comparta las enseñanzas de los TJs, por múltiples motivos, continúen “dentro” de la Organización, particularmente, por el tejido social y familiar. Hasta ahí, puedo “comprar” el relato del por qué alguien puede ser “publicador” y además PIMO. Pero lo que no entiendo es que un “Anciano” sea PIMO. Es que son dos cosas, dos situaciones, dos posturas, completamente diferentes. Una cosa es estar, por estar (publicador), por amigos y familiares y otra cosa es estar, por estar (como Anciano), por amigos y familiares siendo parte activa de los que mueven el cotarro y mantienen la estructura de la Organización en la que no cree.

Esa postura última, no es necesaria, si lo que se pretende es continuar dentro por amigos y familia. Para eso no hay que estar en la cúpula, manteniendo la estructura alambicada que criticas como PIMO.

¿Cómo puede ser que un Anciano que se declara PIMO continúe de Anciano y por tanto, participe en comités judiciales? Realmente no lo entiendo. ¿Cómo puede ser que un Anciano PIMO presente discursos en su congregación, en otras congregaciones o en asambleas basados en un bosquejo cuyo contenido no comparte? ¡Hay que tener cuajo! ¿Cómo puede ser un referente en la predicación, cuyo mensaje no comparte? ¿Cómo puede ser un confidente de hermanos y un asesor espiritual, dando qué tipo de orientación? ¿Me puedes decir qué les cuentas o dices? Y podría continuar con el corolario, pero con lo expuesto creo que es suficiente.

Soy de la opinión de que las personas que son PIMOs y continúan en puestos de responsabilidad en la congregación son personas incoherentes y más importante, faltos de honestidad con ellos mismos.

Os contaré algo de mi experiencia personal. Fui Anciano por algo más de una década. Años 90 del siglo pasado. Existía Internet y teníamos alcance a “cierto” material, pero lo que hoy ofrece es abrumador, desde YouTube a múltiples redes y canales.

Con otro compañero Anciano llevábamos una congregación de 70-75 publicadores. Cuatro SM. Había tres reuniones semanales. Tenía dos vástagos, un trabajo a tiempo completo. Hacía dos rondas de visitas de pastoreo a media congregación al año. Realmente creía que estaba en el sitio adecuado y eso hacía que fuera un hombre comprometido con la causa. Hasta las trancas. Tanto que, incluso llegué, a veces, a anteponer la congregación a mi familia por atender asuntos de la congregación.

Pero incluso antes de ser nombrado SM en mi cabeza siempre rondaban las mismas inquietudes o “dudas”. No me importó que me nombraran SM pero sí como Anciano. No quería ser Anciano. Venían superintendentes de circuito y ancianos de prestigio de la zona a visitarme al trabajo, a la hora que sabían que desayunaba, para “animarme” a que aceptara mayores responsabilidades (el nombramiento de Anciano). La congregación y Jehová me necesitaban -insistían-. Y acepté.

Poco más de una década y… presenté mi dimisión, a principios del 2000. No podía más. No podía más, no por el cansancio o el agobio por tanta carga sobre mis hombros, trabajo, familia, congregación, ni por ser un superejemplo de todo y para todos. No. Lo que no podía más era seguir defendiendo aquello en lo que no creía. No podía continuar violando mi conciencia y no podía más ser deshonesto conmigo mismo.

Presenté mi carta de dimisión. Irrevocable. Las razones expuestas en la carta de dimisión, evidentemente, no fueron las reales. Quería continuar siendo miembro de la congregación para no perder a mi tejido social. En la carta aludí a razones de salud: el corazón. Las auténticas razones, en ese momento, eran otras, bien diferentes. Tres en particular, hoy rondarían las treinta, por decir un número.

Las razones fueron: no podía subir a la plataforma mes sí y mes también a pedir dinero a los hermanos. Había necesidad económica en la congregación. Pedir dinero, siempre me pareció de una bajeza moral de tal calado, que me superaba. Además, todos los noviembres de todos los años salía un artículo en La Atalaya, recordando las diferentes formas de donar, que posteriormente, en algún momento, se tocaba en alguna asignación en la extinguida Reunión de Servicio y que, igualmente, un año sí y otro también me tocaba dar.

Dos, arengar a los hermanos, reunión tras reunión, a no cejar en la predicación: a predicar más, a hacer el precursorado, a… cuando yo, precisamente, de lo que estaba firmemente convencido era de que el territorio de nuestra congregación lo que realmente necesitaba no era más predicación sino todo lo contrario, un descanso, un poco de paz, no predicarles en una buena temporada. Vamos, tipo barbecho.

Y en tercer lugar, la clave de bóveda: las transfusiones de sangre. Todos los eneros de todos los años había una asignación, también en la extinta Reunión de Servicio, sobre el tema de las transfusiones de sangre, tarjetas, opciones alternativas,… doctrina con la que SIEMPRE había estado en desacuerdo. Y cuando digo siempre, me refiero a desde incluso antes del nombramiento de SM. Con un poco de esfuerzo podía “comprar” aquello de que los TJs no debemos comer sangre, pero de ahí a prohibir las transfusiones sanguíneas… por eso no pasaba. Y como por mi formación como por el mundo laboral en el que me movía hicieron que sobre el tema de la sangre llegara a ser considerado por muchos, permitidme la expresión, un “experto”, siempre me tocaban las asignaciones relacionadas con la sangre. Y yo, en desacuerdo absoluto con lo que tenía que promover o predicar entre los hermanos. No podía ni pensar qué hubiera sido de mi si por mi culpa algún hermano o hermana hubiera muerto o dejado morir a sus hijos consecuencia de mis “sabios consejos”.

¿Consecuencia? Once años duré como anciano. Mi conciencia, cada vez tiraba más en la dirección contraria, así que, en un acto de coherencia personal, presenté mi dimisión y como decía antes, irrevocable. Eran incompatibles mis pensamientos y mi yo interno con lo que tenía que “vender” como Anciano.

Así que, cuando en este Foro veo a personas que dicen ser Ancianos (y SM) y veo su actitud, antagónica con lo que representan y en contra de los TJs (PIMOs), como decía antes, sinceramente, mi cerebro estalla generándome decenas de micro ictus.

Anciano PIMO ¿eres consciente de que eres cooperador necesario de toda la basura de los TJs y que tu permanencia como Anciano contribuye al mantenimiento del engaño y a que la maquinaria de los TJs continúe engrasada? Los TJs son una Organización corrompida, que hace mucho daño y que aporta poco bien a la Sociedad.

Creo que caerán como Religión. Y caerá desde cualquiera de estas tres fuentes, exteriores e interiores. Exteriores por la presión judicial y gubernamental a la que están, cada vez más, siendo sometida, e interiores, por la diáspora de Ancianos en sus puestos, por la falta de vocación en los jóvenes para ocupar sus vacantes y en último lugar, por la escasez de recursos económicos.

Anciano, si eres PIMO, te hago un llamamiento a que contribuyas a la caída de los TJs. Deja tu puesto de Anciano, así dejarás de mantener la estructura de poder de esa Organización. Deja de apoyarlos económicamente, así contribuirás a su caída económica. Yo, así lo entendí y desde que dejé de ser Anciano, hace unos 25 años, no he vuelto a echar un solo céntimo de euro a las cajas de contribuciones o a Donate. Lo contribuido hasta ese momento, en mi caso, compensa con creces estos 25 años sin contribuir más los que me quedan para dejar este mundo… si es que antes no he dejado de reunirme con ellos.

Anciano PIMO, dimite de tu puesto. Sé un TJ de a pie. Ganarás no sólo en higiene mental sino también, y más importante, en coherencia moral y espiritual. No te traiciones por apoyar a quien no merece tu apoyo, ni de broma.

Concluyo. Si el que lee esto es Anciano y PIMO, te repito la pregunta del inicio. ¿Cuál es la razón, razonada si puedes, que justifique tu mantenimiento como Anciano siendo PIMO -la pregunta sirve también si eres SM, SC o Betelita-?

Gracias por leerme y disculpad lo larga que me ha salido la entrada.

Quinto Mucio Escévola

"Explicaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias y lo que puede ser afirmado sin pruebas, puede ser rechazado sin pruebas" (Christopher Eric Hitchens)
[+] 5 usuarios dieron MeGusta Quinto Mucio Escévola.
Responder
#2

(Hace 6 horas)Quinto Mucio Escévola escribió:  No es intención del melón que voy a abrir hacer daño a nadie. Ni apuntar a nadie. Ni tampoco esta entrada pretende ser un dardo envenenado para nadie.

Este asunto lleva años dando vueltas en mi cabeza y hoy es el día en el que me ha animado a compartirlo con vosotros.

Tiene que ver con la compatibilidad o incompatibilidad de ser Anciano de congregación (extiendo esta reflexión también a siervos ministeriales, superintendentes de circuito y betelitas) y a su vez PIMO. No lo entiendo.

Sinceramente, me “funde los plomos” dicha simbiosis, por incompatible -es mi opinión-. Creo que es ¿extraño?  que un Anciano, que se declara PIMO, no sólo entre por este foro y otros a husmear sino que, dé un paso al frente y participe de manera activa y explícita, despotricando contra los TJs y cada una de sus doctrinas y por otro lado pertenezca al aparato logístico necesario para el mantenimiento de la estructura de mando de la Organización contra la que está despotricando. No sé, se me antoja, como poco, raro.

Lo que me gustaría conocer es una razón -sólo una-, convincente, por la que tú, claramente antagónico con los postulados de los TJs te mantienes como Anciano de congregación siendo PIMO.

Puedo entender, que alguien que ya no comparta las enseñanzas de los TJs, por múltiples motivos, continúen “dentro” de la Organización, particularmente, por el tejido social y familiar. Hasta ahí, puedo “comprar” el relato del por qué alguien puede ser “publicador” y además PIMO. Pero lo que no entiendo es que un “Anciano” sea PIMO. Es que son dos cosas, dos situaciones, dos posturas, completamente diferentes. Una cosa es estar, por estar (publicador), por amigos y familiares y otra cosa es estar, por estar (como Anciano), por amigos y familiares siendo parte activa de los que mueven el cotarro y mantienen la estructura de la Organización en la que no cree.

Esa postura última, no es necesaria, si lo que se pretende es continuar dentro por amigos y familia. Para eso no hay que estar en la cúpula, manteniendo la estructura alambicada que criticas como PIMO.

¿Cómo puede ser que un Anciano que se declara PIMO continúe de Anciano y por tanto, participe en comités judiciales? Realmente no lo entiendo. ¿Cómo puede ser que un Anciano PIMO presente discursos en su congregación, en otras congregaciones o en asambleas basados en un bosquejo cuyo contenido no comparte? ¡Hay que tener cuajo! ¿Cómo puede ser un referente en la predicación, cuyo mensaje no comparte? ¿Cómo puede ser un confidente de hermanos y un asesor espiritual, dando qué tipo de orientación? ¿Me les cuentas o dices? Y podría continuar con el corolario, pero con lo expuesto creo que es suficiente.

Soy de la opinión de que las personas que son PIMOs y continúan en puestos de responsabilidad en la congregación son personas incoherentes y más importante, faltos de honestidad con ellos mismos.

Os contaré algo de mi experiencia personal. Fui Anciano por algo más de una década. Años 90 del siglo pasado. Existía Internet y teníamos alcance a “cierto” material, pero lo que hoy ofrece es abrumador, desde YouTube a múltiples redes y canales.

Con otro compañero Anciano llevábamos una congregación de 70-75 publicadores. Cuatro SM. Había tres reuniones semanales. Tenía dos vástagos, un trabajo a tiempo completo. Hacía dos rondas de visitas de pastoreo a media congregación al año. Realmente creía que estaba en el sitio adecuado y eso hacía que fuera un hombre comprometido con la causa. Hasta las trancas. Tanto que, incluso llegué, a veces, a anteponer la congregación a mi familia por atender asuntos de la congregación.

Pero incluso antes de ser nombrado SM en mi cabeza siempre rondaban las mismas inquietudes o “dudas”. No me importó que me nombraran SM pero sí como Anciano. No quería ser Anciano. Venían superintendentes de circuito y ancianos de prestigio de la zona a visitarme al trabajo, a la hora que sabían que desayunaba, para “animarme” a que aceptara mayores responsabilidades (el nombramiento de Anciano). La congregación y Jehová me necesitaban -insistían-. Y acepté.

Poco más de una década y… presenté mi dimisión, a principios del 2000. No podía más. No podía más, no por el cansancio o el agobio por tanta carga sobre mis hombros, trabajo, familia, congregación, ni por ser un superejemplo de todo y para todos. No. Lo que no podía más era seguir defendiendo aquello en lo que no creía. No podía continuar violando mi conciencia y no podía más ser deshonesto conmigo mismo.

Presenté mi carta de dimisión. Irrevocable. Las razones expuestas en la carta de dimisión, evidentemente, no fueron las reales. Quería continuar siendo miembro de la congregación para no perder a mi tejido social. En la carta aludí a razones de salud: el corazón. Las auténticas razones, en ese momento, eran otras, bien diferentes. Tres en particular, hoy rondarían las treinta, por decir un número.

Las razones fueron:  no podía subir a la plataforma mes sí y mes también a pedir dinero a los hermanos. Había necesidad económica en la congregación. Pedir dinero, siempre me pareció de una bajeza moral de tal calado, que me superaba. Además, todos los noviembres de todos los años salía un artículo en La Atalaya, recordando las diferentes formas de donar, que posteriormente, en algún momento, se tocaba en alguna asignación en la extinguida Reunión de Servicio y que, igualmente, un año sí y otro también me tocaba dar.

Dos, arengar a los hermanos, reunión tras reunión, a no cejar en la predicación: a predicar más, a hacer el precursorado, a… cuando yo, precisamente, de lo que estaba firmemente convencido era de que el territorio de nuestra congregación lo que realmente necesitaba no era más predicación sino todo lo contrario, un descanso, un poco de paz, no predicarles en una buena temporada. Vamos, tipo barbecho.

Y en tercer lugar, la clave de bóveda: las transfusiones de sangre. Todos los eneros de todos los años había una asignación, también en la extinta Reunión de Servicio, sobre el tema de las transfusiones de sangre, tarjetas, opciones alternativas,… doctrina con la que SIEMPRE había estado en desacuerdo. Y cuando digo siempre, me refiero a desde incluso antes del nombramiento de SM. Con un poco de esfuerzo podía “comprar” aquello de que los TJs no debemos comer sangre, pero de ahí a prohibir las transfusiones sanguíneas… por eso no pasaba. Y como por mi formación como por el mundo laboral en el que me movía hicieron que sobre el tema de la sangre llegara a ser considerado por muchos, permitidme la expresión, un “experto”, siempre me tocaban las asignaciones relacionadas con la sangre. Y yo, en desacuerdo absoluto con lo que tenía que promover o predicar entre los hermanos. No podía ni pensar qué hubiera sido de mi si por mi culpa algún hermano o hermana hubiera muerto o dejado morir a sus hijos consecuencia de mis “sabios consejos”.

¿Consecuencia? Once años duré como anciano. Mi conciencia, cada vez tiraba más en la dirección contraria, así que, en un acto de coherencia personal, presenté mi dimisión y como decía antes, irrevocable. Eran incompatibles mis pensamientos y mi yo interno con lo que tenía que “vender” como Anciano.

Así que, cuando en este Foro veo a personas que dicen ser Ancianos (y SM) y veo su actitud, antagónica con lo que representan y en contra de los TJs (PIMOs), como decía antes, sinceramente, mi cerebro estalla generándome decenas de micro ictus.

Anciano PIMO ¿eres consciente de que eres cooperador necesario de toda la basura de los TJs y que tu permanencia como Anciano contribuye al mantenimiento del engaño y a que la maquinaria de los TJs continúe engrasada? Los TJs son una Organización corrompida, que hace mucho daño y que aporta poco bien a la Sociedad.

Creo que caerán como Religión. Y caerá desde cualquiera de estas tres fuentes, exteriores e interiores. Exteriores por la presión judicial y gubernamental a la que están, cada vez más, siendo sometida, e interiores, por la diáspora de Ancianos en sus puestos, por la falta de vocación en los jóvenes para ocupar sus vacantes y en último lugar, por la escasez de recursos económicos.

Anciano, si eres PIMO, te hago un llamamiento a que contribuyas a la caída de los TJs. Deja tu puesto de Anciano, así dejarás de mantener la estructura de poder de esa Organización. Deja de apoyarlos económicamente, así contribuirás a su caída económica. Yo, así lo entendí y desde que dejé de ser Anciano, hace unos 25 años, no he vuelto a echar un solo céntimo de euro a las cajas de contribuciones o a Donate. Lo contribuido hasta ese momento, en mi caso, compensa con creces estos 25 años sin contribuir más los que me quedan para dejar este mundo… si es que antes no he dejado de reunirme con ellos.

Anciano PIMO, dimite de tu puesto. Sé un TJ de a pie. Ganarás no sólo en higiene mental sino también, y más importante, en coherencia moral y espiritual. No te traiciones por apoyar a quien no merece tu apoyo, ni de broma.

Concluyo. Si el que lee esto es Anciano y PIMO, te repito la pregunta del inicio. ¿Cuál es la razón, razonada si puedes, que justifique tu mantenimiento como Anciano siendo PIMO -la pregunta sirve también si eres SM, SC o Betelita-?

Gracias por leerme y disculpad lo larga que me ha salido la entrada.

Quinto Mucio Escévola

Fui anciano algunos años, y la verdad es que el costo emocional es inmenso.

Cuando comencé a participar en el foro, era SM, en plena pandemia, con el tiempo alcancé un poco de claridad. Pero, los ancianos que estaban a cargo de mi congregación eran personas con mucho menos preparación y aptitud que el promedio que se espera de un anciano de la WT, y eso ya es mucho.

Esto había sucedido a unos años del gran reacomodo de congregaciones. En ese momento no lo entendía, pero, sentía que los que estaban a cargo no sabían lo que significaba la congregación. Fui de las últimas generaciones de comunidades cohesionadas de principios de los 2000, de los últimos que tuvimos el estudio del libro en hogares particulares, que contempló la gran centralización que prosiguió a esos años... la determinación ya no era estar firmes hasta el fin, la determinación mutó a obedecer incondicionalmente al cuerpo gobernante.

Así que, para poco antes de la pandemia, me encontraba obedeciendo a gente que me parecía incompetente, que no entendían el sentido de pertenencia de la congregación que yo amé desde niño; literalmente muchos hermanos terminaron llorando en visitas de pastoreo por su trato tan duro.

Y en plena pandemia, ya cuando yo estaba despertando del adoctrinamiento, me asignaron a ayudar a un par de ancianos de edad avanzada a conectarse a las reuniones de ancianos por zoom, mismos a los cuales yo asistía en las reuniones semanales con su micrófono y pantallas. Parece que a nadie se le ocurrió que si yo podía controlar a distancia el audio y video mediante AnyDesk, nada excepto el respeto hacia Jehová podía impedirme ver y escuchar las reuniones de ancianos desde mi computadora; aunque se me instruía que solamente les dejara el microfono y pantalla encendidos para no necesitar más asistencia, los ancianos de edad avanzada no tenían manera de saber si yo seguía controlando el computador.

Fue en esas reuniones, donde se me cayó de los ojos la venda del aura del nombramiento por espiritu; las reuniones de ancianos eran mas parecidas a una sesión del congreso de diputados de mi país, una junta de vecinos, o peor aún, una plática entre amas de casa en el lavadero de una vecindad. Abundaban los chismes, y decisiones basadas en frases como "he escuchado, me dijeron, mi esposa vio..."

Ahí decidí que esos ancianos debían ser removidos, por eso, y solo por eso, decidí seguir en la competencia por ser anciano y lo logré. Durante unos años, mi habilidad para citar las publicaciones me ayudó a que pusiera en evidencia cada que alguno de ellos violaba una pauta, uno a uno fueron removidos.

La generación de nuevos ancianos que quedamos, era más tranquila, pero había ahora otro peligro desde mi perspectiva: la incompetencia. Eran tan incompetentes, tan distraidos, que me parecía que seguía siendo el defensor de mi congregación, confiando en que, al conocer tan bien las pautas, se sentirían vigilados de que yo estaría al tanto de cualquier abuso para intervenir.

Pero esos años pasaron factura en mi mente, emociones, y hasta en mi salud mental. Planee mi salida por algunos meses, tenía intención de renunciar como anciano públicamente después de un discurso público pero, algunas cosas se adelantaron, y lo hice de la manera más ortodoxa. Aunque claro, la congregración nunca puede saber públicamente las razones de una dimisión, solo un breve anuncio de que alguien ya no es anciano.

Aunque mi salida fue más apresurada de lo que planeaba originalmente, me doy cuenta que esa determinación ya estaba en mi mente desde hace tiempo, lo único que me detenía era, el apego a la congregación, como personas no como estructura institucional. Pero, pensando en el barco de teseo, me di cuenta que me negaba a dejar una congregación que ya no existe, porque ya casi no queda nadie que conocí de niño.

Debe haber menos de 10 personas que me conocieron de niño, y ya no hay ningun anciano ni SM que me haya visto crecer; tampoco hay un solo anciano que pertenezca al territorio local. No queda nada, al igual que los animales en rebelion en la granja, vi a la pared y con una extrañeza me di cuenta que no entendía lo que decía anteriormente el letrero colgado, pero algo dentro de mí me decía que no era lo mismo que originalmente había; así fue como decidí salir.

charlesfiascorussell@gmail.com
[+] 4 usuarios dieron MeGusta Anciano Señalado.
Responder
#3

(Hace 4 horas)Anciano Señalado escribió:  
(Hace 6 horas)Quinto Mucio Escévola escribió:  No es intención del melón que voy a abrir hacer daño a nadie. Ni apuntar a nadie. Ni tampoco esta entrada pretende ser un dardo envenenado para nadie.

Este asunto lleva años dando vueltas en mi cabeza y hoy es el día en el que me ha animado a compartirlo con vosotros.

Tiene que ver con la compatibilidad o incompatibilidad de ser Anciano de congregación (extiendo esta reflexión también a siervos ministeriales, superintendentes de circuito y betelitas) y a su vez PIMO. No lo entiendo.

Sinceramente, me “funde los plomos” dicha simbiosis, por incompatible -es mi opinión-. Creo que es ¿extraño?  que un Anciano, que se declara PIMO, no sólo entre por este foro y otros a husmear sino que, dé un paso al frente y participe de manera activa y explícita, despotricando contra los TJs y cada una de sus doctrinas y por otro lado pertenezca al aparato logístico necesario para el mantenimiento de la estructura de mando de la Organización contra la que está despotricando. No sé, se me antoja, como poco, raro.

Lo que me gustaría conocer es una razón -sólo una-, convincente, por la que tú, claramente antagónico con los postulados de los TJs te mantienes como Anciano de congregación siendo PIMO.

Puedo entender, que alguien que ya no comparta las enseñanzas de los TJs, por múltiples motivos, continúen “dentro” de la Organización, particularmente, por el tejido social y familiar. Hasta ahí, puedo “comprar” el relato del por qué alguien puede ser “publicador” y además PIMO. Pero lo que no entiendo es que un “Anciano” sea PIMO. Es que son dos cosas, dos situaciones, dos posturas, completamente diferentes. Una cosa es estar, por estar (publicador), por amigos y familiares y otra cosa es estar, por estar (como Anciano), por amigos y familiares siendo parte activa de los que mueven el cotarro y mantienen la estructura de la Organización en la que no cree.

Esa postura última, no es necesaria, si lo que se pretende es continuar dentro por amigos y familia. Para eso no hay que estar en la cúpula, manteniendo la estructura alambicada que criticas como PIMO.

¿Cómo puede ser que un Anciano que se declara PIMO continúe de Anciano y por tanto, participe en comités judiciales? Realmente no lo entiendo. ¿Cómo puede ser que un Anciano PIMO presente discursos en su congregación, en otras congregaciones o en asambleas basados en un bosquejo cuyo contenido no comparte? ¡Hay que tener cuajo! ¿Cómo puede ser un referente en la predicación, cuyo mensaje no comparte? ¿Cómo puede ser un confidente de hermanos y un asesor espiritual, dando qué tipo de orientación? ¿Me les cuentas o dices? Y podría continuar con el corolario, pero con lo expuesto creo que es suficiente.

Soy de la opinión de que las personas que son PIMOs y continúan en puestos de responsabilidad en la congregación son personas incoherentes y más importante, faltos de honestidad con ellos mismos.

Os contaré algo de mi experiencia personal. Fui Anciano por algo más de una década. Años 90 del siglo pasado. Existía Internet y teníamos alcance a “cierto” material, pero lo que hoy ofrece es abrumador, desde YouTube a múltiples redes y canales.

Con otro compañero Anciano llevábamos una congregación de 70-75 publicadores. Cuatro SM. Había tres reuniones semanales. Tenía dos vástagos, un trabajo a tiempo completo. Hacía dos rondas de visitas de pastoreo a media congregación al año. Realmente creía que estaba en el sitio adecuado y eso hacía que fuera un hombre comprometido con la causa. Hasta las trancas. Tanto que, incluso llegué, a veces, a anteponer la congregación a mi familia por atender asuntos de la congregación.

Pero incluso antes de ser nombrado SM en mi cabeza siempre rondaban las mismas inquietudes o “dudas”. No me importó que me nombraran SM pero sí como Anciano. No quería ser Anciano. Venían superintendentes de circuito y ancianos de prestigio de la zona a visitarme al trabajo, a la hora que sabían que desayunaba, para “animarme” a que aceptara mayores responsabilidades (el nombramiento de Anciano). La congregación y Jehová me necesitaban -insistían-. Y acepté.

Poco más de una década y… presenté mi dimisión, a principios del 2000. No podía más. No podía más, no por el cansancio o el agobio por tanta carga sobre mis hombros, trabajo, familia, congregación, ni por ser un superejemplo de todo y para todos. No. Lo que no podía más era seguir defendiendo aquello en lo que no creía. No podía continuar violando mi conciencia y no podía más ser deshonesto conmigo mismo.

Presenté mi carta de dimisión. Irrevocable. Las razones expuestas en la carta de dimisión, evidentemente, no fueron las reales. Quería continuar siendo miembro de la congregación para no perder a mi tejido social. En la carta aludí a razones de salud: el corazón. Las auténticas razones, en ese momento, eran otras, bien diferentes. Tres en particular, hoy rondarían las treinta, por decir un número.

Las razones fueron:  no podía subir a la plataforma mes sí y mes también a pedir dinero a los hermanos. Había necesidad económica en la congregación. Pedir dinero, siempre me pareció de una bajeza moral de tal calado, que me superaba. Además, todos los noviembres de todos los años salía un artículo en La Atalaya, recordando las diferentes formas de donar, que posteriormente, en algún momento, se tocaba en alguna asignación en la extinguida Reunión de Servicio y que, igualmente, un año sí y otro también me tocaba dar.

Dos, arengar a los hermanos, reunión tras reunión, a no cejar en la predicación: a predicar más, a hacer el precursorado, a… cuando yo, precisamente, de lo que estaba firmemente convencido era de que el territorio de nuestra congregación lo que realmente necesitaba no era más predicación sino todo lo contrario, un descanso, un poco de paz, no predicarles en una buena temporada. Vamos, tipo barbecho.

Y en tercer lugar, la clave de bóveda: las transfusiones de sangre. Todos los eneros de todos los años había una asignación, también en la extinta Reunión de Servicio, sobre el tema de las transfusiones de sangre, tarjetas, opciones alternativas,… doctrina con la que SIEMPRE había estado en desacuerdo. Y cuando digo siempre, me refiero a desde incluso antes del nombramiento de SM. Con un poco de esfuerzo podía “comprar” aquello de que los TJs no debemos comer sangre, pero de ahí a prohibir las transfusiones sanguíneas… por eso no pasaba. Y como por mi formación como por el mundo laboral en el que me movía hicieron que sobre el tema de la sangre llegara a ser considerado por muchos, permitidme la expresión, un “experto”, siempre me tocaban las asignaciones relacionadas con la sangre. Y yo, en desacuerdo absoluto con lo que tenía que promover o predicar entre los hermanos. No podía ni pensar qué hubiera sido de mi si por mi culpa algún hermano o hermana hubiera muerto o dejado morir a sus hijos consecuencia de mis “sabios consejos”.

¿Consecuencia? Once años duré como anciano. Mi conciencia, cada vez tiraba más en la dirección contraria, así que, en un acto de coherencia personal, presenté mi dimisión y como decía antes, irrevocable. Eran incompatibles mis pensamientos y mi yo interno con lo que tenía que “vender” como Anciano.

Así que, cuando en este Foro veo a personas que dicen ser Ancianos (y SM) y veo su actitud, antagónica con lo que representan y en contra de los TJs (PIMOs), como decía antes, sinceramente, mi cerebro estalla generándome decenas de micro ictus.

Anciano PIMO ¿eres consciente de que eres cooperador necesario de toda la basura de los TJs y que tu permanencia como Anciano contribuye al mantenimiento del engaño y a que la maquinaria de los TJs continúe engrasada? Los TJs son una Organización corrompida, que hace mucho daño y que aporta poco bien a la Sociedad.

Creo que caerán como Religión. Y caerá desde cualquiera de estas tres fuentes, exteriores e interiores. Exteriores por la presión judicial y gubernamental a la que están, cada vez más, siendo sometida, e interiores, por la diáspora de Ancianos en sus puestos, por la falta de vocación en los jóvenes para ocupar sus vacantes y en último lugar, por la escasez de recursos económicos.

Anciano, si eres PIMO, te hago un llamamiento a que contribuyas a la caída de los TJs. Deja tu puesto de Anciano, así dejarás de mantener la estructura de poder de esa Organización. Deja de apoyarlos económicamente, así contribuirás a su caída económica. Yo, así lo entendí y desde que dejé de ser Anciano, hace unos 25 años, no he vuelto a echar un solo céntimo de euro a las cajas de contribuciones o a Donate. Lo contribuido hasta ese momento, en mi caso, compensa con creces estos 25 años sin contribuir más los que me quedan para dejar este mundo… si es que antes no he dejado de reunirme con ellos.

Anciano PIMO, dimite de tu puesto. Sé un TJ de a pie. Ganarás no sólo en higiene mental sino también, y más importante, en coherencia moral y espiritual. No te traiciones por apoyar a quien no merece tu apoyo, ni de broma.

Concluyo. Si el que lee esto es Anciano y PIMO, te repito la pregunta del inicio. ¿Cuál es la razón, razonada si puedes, que justifique tu mantenimiento como Anciano siendo PIMO -la pregunta sirve también si eres SM, SC o Betelita-?

Gracias por leerme y disculpad lo larga que me ha salido la entrada.

Quinto Mucio Escévola

Fui anciano algunos años, y la verdad es que el costo emocional es inmenso.

Cuando comencé a participar en el foro, era SM, en plena pandemia, con el tiempo alcancé un poco de claridad. Pero, los ancianos que estaban a cargo de mi congregación eran personas con mucho menos preparación y aptitud que el promedio que se espera de un anciano de la WT, y eso ya es mucho.

Esto había sucedido a unos años del gran reacomodo de congregaciones. En ese momento no lo entendía, pero, sentía que los que estaban a cargo no sabían lo que significaba la congregación. Fui de las últimas generaciones de comunidades cohesionadas de principios de los 2000, de los últimos que tuvimos el estudio del libro en hogares particulares, que contempló la gran centralización que prosiguió a esos años... la determinación ya no era estar firmes hasta el fin, la determinación mutó a obedecer incondicionalmente al cuerpo gobernante.

Así que, para poco antes de la pandemia, me encontraba obedeciendo a gente que me parecía incompetente, que no entendían el sentido de pertenencia de la congregación que yo amé desde niño; literalmente muchos hermanos terminaron llorando en visitas de pastoreo por su trato tan duro.

Y en plena pandemia, ya cuando yo estaba despertando del adoctrinamiento, me asignaron a ayudar a un par de ancianos de edad avanzada a conectarse a las reuniones de ancianos por zoom, mismos a los cuales yo asistía en las reuniones semanales con su micrófono y pantallas. Parece que a nadie se le ocurrió que si yo podía controlar a distancia el audio y video mediante AnyDesk, nada excepto el respeto hacia Jehová podía impedirme ver y escuchar las reuniones de ancianos desde mi computadora; aunque se me instruía que solamente les dejara el microfono y pantalla encendidos para no necesitar más asistencia, los ancianos de edad avanzada no tenían manera de saber si yo seguía controlando el computador.

Fue en esas reuniones, donde se me cayó de los ojos la venda del aura del nombramiento por espiritu; las reuniones de ancianos eran mas parecidas a una sesión del congreso de diputados de mi país, una junta de vecinos, o peor aún, una plática entre amas de casa en el lavadero de una vecindad. Abundaban los chismes, y decisiones basadas en frases como "he escuchado, me dijeron, mi esposa vio..."

Ahí decidí que esos ancianos debían ser removidos, por eso, y solo por eso, decidí seguir en la competencia por ser anciano y lo logré. Durante unos años, mi habilidad para citar las publicaciones me ayudó a que pusiera en evidencia cada que alguno de ellos violaba una pauta, uno a uno fueron removidos.

La generación de nuevos ancianos que quedamos, era más tranquila, pero había ahora otro peligro desde mi perspectiva: la incompetencia. Eran tan incompetentes, tan distraidos, que me parecía que seguía siendo el defensor de mi congregación, confiando en que, al conocer tan bien las pautas, se sentirían vigilados de que yo estaría al tanto de cualquier abuso para intervenir.

Pero esos años pasaron factura en mi mente, emociones, y hasta en mi salud mental. Planee mi salida por algunos meses, tenía intención de renunciar como anciano públicamente después de un discurso público pero, algunas cosas se adelantaron, y lo hice de la manera más ortodoxa. Aunque claro, la congregración nunca puede saber públicamente las razones de una dimisión, solo un breve anuncio de que alguien ya no es anciano.

Aunque mi salida fue más apresurada de lo que planeaba originalmente, me doy cuenta que esa determinación ya estaba en mi mente desde hace tiempo, lo único que me detenía era, el apego a la congregación, como personas no como estructura institucional. Pero, pensando en el barco de teseo, me di cuenta que me negaba a dejar una congregación que ya no existe, porque ya casi no queda nadie que conocí de niño.

Debe haber menos de 10 personas que me conocieron de niño, y ya no hay ningun anciano ni SM que me haya visto crecer; tampoco hay un solo anciano que pertenezca al territorio local. No queda nada, al igual que los animales en rebelion en la granja, vi a la pared y con una extrañeza me di cuenta que no entendía lo que decía anteriormente el letrero colgado, pero algo dentro de mí me decía que no era lo mismo que originalmente había; así fue como decidí salir.

Desde que llegué al foro he disfrutado mucho tus aportes y respuestas, siempre de la mano con lo que creo que llevas o llevabas a cabo en la congregación en la que estás(estabas?).

Me llama la atención que planeabas despedirte después de un discurso público, planeabas hacerlo como el video en inglés que ronda por los foros y pasillos de un anciano que renuncia desde la plataforma y empieza evidenciar no solamente los “detalles” de su congregación sino los de la organización a nivel mundial?.

Por otra parte te agradezco por tus aportes, y te felicito por decidir retirarte acá hay un anciano exactamente con tus mismas características y con el mismo plan de ayudar, pero su salud mental y física ya pasaron factura y desde el sábado está en tratamiento médico, esperemos renuncie antes de que sea demasiado tarde.

Respecto al post, creo que es una lucha interna entre el saber que no está bien lo que se hace en muchas congregaciones pero también está el sentido de justicia que tenemos todos los seres humanos y el querer demostrar nuestra empatía tratando de ayudar a quienes lo necesiten, porque hay que ser sinceros así como existimos personas que estamos conscientes de lo que estamos viendo y viviendo, también existen buenas personas que creen que están en “la verdad” y que es la única religión verdadera.
[+] 2 usuarios dieron MeGusta Chirrin12.
Responder
#4

Después de estas experiencias la pregunta que surge es ¿y el espiritu de Jha por donde para??.
No deja de ser una religión más con sus bajezas.

“La luz excesiva es la mayor oscuridad… " Peer Gynt de Henrik Ibsen
[+] 5 usuarios dieron MeGusta Amatheos.
Responder
#5

Mi sentir es parecido al de Anciano Señalado, y concuerdo contigo Quinto Mucio Escévola, quien es PIMO y tiene un nombramiento es la mayor de todas las incongruencias. Así me siento yo, no me veo con orgullo, me veo con lástima. Es también una hipocresía, una doble vida. Somos traidores y poco dignos de confianza solo por eso. Somos de lo peor para los que ya están fuera y para los que siguen adentro. La historia está llena de tanta gente así. Aún así, agradezco las palabras, no creo que tenga nada de qué presumirte.

Al igual que Anciano Señalado, llegué en una época que creía que podía significar un cambio, en el que creía que la podredumbre era solo un problema local y que podía ayudar a arreglar las cosas. Igual, como expresé en mi presentación, siempre tuve dudas, pero la pandemia las remarcó más y creo que en 2023 abrí los ojos definitivamente. En ese entonces mi justificación (y a veces todavía tengo que creerla) era que había que tronar el sistema desde adentro; el PIMO, en general es un infiltrado que enloda la tracción del aparato, un mero estorbo voluntario o involuntario. Una salida masiva de todos ellos sería impactante y quizá mortal para la secta, pero es poco probable y creo que la misma secta lo sabe y juega con ello. Desde esa óptica, mi postura ha sido la de sembrar dudas, en mi familia y amigos. No pierdo la oportunidad para revelar discretamente las contradicciones, los problemas internos, lo que se intenta disimular. Sé que la mayoría están demasiado adoctrinados, pero quizá a base del desgaste pueda cambiar algo.

Como dice Anciano Señalado, el costo emocional es intenso, uno sobrevive a costa de saberse autoengañado y abrazar esa narrativa (como el que vive una infidelidad y cree que saldrá indemne). Creo que, como dicen de las salidas del closet, a cada quien le toma su tiempo. Bien por los que su decisión y circunstancias lo consiguen hacer de inmediato.

Mientras eso ocurre, uno trata de marcar la diferencia y a la misma vez pasar desapercibido. En mi caso, solo doy discursos públicos que hablan de temas prácticos y evito los doctrinales o los de profecías. Ya no doy donaciones de ningún tipo. Mi predicación se limita a conversar y dar algún consejo, me hago menso para conseguir un curso bíblico (el último que tuve hallé la manera de descontinuarlo). Doy consejo bastante personal, sin limitarme a la Biblia o de plano lo evito. He rechazado participaciones de todo tipo en las asambleas y solo me anoto como acomodador para evitar aburrirme sentado. Alguno que otro anciano observador de vez en cuando sospecha y me pregunta, yo solo "les doy el avión" como decimos en México. La mentira tarde o temprano cae. La fricción es inevitable, poco a poco te quiebras y te vas quedando aislado. En los últimos meses las dicusiones se han acrecentado con los nombrados, las diferencias, las molestias, el hartazgo. No te quiero prometer nada, pero no me veo mucho tiempo en esta situación. Y tampoco es que se lo deba o le tenga que probar algo a alguien, me lo debo solo a mí, principalmente a mí.

Como notarás, no me veo para nada como un héroe, al contrario, muchas veces me siento fatal y me consume la vegüenza en mi interior. No quiero encontrar tampoco la posición cómoda de seguir así por siempre. En estos momentos quizá no hay mucha diferencia entre mí y el telepredicador que hace de su mensaje su fraude y su negocio con alevosía y ventaja. Pero sí tengo planeado dejarlo lo antes posible y aliviar un poco la culpa.

Are your convictions so fragile they cannot stand in opposition to mine? 
Is your god so flimsy, so weak? For shame! 
Quills (2000)
[+] 2 usuarios dieron MeGusta Fortion Bare.
Responder


Posibles hilos similares…
Hilo / Autor Respuestas Vistas Último mensaje
Último mensaje por dalilah
28 Jun, 2024, 02:08 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este hilo: Anciano Señalado, SBM0101, 3 invitado(s)