Hace poco un joven TJ SM Y PR me contactó para decirme una cosa y para ver si yo podía hacer algo.
Me comentó que los ancianos le llamaron la atención por tener el cabello “largo” me pasó unas fotos de su cabello y ostias lo trae normal jajaja no le vi nada de malo al corte (incluso amenazó con quítale privilegios al chico) yo conozco al anciano que le hizo la acusación y también a mi ese anciano me hizo la vida imposible por mi apariencia, que si tenía largo el cabello, que si me hecho mucho gel, que si no me hecho gel, que tales lentes se ven mal, que tal perfume está mal y un montón de cosas de ese estilo.
Comienzo a sospechar que ese anciano tiene envidia de que alguien joven que si tiene cabello y lo pueda lucir.
Me dice que el anciano le preguntó si ha visto a algún miembro del cuerpo gobernante o betelo o SC con cabello “”””largo”””””, a mi me dio risa pues todos los viejos esos son calvos xd.
Igual creo que muchos de nosotros alguna vez hemos recibido un “consejo” (critica, comentario) sobre nuestra apariencia o la de algún otro hermano.
Siempre van a existir los ancianos "superfinos". Aquellos que engullen el camello pero cuelan el mosquito.
Cuando fui nombrado anciano hace muchisimos años atras recuerdo que habia un tipo asi de molestoso. Era un viejo amargado. Me acusaba de despilfarrador nomas porque usaba un perfume caro (hasta ahora lo uso y ya no es tan caro) o porque usa trajes caros (en verdad nunca use ropa de marca). Me hostigaba demasiado hasta que un dia llego el viajero y le pregunte si era malo usar perfume o vestirse bien y me dijo que no, si hasta Cristo uso el perfume mas caro de su epoca y ropas finas. Asi que le mencione de este anciano renegon que molestaba a los hermanos y bueno, otros publicadores tambien ya se habian quejado, asi que en la reunion con el CA y el viajero este puso en agenda el tema del anciano quejoso y aunque lo trato con mucha bondad le hizo razonar respecto a que no debemos fijarnos en tonterias, los ancianos somos pastores espirituales, no somos criticos de moda que para eso esta Satanas (asi le dijo literalmente). Cuento corto, el tipo pidio disculpas por su "celo" y dejo de hacer esos comentarios.
En tu caso, si ves que ese fulano los acosa (porque lo que hace es un tipo de acoso) acusalo con tu viajero, y si este no actua, puede enviar una carta a la mesa de servicio en betel y ahi ellos y sabran que hacer.
Me permito compartirles mi anecdota, disculpenme por lo extenso pero soy malo para resumir.
Cuando entré a Betel entre los años 80 y principios de los 90, venía de una familia pobre del sur de México. Unos hermanos americanos que conocíamos me regalaron: dos trajes, ocho camisas blancas (obligatorias en ese entonces), un par de zapatos negros, ropa interior y unos 20 pares de calcetines blancos. Ese era todo mi equipaje cuando llegué a El Tejocote (donde se encuentre Betel hasta la fecha).
Yo me esforzaba por hacer mis tareas lo mejor posible. Tenía facilidad para los idiomas, aunque nunca los estudié, así que me asignaron a la fábrica (a unos kilometros de casa Betel) con Roberto Gama para ayudarle a traducir manuales con un diccionario. Pero, poco a poco, sentí que me daban tareas más serviles y me excluían. Hasta que un día, frente a los 200 (aprox) voluntarios de la fábrica, el Jefe Gama me soltó: "Betel es la casa de Dios, y si no piensas vestirte como si vinieras a la casa de Dios, mejor ni te presentes".
Revisé mi ropa y no vi nada malo, hasta que sentenció: "Tus calcetines demuestran el espíritu del mundo". Luego me explicaron que no podía usarlos porque Michael Jackson —a quien yo conocía muy poco en ese entonces— los usaba. Al llegar a mi habitación, metí todos mis calcetines en una cubeta con tinta que traje de la fábrica. Por años usé calcetines pardos y manchados, porque, obviamente, la tinta no los pintó bien.
Para tranquilidad de tu amigo le puedes platicar que me ha tocado ver a Gerrit Lösch en una decena de ocasiones. En la mayoría de ellas, él lucía el cabello considerablemente más largo que ese 'casquete corto' que los ancianos de la vieja guardia nos exigían a los jóvenes como prueba de espiritualidad. Me costo trabajo pero pude digitalizar una foto que tome de el hace unos años.