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Pensamiento mítico: dioses ctónicos
#1

La palabra ctónico hace alusión a lo “subterráneo”; esta palabra también en la antigüedad hacía alusión al lugar que pertenecían algunas deidades o espíritus en oposición a los seres que vivían en el cielo o lugares encumbrados (Monte Olimpo vs el Inframundo, en el caso de la mitología griega). Sin embargo, la naturaleza y atribuciones dadas a estos seres eran complejas, debido a que podían asociarse a elementos relativos a la agricultura y fertilidad, a la inactividad, a la muerte, al caos o a la destrucción. Algunos ejemplos de dioses ctónicos tenemos a Hades, Perséfone y Démeter (misterios eleusinos) en el lado de la mitología griega; o Seth y Anubis dentro de la mitología egipcia. Entre tanto, como ya se ha explicado en algunos otros hilos anteriores sobre la influencia que ejerció la mitología cananea (y otras culturas) en la cosmogonía judía, existe también alusión a los seres ctónicos en las páginas de la biblia.

Para iniciar con esta pequeña discusión, me remito a lo escrito por John Day sobre el dios Mólek o Moloch en su libro Molech: a god of human sacrifice in the Old Testament. Sin duda algunos de nosotros estamos familiarizados con la palabra Gehena. Esta palabra se asocia con destrucción eterna debido a que es un lugar de fuego en el inframundo donde los muertos resucitados se les castiga. Este término escatológico asociado con el fuego para castigar a los inicuos es el término familiar que se utilizaba en la literatura judía y en el Nuevo Testamento. Pero, contrario a esta creencia, la JWOrg promueve la idea de que dicha asociación escatológica surgió porque el Gehena o Valle de Hinón era un basurero donde se quemaban cadáveres de animales y personas. Sobre esto, no existe ninguna evidencia arqueológica. Solamente existe el comentario de David Kimhi de Salmo 27:13, escrito en el siglo XI (mucho tiempo después) donde trata de explicar el significado del Gehena como un lugar donde se quemaba basura junto con cuerpos. Lo más seguro es que la JWOrg haya tomado este comentario como una evidencia real de que el Valle de Hinón o Gehena era un basurero para deslindarse del significado de destrucción y castigo de los muertos, o para dar una explicación de que era un lugar de culto para un dios ctónico (creo que los encargados del departamento de redacción de la JWOrg no les interesa indagar sobre mitología o literatura antigua).

De lo que si existe evidencia es de que este valle se utilizaba como cementerio. En algunas versiones de la biblia en Jeremías 7:32, se hace alusión a que en este lugar se iban a enterrar cuerpos. Ahora bien, el fuego que existía en este lugar estaba asociado al fuego que se usaba para ofrecer sacrificios al dios Mólek (Jeremías 7:31; 32:35; 2 Reyes 23:10). La palabra topheth que aparece en algunos versos se traduce como “lugar de fuego” u “horno”. La idea que se muestra en Jeremías 7:32-34 de que este horno estaría lleno de los cuerpos muertos de las personas inicuas llevó a asociar este lugar como un símbolo escatológico. James A. Montgomery, en el artículo The Holy City and Gehenna, publicado en la Journal of Biblical Literature (lo pueden consultar aquí: https://biblicalstudies.org.uk/pdf/jbl/1908_024.pdf), hace el comentario de que los valles que descendían o que estaban en las faldas de las montañas sagradas, como en el caso del Monte Sión el cual era la morada de Yahweh, generalmente se le asociaban con el inframundo. Como dice Isaías 14:12-15, de que el Seol se encuentra en la base de la montaña divina. Incluso, enseguida del valle de Hinón o Gehena se encontraba el valle de los Refaím (Josué 15:8). Los valles profundos asociados con el inframundo también era lugar de los Refaím, como lo dice Proverbios 9:18. Los Refaím eran seres míticos o espíritus de héroes y gigantes que residen en el Seol.

Entonces, debido a esta asociación entre los valles y el inframundo, no es de extrañar que el culto a Mólek se haya hecho en este lugar, es decir, en el Gehena. Isaías 57:9 dice textualmente: “Y procediste a descender hacia Mélec con aceite, y seguiste haciendo abundantes tus ungüentos. Y continuaste despachando lejos a tus enviados, de manera que bajaste los asuntos al Seol”. Además, en el Corán (sura 43:77), hace alusión de Malik como el ángel del infierno, quienes los condenados apelan para que él interceda con Alá. Así es que debido a que Mólek, Mélec o Malik era el dios del inframundo, infierno o Seol, es probable que sus sacrificios el cual incluían el uso del fuego en el valle de Hinón, surgió la noción de los fuegos en el Gehena.

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#2

Siguiendo con el hilo y otros datos interesantes relativos a los Refaím; como ya se comentó, no solamente eran seres míticos que residían en el Seol, sino que eran también un pueblo de gigantes igual que los Nefilim o los Anaquim (no Skywalker). A pesar de la constante interpretación exegética de la biblia de que todos los Nefilim o gigantes que existían antes del diluvio perecieron ahogados (existe la creencia que todo ser viviente pereció exceptuando los humanos y animales que estaban en el arca), tal parece que no fue así, ya que hay varios versículos después del relato del diluvio que indican que seres con tamaño descomunal existían y formaron algunas civilizaciones (Génesis 14:5,6; Números 13:33, Deuteronomio 1:28; 2:10,11). Todas estas civilizaciones que habitaban lugares de Canaán tuvieron que ser "exterminadas" por el pueblo judío una vez que salieron de la opresión de Egipto. Incluso para el tiempo de David, todavía existían esos gigantes (2 Samuel 21:15-21; ¿dos Goliath de Gat que fueron muertos por dos personas diferentes? ¿Qué raro?)

El origen de estos seres, según la biblia, fue de la unión entre seres espirituales y humanos (ya había cuestionado y puesto en tela de juicio la sexualidad de los ángeles puesto que se fijaron solamente en las mujeres). Pero en la mitología antigua de las civilizaciones del Medio Oriente, este tipo de unión fue lo típico. Por ejemplo, Dumuzi, el dios sumerio de la agricultura, era en un principio un rey y héroe legendario mitad humano y mitad dios. Algunos semidioses de la mitología griega también tienen dichas características (Hércules, Aquiles, Perseo y Jasón). Incluso en los escritos de Filón de Biblos y de Sanjuniatón se habla de las teogonías sobre historias donde dioses tuvieron relaciones sexuales con humanos para producir seres híbridos (Eusebio de Cesarea, Preparación Evangélica, Libro 1, capítulo 10).

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