Hace 10 horas
¡Solo puedo decir que el Cuerpo Gobernante son unos malditos!
Es que no encuentro palabras para contar y argumentar sobre el daño que han hecho. Como anciano, en mi primera vez nombrado, acompañé a un hermano de apellido Libanés, muy pudiente y miembro del Comité de Enlace con Hospitales, a visitar a una hermana embarazada. Y recuerdo claramente que al salir, después de darle "estímulo", bajamos al piso 4 y buscó a una enfermera Testigo para que estuviera pendiente, porque el marido de la embarazada era no creyente.
Al final, la hermanita recibió transfusión, pero el Comité judicial concluyó que no fue su responsabilidad sino que la decisión fue del marido, estando ella vulnerable. Sin embargo, como eso llegó a oídos de la congregación, se le dio censura.
Es que no encuentro palabras para contar y argumentar sobre el daño que han hecho. Como anciano, en mi primera vez nombrado, acompañé a un hermano de apellido Libanés, muy pudiente y miembro del Comité de Enlace con Hospitales, a visitar a una hermana embarazada. Y recuerdo claramente que al salir, después de darle "estímulo", bajamos al piso 4 y buscó a una enfermera Testigo para que estuviera pendiente, porque el marido de la embarazada era no creyente.
Al final, la hermanita recibió transfusión, pero el Comité judicial concluyó que no fue su responsabilidad sino que la decisión fue del marido, estando ella vulnerable. Sin embargo, como eso llegó a oídos de la congregación, se le dio censura.
«El Cuerpo Gobernante no recibe revelaciones divinas ni es infalible. Por lo tanto, puede equivocarse en temas doctrinales y cuestiones de organización».
— La Atalaya, febrero de 2017, pág. 26, § 12.


