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Copyright authors please see our disclaimer. (March 19, 2021)

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Nacido en "la verdad"
#1

Saludos a todos.


Quiero compartir mi historia porque sé que muchos aquí han sentido lo mismo que yo: amor, miedo, culpa, esperanza… y, finalmente, libertad.

Nací en una familia completamente Testigo de Jehová. Mi padre era anciano y mi madre precursora regular. Mi infancia fue buena y siempre me sentí amado. Pero desde pequeño cargué con una idea que marcó toda mi vida: que estaba en “la religión verdadera” y que los demás niños estaban en peligro. A los 6 años yo ya decía frases como: “Prefiero no participar en eso a que Jehová me destruya en el Armagedón.”
Eso me llevó incluso a charlas con un psicólogo… pero antes tuve que ser entrenado para no “fallar” en mis respuestas.

Me bauticé a los 12. Y cuando llegó la adolescencia, el choque entre mis deseos humanos y las reglas de la organización me hizo vivir doble vida. Me sentía indigno, sucio, destruido por dentro. Nunca me expulsaron, pero vivía con miedo constante. Aun así, trataba de ser el hijo perfecto que todos esperaban.

A los 17, un profesor de filosofía cuestionó mis creencias. Por primera vez sentí curiosidad por mirar fuera del marco de JW. Pero ese despertar se apagó pronto cuando conocí a una testigo muy bonita, precursora regular, con quien me enamoré profundamente. Me enfoqué en obtener privilegios. Llegué a ser siervo ministerial, y nos casamos cuando yo tenía 19 años.

Cuando recibí el nombramiento de anciano durante la pandemia, mi familia estaba orgullosa… pero por dentro yo seguía cargando dudas y heridas silenciosas.

Y entonces ocurrió algo que cambió todo.

Un hermano llegó a la congregación con antecedentes de abuso hacia hermanas. Al enterarme, lo primero que dije en el cuerpo de ancianos fue que debíamos advertir a las hermanas, protegerlas. Recuerdo que lo dije con el corazón en la garganta. Pero los otros ancianos me lo prohibieron.
Me dijeron que “no estaba en las instrucciones”.

Esa noche lloré. Por primera vez sentí que algo estaba profundamente roto en la organización. Que el manual estaba por encima de la empatía. Que la imagen valía más que la seguridad de las personas.

Decidí estudiar el libro Pastoreen el rebaño, buscando claridad, y lo que encontré fue lo contrario: contradicciones, huecos, reglas sin sentido, injusticias disfrazadas de espiritualidad. Empecé a investigar la historia de la organización y comprendí que toda mi vida solo había conocido la punta del iceberg.

Quise usar mi nombramiento para ayudar de verdad, pero mientras más aprendía, más veía la realidad. Y más dolía.

Finalmente renuncié como anciano y como precursor.
Y ahí empezó la persecución.

Los hermanos que me abrazaban y me llamaban “ejemplo” cambiaron de un día para otro. Para ellos me convertí en un “enfermo espiritual”. Mi esposa no entendía lo que yo estaba viviendo. Yo tampoco me atrevía a decirle todo aún. Y aun así tenía que seguir fingiendo.

Un día, en medio de todo ese caos interno, hice algo que no hacía desde niño: oré.
No con miedo.
No con fórmulas.
Sino desde lo más profundo:
“Dios, si tú existes… ayúdame a conocer la verdad.”

Desde entonces estudié la Biblia con una mirada limpia, sin publicaciones, sin filtros. Empecé a compartir pequeñas cosas con amigos testigos de mi zona, de forma prudente, y para mi sorpresa ocho despertaron conmigo. Somos PIMOs, seguimos dentro físicamente, pero despiertos de corazón, ayudándonos unos a otros.

Mi esposa ahora está más abierta, con dudas, preguntas, reflexiones. El proceso ha sido duro, pero no me rindo. Ella merece conocer a un Dios que no controla mediante miedo, sino que libera mediante amor.

Hoy tengo una relación con Cristo que nunca tuve dentro.
No basada en reglas, ni en privilegios, ni en un cuerpo gobernante…
Sino en paz, libertad, sentido y verdad.

Si alguien desea unirse a nuestro grupo de estudio por Zoom, somos del estado de Veracruz, México.
Aquí todos estamos luchando por sanar y por crecer.

Bendiciones para todos.
[+] 3 usuarios dieron MeGusta Majes.
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