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[Experiencia] Una verdadera hermandad unida
#1

Antecedentes: En el hilo Nunca he visto a un justo abandonado ni a sus hijos pidiendo pan.... comenté parte de mi vida cuando comencé a abrir los ojos. En medio del adoctrinamiento había rechazado oportunidades de estudio y empleo, y ahora que me daba cuenta de la realidad esas oportunidades se habían esfumado y terminé resignándome a un empleo que escasamente nos permitía comer. Fueron siete años en que anhelaba tener algo mejor y al mismo tiempo creía que eso era todo.

Hasta que llegó la pandemia.

Mucha gente fue despedida. Los primeros en perder sus trabajos fueron quienes tenían empleos informales o tenían un contrato "por prestación de servicios" (figura legal que se algunos usan para omitir la obligación de pagar prestaciones sociales en Colombia), los más vulnerables.

El gobierno comenzó a brindar incentivos a las empresas para que no despidieran personal: exenciones de impuestos e incluso a algunas micro empresas que cumplían ciertas condiciones se les daba la mitad del salario de cada empleado que no despidieran.

¿Qué creen? Mi jefe nos reunió y nos dijo que la situación estaba muy difícil y que no podía tenernos a todos. Teníamos dos alternativas: elegir quiénes renunciaban voluntariamente (sin derecho a pago por liquidación) o quedarnos todos pero con medio salario... pues tomamos la segunda opción y nos apretamos el cinturón. (Luego nos enteramos que él estuvo entre los que recibieron medio salario por trabajador no despedido, así que le salimos gratis).

Mi trabajo implicaba desplazarme por toda la ciudad, y con el tráfico tan caótico la mejor opción era andar en moto. Por la pandemia se crearon restricciones de movilidad y se endurecieron los castigos. Para las restricciones habían algunas exenciones, y las empresas de servicios esenciales tenían permiso para que sus empleados circularan libremente. La empresa para la que trabajaba estaba ahí, en el límite entre esencial y no esencial; obviamente quisieron aprovechar al máximo que casi toda la competencia había preferido cuidar la salud de sus empleados y no arriesgarlos saliendo innecesariamente. Teníamos más trabajo que antes (pero con la mitad del salario).

La policía estaba encargada de imponer multas a quienes incumplieran las normas. Algunos aceptaban la carta de justificación con la que andábamos, pero otros se mostraban difíciles y querían dinero para dejarte ir. La policía de tránsito, muy dada a los sobornos, se había ensañado con los motociclistas (toda infracción genera inmovilización). Mi jefe había hecho cuentas y le salía más rentable pagar las multas que parar. Y tuvimos que seguir.

Pero había algo que mi jefe no previó (o tal vez sí pero igual no le importó). En Colombia cuando tienes dos infracciones de tránsito en menos de seis meses te anulan la licencia por seis meses... Y ahí caí yo (y mi moto).

Aunque también había trabajo en las oficinas de la empresa que yo podía hacer mientras tanto, perdida la movilidad en moto mi jefe me ofreció una "alternativa": movilizarme en bus (con el riesgo de contagio, teniendo en cuenta que nos habíamos ido a vivir con mi madre mayor para cuidarla), pero ya no podría hacer tanto como antes, así que me pagaría solamente por lo que hiciera en el día (la mitad de la mitad). Y para compensar el dinero que dejaría de recibir le ofrecía a mi esposa un trabajo aseándole su casa... si no me gustaba la oferta "hay inmigrantes que felices lo harían por menos". Hasta allá no llegué, y me quedé sin trabajo, sin licencia y sin moto.

Lo más urgente era recuperar la moto. La multa con la inmovilización ya sumaban lo que yo ganaba en dos meses (por aquello de que nos pagaban la mitad), y cada día sin reclamarla equivalía más o menos a una semana del trabajo que ya no tenía. Con lo poco que teníamos ahorrado logramos pagarlo. Pero quedaba un problema: sin una licencia activa no me la entregaban, no podía manejar, tenía que pedirle el favor a alguien con licencia para que la condujera (o pagar una grúa, que por la distancia a donde estaba sumaba casi lo mismo que la multa y todo lo demás).

Fueron algunos de los días más duros de mi vida. La sensación de impotencia, de rabia, de desamparo, desespero y desesperanza.

Comencé llamando a los más cercanos, mi familia (todos tejotas). Algunos tienen licencia de moto, por lo que les pedí el favor: ninguno podía, o estaban de vacaciones (ya se habían relajado algunas medidas) o tenían trabajo. Acudí a los hermanos de la congregación, a algunos les había hecho favores parecidos en el pasado (obviamente no se los recordé), pero las respuestas fueron similares. Absolutamente nadie.

En medio de aquella situación mi esposa, desesperada y aún adoctrinada, me dijo: "Todo es por haberte alejado de Jehová. A ver si esos con los que tanto te escribes te sirven de algo".

Pues fue justamente lo que hice. Pregunté e inmediatamente uno me dijo: "Yo te ayudo. Pido permiso en mi trabajo y vamos por tu moto". Casi lloro en ese momento y ahora recordándolo.

El proceso fue difícil, toda una odisea burocrática completa que sería otra larga historia, pero esa parte no viene a cuento.

Finalmente él me ayudó a recuperar mi moto, arriesgándose él mismo a una multa porque ese día comenzaban los toques de queda porque los contagios y muertes habían aumentado nuevamente.

El título de la historia es porque yo había crecido con el concepto de que los testigos eran el ejemplo perfecto de hermandad, de cuidarse unos a otros. En mi casa habíamos dado hospedaje a completos desconocidos, pero porque eran testigos... con algunos tuvimos malas experiencias, pero con la mayoría nos iba bien, también fuimos recibidos en hogares por desconocidos por ser correligionarios. Pero en aquel momento de necesidad no hubo nadie en la congregación ni en la familia. Todos tuvieron alguna excusa. Les doy el beneficio de la duda y asumo que era verdad lo que decían, pero también he pensado que era una especie de lección que querían dar (estaba dando mis primeros pasos para hacerme inactivo).

Pero un completo desconocido fue quien nos ayudó en ese momento, poniéndose en riesgo sin esperar nada a cambio. Ni siquiera está en este foro. Fue la primera y única vez hasta ahora que nos hemos visto. Quise invitarlo a comer a nuestra casa para agradecerle, pero no fue posible: es expulsado. Solamente ahora que mi esposa ha comenzado su desprogramación parece posible poderle expresar nuestro agradecimiento y contarle lo que su ayuda significó para nosotros en aquellos oscuros días de incertidumbre.

Ubi dubium ibi libertas (Donde hay dudas hay libertad)
"La verdad nunca teme ser examinada, la mentira sí."
[Imagen: Stargate-extj-gmail-com-icon.png]
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#2

¡Que experiencia amigo! Sad

Muy difícil lo que te pasó, y lo que me caló más hondo fue el comentario de tu esposa, se me figuró como la historia de la esposa de Job Sad

Pero tienes razón, los testigos de Jehová por su adoctrinamiento, no se dan la oportunidad de ayudar a otros. Su única ayuda se circunscribe a repartir revistas o dar estudios. Y estando tu "frío espiritualmente", mucho menos te iban a dar la ayuda que necesitabas.

Pero que bonito que hayas recibido la ayuda de un expulsado, y que ahora se te da la oportunidad de sentarse a comer y agradecerle lo que hizo por ti.

Creo que lo más bonito de todo ésto, es que tu esposa está viendo de primera mano, que los ex testigos no somos como nos pintan.

No sabes el gusto que nos va a dar si en el futuro, ella pudiera participar en el foro... No pierdo las esperanzas de conocerla aunque sea de forma virtual.

Amigo si se da la comida cuéntanos por favor.

Gracias por compartir con nosotros esta dura experiencia.

Te mando un fuerte abrazo.

[Imagen: cropped-arbol.jpg]
https://aimeepadilla.com.mx/
Las personas aprenden a amar sus cadenas... Daenerys Targaryen
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#3

Gracias por compartir la experiencia. Así que tu fuiste uno más de los que la pandemia les llevó a despertar. Algo parecido a lo que comentaba en el hilo de ¿Por qué hubo muchos que despertaron durante la pandemia del COVID?

Yo igual vi que muchos no les quedó de otra que regresar a trabajar bajo las peores condiciones. Como comentaba en la entrada, el porcentaje de muertos entre los Testigos fue elevado y creo que la principal razón fueron las condiciones precarias que tienen varios de los miembros. 

En ese aspecto, aunque hay muchas similitudes entre los mormones y los TJ, el tema de los estudios y el trabajo sí es muy diferente. He conocido en mi profesión a algunos mormones y la verdad es que hay mucha gente preparada y con buenos trabajos. Para algunos contar con un buen trabajo y destacarse en ello es parte de la forma en que dan gloria a Dios. Y desde la óptica de una religión que pide el diezmo, también resulta ventajoso que a sus miembros les vaya bien materialmente. En cambio con los TJ hay una aversión al trabajo, según por el materialismo, por el contacto con "el mundo", aunque seguro es más porque mientras más aislado del "mundo" te mantengas es menos probable que te des cuenta de estar en una secta. Y al final tenemos gente que gana una miseria, ambos cónyuges trabajan, van bien lejos, salen tarde, llegan cansados, faltan mucho a las reuniones. Las donaciones igual no alcanzan para cubrir los gastos. Historias donde se piden desde la plataforma que se done y hasta se "sugiere" de a cuánto toca la donación "voluntaria" son bien comunes en todos los Salones. Y el Salmo 37:25 no deja de terminar siendo un mal chiste.
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#4

(12 May, 2024, 05:43 AM)Stargate escribió:  Antecedentes: En el hilo Nunca he visto a un justo abandonado ni a sus hijos pidiendo pan.... comenté parte de mi vida cuando comencé a abrir los ojos. En medio del adoctrinamiento había rechazado oportunidades de estudio y empleo, y ahora que me daba cuenta de la realidad esas oportunidades se habían esfumado y terminé resignándome a un empleo que escasamente nos permitía comer. Fueron siete años en que anhelaba tener algo mejor y al mismo tiempo creía que eso era todo.

Hasta que llegó la pandemia.

Mucha gente fue despedida. Los primeros en perder sus trabajos fueron quienes tenían empleos informales o tenían un contrato "por prestación de servicios" (figura legal que se algunos usan para omitir la obligación de pagar prestaciones sociales en Colombia), los más vulnerables.

El gobierno comenzó a brindar incentivos a las empresas para que no despidieran personal: exenciones de impuestos e incluso a algunas micro empresas que cumplían ciertas condiciones se les daba la mitad del salario de cada empleado que no despidieran.

¿Qué creen? Mi jefe nos reunió y nos dijo que la situación estaba muy difícil y que no podía tenernos a todos. Teníamos dos alternativas: elegir quiénes renunciaban voluntariamente (sin derecho a pago por liquidación) o quedarnos todos pero con medio salario... pues tomamos la segunda opción y nos apretamos el cinturón. (Luego nos enteramos que él estuvo entre los que recibieron medio salario por trabajador no despedido, así que le salimos gratis).

Mi trabajo implicaba desplazarme por toda la ciudad, y con el tráfico tan caótico la mejor opción era andar en moto. Por la pandemia se crearon restricciones de movilidad y se endurecieron los castigos. Para las restricciones habían algunas exenciones, y las empresas de servicios esenciales tenían permiso para que sus empleados circularan libremente. La empresa para la que trabajaba estaba ahí, en el límite entre esencial y no esencial; obviamente quisieron aprovechar al máximo que casi toda la competencia había preferido cuidar la salud de sus empleados y no arriesgarlos saliendo innecesariamente. Teníamos más trabajo que antes (pero con la mitad del salario).

La policía estaba encargada de imponer multas a quienes incumplieran las normas. Algunos aceptaban la carta de justificación con la que andábamos, pero otros se mostraban difíciles y querían dinero para dejarte ir. La policía de tránsito, muy dada a los sobornos, se había ensañado con los motociclistas (toda infracción genera inmovilización). Mi jefe había hecho cuentas y le salía más rentable pagar las multas que parar. Y tuvimos que seguir.

Pero había algo que mi jefe no previó (o tal vez sí pero igual no le importó). En Colombia cuando tienes dos infracciones de tránsito en menos de seis meses te anulan la licencia por seis meses... Y ahí caí yo (y mi moto).

Aunque también había trabajo en las oficinas de la empresa que yo podía hacer mientras tanto, perdida la movilidad en moto mi jefe me ofreció una "alternativa": movilizarme en bus (con el riesgo de contagio, teniendo en cuenta que nos habíamos ido a vivir con mi madre mayor para cuidarla), pero ya no podría hacer tanto como antes, así que me pagaría solamente por lo que hiciera en el día (la mitad de la mitad). Y para compensar el dinero que dejaría de recibir le ofrecía a mi esposa un trabajo aseándole su casa... si no me gustaba la oferta "hay inmigrantes que felices lo harían por menos". Hasta allá no llegué, y me quedé sin trabajo, sin licencia y sin moto.

Lo más urgente era recuperar la moto. La multa con la inmovilización ya sumaban lo que yo ganaba en dos meses (por aquello de que nos pagaban la mitad), y cada día sin reclamarla equivalía más o menos a una semana del trabajo que ya no tenía. Con lo poco que teníamos ahorrado logramos pagarlo. Pero quedaba un problema: sin una licencia activa no me la entregaban, no podía manejar, tenía que pedirle el favor a alguien con licencia para que la condujera (o pagar una grúa, que por la distancia a donde estaba sumaba casi lo mismo que la multa y todo lo demás).

Fueron algunos de los días más duros de mi vida. La sensación de impotencia, de rabia, de desamparo, desespero y desesperanza.

Comencé llamando a los más cercanos, mi familia (todos tejotas). Algunos tienen licencia de moto, por lo que les pedí el favor: ninguno podía, o estaban de vacaciones (ya se habían relajado algunas medidas) o tenían trabajo. Acudí a los hermanos de la congregación, a algunos les había hecho favores parecidos en el pasado (obviamente no se los recordé), pero las respuestas fueron similares. Absolutamente nadie.

En medio de aquella situación mi esposa, desesperada y aún adoctrinada, me dijo: "Todo es por haberte alejado de Jehová. A ver si esos con los que tanto te escribes te sirven de algo".

Pues fue justamente lo que hice. Pregunté e inmediatamente uno me dijo: "Yo te ayudo. Pido permiso en mi trabajo y vamos por tu moto". Casi lloro en ese momento y ahora recordándolo.

El proceso fue difícil, toda una odisea burocrática completa que sería otra larga historia, pero esa parte no viene a cuento.

Finalmente él me ayudó a recuperar mi moto, arriesgándose él mismo a una multa porque ese día comenzaban los toques de queda porque los contagios y muertes habían aumentado nuevamente.

El título de la historia es porque yo había crecido con el concepto de que los testigos eran el ejemplo perfecto de hermandad, de cuidarse unos a otros. En mi casa habíamos dado hospedaje a completos desconocidos, pero porque eran testigos... con algunos tuvimos malas experiencias, pero con la mayoría nos iba bien, también fuimos recibidos en hogares por desconocidos por ser correligionarios. Pero en aquel momento de necesidad no hubo nadie en la congregación ni en la familia. Todos tuvieron alguna excusa. Les doy el beneficio de la duda y asumo que era verdad lo que decían, pero también he pensado que era una especie de lección que querían dar (estaba dando mis primeros pasos para hacerme inactivo).

Pero un completo desconocido fue quien nos ayudó en ese momento, poniéndose en riesgo sin esperar nada a cambio. Ni siquiera está en este foro. Fue la primera y única vez hasta ahora que nos hemos visto. Quise invitarlo a comer a nuestra casa para agradecerle, pero no fue posible: es expulsado. Solamente ahora que mi esposa ha comenzado su desprogramación parece posible poderle expresar nuestro agradecimiento y contarle lo que su ayuda significó para nosotros en aquellos oscuros días de incertidumbre.

Entiendo que lo pasaste muy mal, tu y los tuyos.Y no solo a nivel economico sino en el espiritual que es todavia peor.
No se como puedo explicarlo pero con tu experiencia nos haces un enorme favor a todos nosotros que estamos aqui leyendo o comentando.
Los testigos puede que te hayan quitado la fe, a ti y a muchos otros, pero con tu experiencia nos devuelves la fe en que todavia hay personas que anteponen el amor al projimo antes que el amor artificial de los testigos.

Y lo mejor es que tengo la seguridad que todos nos llevamos una gran leccion de humildad de tu parte y de generosidad de parte de aquel que te ayudo.
Un ejemplo vale mas que mil palabras.
Ese es el camino.

Un abrazo para ti y para tu esposa.

"NUESTRAS CONVICCIONES MAS ARRAIGADAS, MAS INDUBITABLES SON LAS MÁS SOSPECHOSAS.
ELLAS CONSTITUYEN NUESTRO LÍMITE, NUESTROS CONFINES, NUESTRA PRISION"
(Ortega y Gasset)
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#5

(12 May, 2024, 10:23 PM)Fortion Bare escribió:  Así que tu fuiste uno más de los que la pandemia les llevó a despertar.

No, de hecho yo comencé a abrir los ojos por allá en 2014. En ese momento de decepción de la WT decidí buscar un trabajo "de verdad", pero como mencioné, las oportunidades que había rechazado por culpa de la religión ya no estaban y la situación económica amenazaba con ser precaria si no hacía algo rápido. El trabajo al que hago alusión fue lo primero que hubo y allí estuve hasta la situación que describo... tal vez si no hubiese sido por todo aquello seguiría allí, creyendo que ya no podría lograr nada mejor. Para 2020 ya había dejado de ser anciano y era inactivo, únicamente asistía a las reuniones por la familia.

(13 May, 2024, 02:10 PM)Moebius escribió:  Entiendo que lo pasaste muy mal, tu y los tuyos.

[...] con tu experiencia nos devuelves la fe en que todavia hay personas que anteponen el amor al projimo antes que el amor artificial de los testigos.

'Pasarlo mal' se queda corto... pero de lo malo a veces surge lo bueno, y como dices, este episodio nos devuelve la fe en la humanidad. Por eso quise compartirlo.

(12 May, 2024, 07:57 AM)Aimée escribió:  Creo que lo más bonito de todo ésto, es que tu esposa está viendo de primera mano, que los ex testigos no somos como nos pintan.

No sabes el gusto que nos va a dar si en el futuro, ella pudiera participar en el foro... No pierdo las esperanzas de conocerla aunque sea de forma virtual.

Qué curioso que menciones lo de Job, a mí me sonó igual y pensé que era cosa mía jaja.

No creo que llegue a participar por aquí. Ella creía que yo solamente venía al foro ocasionalmente y sospechaba que había diseñado el logo, pero recién el mes pasado se enteró que fui yo quien compró el dominio y uno de los administradores del sitio (no se enojó jajaja). Ella no es de redes sociales ni muy aficionada a la tecnología.

La historia que cuento, cuando sucedió, le causó una tremenda disonancia a mi esposa, justamente porque la imagen que ella tenía de un apóstata era la de alguien muy malvado. Así que los días siguientes expresaba lo agradecida que se sentía pero justificaba la buena acción "porque a pesar de estar expulsado le quedó lo que aprendió dentro de la organización". Le conté que él ni siquiera creía ya en la Biblia ni en ningún dios, lo que hizo lo hizo porque así lo decidió, sin premios ni castigos de por medio. Eso le quedó dando vueltas en la cabeza, ahora lo sé.

El año pasado aceptó conocer a Aro y su esposo. Y aunque con Aro habíamos quedado en no hablar nada de la organización delante de ella, se le salió algún comentario negativo sobre un anciano. En líneas generales le cayeron bien, pero ese único comentario negativo de Aro hacia ese anciano le bastó para decir que la organización sí tiene razón para decir que somos unos resentidos.

Este año volvimos a vernos con Aro y su esposo. Salimos a cenar una noche, y esta vez fue mi esposa la que hizo comentarios negativos sobre los ancianos de nuestra congregación, hacia el CG y más... quedamos con los ojos como platos al ver su cambio tan drástico. Ahora dice que Aro le cae "muy bien".

También conoció en persona a Charles Fiasco Rusell, a Julian, a neo y a Azulita, y le cayeron super bien, a cada rato me pregunta qué he sabido de cada uno (chicos, les manda saludos y pregunta cómo están jeje). Su opinión sobre la disidencia ha cambiado tanto que creo que una frase resume su sentir actual. Sobre neo dice que es "uno de los mejores seres humanos" que ha conocido en su vida. Le cuento las historias de otros foristas, incluyendo a discipulo del Cristo, Spanish Girl, elkatire, miker, Hildebrando e incluyéndote también a ti, Aimée, y también le gustaría conocerte, ojalá se dé la oportunidad.

El título de este hilo también es a propósito justamente de la oportunidad que he/hemos tenido de conocer personalmente a muchos amigos extj. Hace diez años que inicié mi camino de desprogramación y ni en mis pensamientos más positivos imaginaba que llegaría a conocer algún día a las personas que están allí, atrás de la pantalla, tras un nick, y más que eso, tenerlos como amigos.

Tampoco imaginé que llegaría a ver ningún avance con mi esposa... era necesario este hilo para poder luego actualizar la historia en ¿Cómo desprogramar a la esposa?

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#6

Stargate Perdón por equivocarme tan feo. De hecho hasta ahorita que mencionas estos detalles me doy cuenta que eres de "los fundadores" del sitio y me entero de algunos detalles interesantes en los que estuviste involucrado.

Y qué bueno que tú y tu esposa han tenido oportunidad de conocer a otros miembros en persona. A mí me gustaría, aunque a veces no me siento del todo preparado. Pero espero que algún día no tan lejano me anime y haya oportunidad de vivir esa experiencia.
[+] 2 usuarios dieron MeGusta Fortion Bare.
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#7

(12 May, 2024, 05:43 AM)Stargate escribió:  Antecedentes: En el hilo Nunca he visto a un justo abandonado ni a sus hijos pidiendo pan.... comenté parte de mi vida cuando comencé a abrir los ojos. En medio del adoctrinamiento había rechazado oportunidades de estudio y empleo, y ahora que me daba cuenta de la realidad esas oportunidades se habían esfumado y terminé resignándome a un empleo que escasamente nos permitía comer. Fueron siete años en que anhelaba tener algo mejor y al mismo tiempo creía que eso era todo.

Hasta que llegó la pandemia.

Mucha gente fue despedida. Los primeros en perder sus trabajos fueron quienes tenían empleos informales o tenían un contrato "por prestación de servicios" (figura legal que se algunos usan para omitir la obligación de pagar prestaciones sociales en Colombia), los más vulnerables.

El gobierno comenzó a brindar incentivos a las empresas para que no despidieran personal: exenciones de impuestos e incluso a algunas micro empresas que cumplían ciertas condiciones se les daba la mitad del salario de cada empleado que no despidieran.

¿Qué creen? Mi jefe nos reunió y nos dijo que la situación estaba muy difícil y que no podía tenernos a todos. Teníamos dos alternativas: elegir quiénes renunciaban voluntariamente (sin derecho a pago por liquidación) o quedarnos todos pero con medio salario... pues tomamos la segunda opción y nos apretamos el cinturón. (Luego nos enteramos que él estuvo entre los que recibieron medio salario por trabajador no despedido, así que le salimos gratis).

Mi trabajo implicaba desplazarme por toda la ciudad, y con el tráfico tan caótico la mejor opción era andar en moto. Por la pandemia se crearon restricciones de movilidad y se endurecieron los castigos. Para las restricciones habían algunas exenciones, y las empresas de servicios esenciales tenían permiso para que sus empleados circularan libremente. La empresa para la que trabajaba estaba ahí, en el límite entre esencial y no esencial; obviamente quisieron aprovechar al máximo que casi toda la competencia había preferido cuidar la salud de sus empleados y no arriesgarlos saliendo innecesariamente. Teníamos más trabajo que antes (pero con la mitad del salario).

La policía estaba encargada de imponer multas a quienes incumplieran las normas. Algunos aceptaban la carta de justificación con la que andábamos, pero otros se mostraban difíciles y querían dinero para dejarte ir. La policía de tránsito, muy dada a los sobornos, se había ensañado con los motociclistas (toda infracción genera inmovilización). Mi jefe había hecho cuentas y le salía más rentable pagar las multas que parar. Y tuvimos que seguir.

Pero había algo que mi jefe no previó (o tal vez sí pero igual no le importó). En Colombia cuando tienes dos infracciones de tránsito en menos de seis meses te anulan la licencia por seis meses... Y ahí caí yo (y mi moto).

Aunque también había trabajo en las oficinas de la empresa que yo podía hacer mientras tanto, perdida la movilidad en moto mi jefe me ofreció una "alternativa": movilizarme en bus (con el riesgo de contagio, teniendo en cuenta que nos habíamos ido a vivir con mi madre mayor para cuidarla), pero ya no podría hacer tanto como antes, así que me pagaría solamente por lo que hiciera en el día (la mitad de la mitad). Y para compensar el dinero que dejaría de recibir le ofrecía a mi esposa un trabajo aseándole su casa... si no me gustaba la oferta "hay inmigrantes que felices lo harían por menos". Hasta allá no llegué, y me quedé sin trabajo, sin licencia y sin moto.

Lo más urgente era recuperar la moto. La multa con la inmovilización ya sumaban lo que yo ganaba en dos meses (por aquello de que nos pagaban la mitad), y cada día sin reclamarla equivalía más o menos a una semana del trabajo que ya no tenía. Con lo poco que teníamos ahorrado logramos pagarlo. Pero quedaba un problema: sin una licencia activa no me la entregaban, no podía manejar, tenía que pedirle el favor a alguien con licencia para que la condujera (o pagar una grúa, que por la distancia a donde estaba sumaba casi lo mismo que la multa y todo lo demás).

Fueron algunos de los días más duros de mi vida. La sensación de impotencia, de rabia, de desamparo, desespero y desesperanza.

Comencé llamando a los más cercanos, mi familia (todos tejotas). Algunos tienen licencia de moto, por lo que les pedí el favor: ninguno podía, o estaban de vacaciones (ya se habían relajado algunas medidas) o tenían trabajo. Acudí a los hermanos de la congregación, a algunos les había hecho favores parecidos en el pasado (obviamente no se los recordé), pero las respuestas fueron similares. Absolutamente nadie.

En medio de aquella situación mi esposa, desesperada y aún adoctrinada, me dijo: "Todo es por haberte alejado de Jehová. A ver si esos con los que tanto te escribes te sirven de algo".

Pues fue justamente lo que hice. Pregunté e inmediatamente uno me dijo: "Yo te ayudo. Pido permiso en mi trabajo y vamos por tu moto". Casi lloro en ese momento y ahora recordándolo.

El proceso fue difícil, toda una odisea burocrática completa que sería otra larga historia, pero esa parte no viene a cuento.

Finalmente él me ayudó a recuperar mi moto, arriesgándose él mismo a una multa porque ese día comenzaban los toques de queda porque los contagios y muertes habían aumentado nuevamente.

El título de la historia es porque yo había crecido con el concepto de que los testigos eran el ejemplo perfecto de hermandad, de cuidarse unos a otros. En mi casa habíamos dado hospedaje a completos desconocidos, pero porque eran testigos... con algunos tuvimos malas experiencias, pero con la mayoría nos iba bien, también fuimos recibidos en hogares por desconocidos por ser correligionarios. Pero en aquel momento de necesidad no hubo nadie en la congregación ni en la familia. Todos tuvieron alguna excusa. Les doy el beneficio de la duda y asumo que era verdad lo que decían, pero también he pensado que era una especie de lección que querían dar (estaba dando mis primeros pasos para hacerme inactivo).

Pero un completo desconocido fue quien nos ayudó en ese momento, poniéndose en riesgo sin esperar nada a cambio. Ni siquiera está en este foro. Fue la primera y única vez hasta ahora que nos hemos visto. Quise invitarlo a comer a nuestra casa para agradecerle, pero no fue posible: es expulsado. Solamente ahora que mi esposa ha comenzado su desprogramación parece posible poderle expresar nuestro agradecimiento y contarle lo que su ayuda significó para nosotros en aquellos oscuros días de incertidumbre.

Tremenda Experiencia amigo Stargate magistral como siempre.

Las donaciones en mi congre durante el. tiempo de la pandemia fueron muy generosas, me tocaba con otro hermano recolectar las donaciones y hubo meses en que enviamos más de mil dolares a la obra mundial, eso era incluso más de lo que donaban las congregaciones más acomodadas del circuito, dicho por el propio superintendente: nuestra congregación era la que más donaba a la obra mundial en todo el circuito.

De los fondos de la congregación se tomaba ayuda para quien lo necesitara, generalmente a quien pedía el apoyo a los ancianos se le daba una despensa y el equivalente a 100 dólares, hasta que llegó la instrucción de que se evitara hacer eso, recordandonos la organización que el procedimiento correcto era: qué los familiares del afectado intentaran cubrir su necesidad, en caso de que no fuera posible entonces la congregación de su bolsa, no de las donaciones, y si aun así no era posible entonces contactar al superintendente de circuito quien pediría el apoyo a congregaciones vecinas, y si no, de los fondos del circuito o el super pediría apoyo a la sucursal. Era más fácil sacarle agua a una piedra qué a la Torre del Vigía A. R.

Junto con otros factores, esto fue lo que me empezó a causar ruido en mi cabeza hueca, yo recordaba a los hermanos que lo dieron todo por la organización, que lo daban todo pese a no tener nada en ese momento, que siempre que había una resolución nueva, un gasto que aprobar o un fondo al cual depositar, mostraron su apoyo económico y su energía para la obra, ¿y qué recibieron a cambio? Nada de nada. Este fue un factor decepcionante en mi persona, fue cuando comprendí por primera vez la estafa que era el sistema de donaciones, pues fue cuando comencé a recordar cosas que el control mental había suprimido de mi memoria, fue cuando llegué a la conclusión de que todas las veces que se había ayudado a alguien, incluso en los desastres naturales, habíamos sido nosotros mismos, los de a pie, quienes nos habíamos ayudado entre nosotros y salido adelante por nuestros propios medios, esas experiencias del broadcasting donde va personal de la organización y te reconstruye tu casa es pura fantasía, eso no sucede.

La WT tuvo la magnífica oportunidad de redimirse durante la pandemia, de limpiar un poco su nombre, devolviendole a sus miembros un poco de lo que ellos le dieron por décadas, pero prefirió dejar morir a sus adeptos, sus recomendaciones consistieron en: plante un huerto de frutas y verduras en su jardín, si para los 6 meses que tarda en darse la cosecha de zanahorias no se ha muerto, cómaselas para no morir de hambre, ah y si el gobierno da ayudas, aprovechelas.

Hoy me doy cuenta que no soy el único al que el tema de la nula ayuda económica le ayudó a darse cuenta de las cosas, en demás foros, en redes sociales, en YouTube, varios ancianos y ex ancianos cuentan de primera fuente cómo la organización hizo todo lo posible por no ayudar a sus miembros durante la pandemia.

Mi pareja misma, quien era voluntaria externa en ese entonces en betel, al primer mes del confinamiento, me la mandaron para su casa, sin nada más que una carta de muchas gracias, que ni siquiera le pudieron entregar personalmente sino que la hicieron llegar a su cuerpo de ancianos para que ellos le dieran la notificación.

Sé que el tema de tu hilo Stargate tenía quizás otro enfoque, pero lo que he contado constata también que no existe la hermandad que tanto pregonan los testigos de Jehová.

charlesfiascorussell@gmail.com
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#8

(12 May, 2024, 07:57 AM)Aimée escribió:  ¡Que experiencia amigo! Sad

Muy difícil lo que te pasó, y lo que me caló más hondo fue el comentario de tu esposa, se me figuró como la historia de la esposa de Job Sad

Pero tienes razón, los testigos de Jehová por su adoctrinamiento, no se dan la oportunidad de ayudar a otros. Su única ayuda se circunscribe a repartir revistas o dar estudios. Y estando tu "frío espiritualmente", mucho menos te iban a dar la ayuda que necesitabas.

Pero que bonito que hayas recibido la ayuda de un expulsado, y que ahora se te da la oportunidad de sentarse a comer y agradecerle lo que hizo por ti.

Creo que lo más bonito de todo ésto, es que tu esposa está viendo de primera mano, que los ex testigos no somos como nos pintan.

No sabes el gusto que nos va a dar si en el futuro, ella pudiera participar en el foro... No pierdo las esperanzas de conocerla aunque sea de forma virtual.

Amigo si se da la comida cuéntanos por favor.

Gracias por compartir con nosotros esta dura experiencia.

Te mando un fuerte abrazo.

También recuerdo Aimée, tu magnífica experiencia de cuando necesitaste ayuda de la congregación por ciertas situaciones, y quien te ayudó te salió con el choro de que regresaras a Jehová.

charlesfiascorussell@gmail.com
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#9

Bueno, pues yo también le voy a dar otro enfoque a tu desgarradora historia.
Esa figura legal que mencionas acá en México también existe. Empresarios despiadados como tú ex también. Inmigrantes que abaratan la mano de obra, para variar... también.
Todos esos fenómenos sociales y prácticas jurídicas son incentivados y muy adecuados para sostener el modo de producción capitalista. Al ser un modo de producción que causa desigualdades sobre todo en muchos países hispanoaméricanos entreguistas como el nuestro pues es de esperar que las clases bajas sean las más vulnerables. Eso se agudiza si dichos miembros de esas clases son profundamente adoctrinados por alguna secta de tipo religioso.
Historias tan desesperantes como las que nos relataste no se deberían repetir y no creo que haya algún hermano que le guste imitar deliberadamente tu experiencia tan solo para demostrar devoción religiosa.
Saludos desde México y éste año como el pasado espero ir a Colombia.
No es que haya ido el año anterior sino que también quise ir pero no pude Big Grin
El Anti.
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#10

Toda la ayuda que los TJ a título individual necesitan sale de los bolsillos de los hermanos directamente. Jamás he visto que la Organización haya puesto dinero para paliar necesidades de los hermanos. Para salones, viajes y demás zarandajas, todo lo que quieras (eso, sí, con devolución + intereses), pero para el pobre tejotita... anda y que le ondulen la permanén...
Yo llevo más de cincuenta años dentro de la secta y siempre ha sido igual... la amorosa organización es un ser inexistente y misántropo, autista a las verdaderas necesidades personales o de familia... Jehová proveerá... sí... en el Paraíso de cuento de hadas... porque lo que es aquí...

Saludos

kunta
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