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Enviado por: DANY200
15 Sep, 2020, 05:26 PM
Foro: Foro EXTJ
- Respuestas (28)

Buenas. La fecha se acerca y creo que no se ha publicado nada ni hay filtraciones de "las nuevas luces" o cambios que se anuncian en esta reunión. Anunciarán un a nueva plataforma tipo zoom pero made in Wt? Dirán que ya es el fin y no necesitamos tantos salones? Meterán la pata y darán una nueva fecha tope para el fin?.... 
    Que pensáis?

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Enviado por: JoseFidencioR
15 Sep, 2020, 10:27 AM
Foro: Ciencia y Tecnología
- Respuestas (2)

[Imagen: 119305632_10218587148135152_806782635321...e=5F84E18E]

Pues si, esta charla le caeria bien a los que suelen llamarseles "conspiranoicos" o aquellos que "ya despertaron" y es que trata precisamente de los errores que han cometido cientificos... errores poco conocidos pero muy importantes a lo largo de la historia.

Mañana (bueno, ya hoy), directo en Ig para presentar mi libro “Los renglones torcidos de la ciencia”, junto a Carlos Lobato. Unas horas antes, estrenará la Feria del libro el gran Lluis Montoliu junto a José Luis Moreno.

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Enviado por: Yakyak
14 Sep, 2020, 11:24 PM
Foro: Documentos Watchtower
- Respuestas (2)

Hola amigos, les dejo esta correspondencia:

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Temas a considerar

    Uso de los Salones del Reino para asuntos judiciales durante la pandemia de COVID-19

    Gastos de los superintendentes de circuito

    Asignación sobre la neutralidad en la reunión de entre semana

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Enviado por: Aimée
14 Sep, 2020, 04:13 PM
Foro: Foro EXTJ
- Respuestas (15)

Mi abuela paterna era considerada una rebelde a la vista de los testigos de Jehová. Fue una mujer celosa en su servicio a la religión y una de las pioneras en dar a conocer la “verdad” en México allá por los años 40’s del siglo pasado.

Pero ¿por qué a la vista de los demás era una rebelde? Incluso yo así la veía cuando escuchaba sus comentarios y no entendía  su manera de pensar.

Ella tenía la firme creencia de que no  había que informar la cantidad de horas que dedicaba a la actividad de casa en casa, ya que razonaba de la siguiente manera: “Eso no está en la Biblia”, y constantemente tenía pláticas con los ancianos ya que se negaba a entregar un informe de predicación… aunque al final lo hacía.

De la misma forma, cuando era la visita del Superintendente de Circuito no salía a la predicación ya que decía: “Bueno ¿Qué ese señor es el papa, por qué debo de salir?  ¡Ah! A los ancianos nunca se les ve en el servicio, pero cuando llega el de Circuito son los primeros en estar allí”

Cuando hacía esos comentarios delante de otros hermanos, yo contenía la respiración y pensaba:  “Ay abuelita ¿por qué eres tan rebelde? ¿por qué  no apoyas las recomendaciones que da la Organización?”

Lo que yo no entendía en ese momento es que mi abuelita al no haber nacido “en la verdad”, aún tenía en funcionamiento su pensamiento crítico, el cual no había sido aplastado del todo.

He leído comentarios en últimas fechas, en donde a los testigos de Jehová que no abren los ojos ante tanta evidencia que hay ahora contra la JW, se les atribuyen calificativos tales como: tontos ó necios; yo prefiero no usar esas expresiones por lo que relataré a continuación.

En mi experiencia personal, les diré que yo tardé unos 10 años en darme cuenta  que me estaban mintiendo desde el primer contacto que tuve con la “apostasía”.

Estando en la predicación me tocó hablar con un abogado… fue el primero que me habló del hermano Franz. Recuerdo que en ese momento  me dijo: “¿Sabe usted quien es Raymond Franz?” Le contesté que no. Entonces me dijo: “Que terrible es que ustedes los testigos de Jehová no conozcan la historia de su Organización”.

Hablé con él durante más de una hora, intentó hacerme ver la mentira en la que me encontraba metida, pero yo ciegamente defendí a la Organización, con débiles frases ya estudiadas de manual: “La Organización de Jehová es perfecta, los imperfectos somos nosotros”  “Jehová mueve los asuntos a su debido tiempo” pero vez tras vez, mi interlocutor tenía una pregunta a la cual no podía responderle con argumentos válidos… Cuando regresé a casa, busqué en internet “Raymond Franz” y me salieron  muchísimas entradas, en una de ellas recuerdo que decía: “Raymond Franz el príncipe de los apóstatas”,  me asusté mucho por lo cual cerré el buscador y con el corazón latiendo aceleradamente, le hice una oración a Jehová pidiéndole perdón por estar buscando información apóstata.

La idea me estuvo dando vueltas durante algunas semanas, pero terminé por olvidar el asunto y me aferré más a las doctrinas de la secta.

Así que como persona que nació en la verdad, nunca tuve manera de contrastar información distinta a la que se me inculcó desde mi tierna infancia, siempre di por sentado que los testigos de Jehová eran la única organización aprobada por Dios, todos los demás estaban mal.

Mi abuelita se topó con los testigos de Jehová siendo adulta, se aferró a sus enseñanzas y fue una devota seguidora del culto. Crió a sus hijos en ese camino, pero debido a que perteneció a otra religión podía ver con claridad que había cosas que no tenían sentido y es cuando protestaba.

Yo la veía con una mezcla de admiración y asombro ante su “rebeldía”, cómo se enfrentaba a los ancianos para poder sostener su punto de vista en un México por demás machista, aunado al  machismo que impera dentro de la Watchtower. Nunca se dejó amedrentar y lamento que ahora  no esté conmigo.

Ya estando despierta me está costando muchísimo quitar de mi sistema todo vestigio de la Organización, pues me quedé sin familia extendida, sin amigos, además de que tengo problemas para socializar con las demás personas y establecer límites sanos, intento siempre justificar a los demás y me olvido de mí misma ya que siempre los antepongo porque eso es lo que se me enseñó  dentro de la Organización.

Empecé a escribir en foros de ex testigos de Jehová para poder  sanar mis heridas emocionales y pronto me di cuenta que había muchas personas que se encontraban pasando por situaciones mucho mas difíciles que la mía y les estoy eternamente agradecida, ya que sus experiencias me tocaron el alma y me han dado las fuerzas para seguir adelante con las historias que aún me faltan por contar.

Los testigos de Jehová son personas normales como todo ser humano, pero se les inculca la idea de que son únicos y especiales, que forman parte de cierta élite. Esto se refuerza vez tras vez en sus publicaciones; recordemos a Hassan y su libro sobre técnicas de manipulación mental de las sectas y la repetición es una de las tantas técnicas que usa esta organización coercitiva para grabar a punta de diamante ideas irracionales en la psique de los testigos de Jehová.

Quienes nacimos dentro del culto, nunca supimos lo que era celebrar un cumpleaños, saludar la bandera o tan siquiera decir “salud” a alguien que estornuda, todo eso era malo a la vista de Jehová y nos hicieron sentir sumamente mal por cosas que para el resto del mundo eran algo normal… porque lo son, pero es necesario que el adepto se mantenga aislado de los demás para poder controlarlo y si esto se hace desde la tierna infancia, la personalidad del individuo queda  marcada y su capacidad para poder reconocer algo ilógico es mas difícil. Esa es la percepción que tengo ahora que me encuentro fuera.

He tenido que tomar terapia psicológica para poder rehacer mi vida y renacer de las cenizas, toda  mi vida acudí a los ancianos por ayuda cuando se me presentaba un problema, pero al darme cuenta que tenía el control total de la misma me dio pánico, porque no sabía que sería de mi sin alguien que me dijera lo que debía de hacer; y no estoy hablando en este momento de un tema doctrinal, si no de qué haría con mi vida en el pleno sentido de la palabra.

Aún caigo en periodos de depresión pero estos son cada vez menos frecuentes, estoy aprendiendo a ser independiente, segura de mi misma, estoy aprendiendo a controlar mis emociones y a reirme de mis desaciertos. Trato de ser honesta conmigo  misma y tomar el  mejor camino para mí el cual no necesariamente es el que yo quiero. Me reinvento todos los días y aprendo de mis fracasos, eso es la resiliencia y estoy aún  muy lejos de llegar a mi meta.

Estoy disfrutando plenamente en este viaje de descubrimiento, saboreando todos los días por tener la oportunidad de ser mejor persona y compartir lo que siento con los demás. Es un sentimiento que llevo en el corazón ya que alguien  en el pasado se interesó en mi sin conocerme… cuanto lamento no haber escuchado a aquel abogado hace 10 años pues mi vida sería otra, cuanto lamento no saber su nombre, cuanto lamento no poder darle las gracias en persona y decirle que él dio el empujón inicial en este camino hacia mi libertad de pensamiento.

Así que cuando me topo con algún testigo de Jehová que defiende férreamente a la secta, trato de recordar que fui como ellos pero que gracias al activismo me encuentro escribiendo estas líneas. Espero como siempre, que con mis palabras muchos lleguen a sentirse identificados. No me cansaré de repetir una y otra vez: testigos de Jehová por favor investiguen más allá de las publicaciones oficiales de la organización JW, usen su pensamiento crítico, tomen el control de sus vidas y de su propia verdad. No permitan que pase mas el tiempo y sigan dando sus energías y recursos a una Organización que no se interesa por ustedes.

Y lo que más lamento aún, es no poder decirle a mi abuelita “perdón si llegué a pensar que eras una rebelde”, si aún viviera ya hubiera hablado con ella así como lo hice con otros familiares. Se que ella sí me hubiera escuchado y me diría: “Oh… entonces no era yo una rebelde” Y yo le respondería: “Claro que no abuelita… no eras una rebelde, eras una visionaria”.

Aimée Padilla.

http://aimeepadilla.com.mx/2020/09/14/na...la-verdad/
Crédito de la imagen: Pinterest

   

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Enviado por: Nelsonzamorarojas
14 Sep, 2020, 03:28 PM
Foro: Foro EXTJ
- Respuestas (11)

Buenas tardes apreciada Comunidad.

En mi tortuosa labor de asistir a las reuniones por ZOOM, vi que Hablaron de Heinrich Himmler, y como "Jehová" le dio una leccion de humildad por medio de un fanatico de apellido Lübke...

Ustedes que opinan, una nueva manera de atrapar adeptos con miedo ? una pequeña mentirita piadosa pa ponerle sabor a la atalaya... o verdad ?

Este tipo de cosas me ayudan a despertar.

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Enviado por: Palito
14 Sep, 2020, 01:12 PM
Foro: Foro EXTJ
- Respuestas (22)

Se han detectado niveles de fosfina compatibles con vida microbiana en las nubes superiores de Venus.

La detección está profundamente comprobada.

Sólo queda por confirmar si de verdad es producida por microbios...

Pero si de verdad lo es, ¿dónde queda entonces la doctrina jehovista?

https://www.sciencealert.com/have-scient...ot-so-fast

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Enviado por: forista5528
13 Sep, 2020, 03:38 PM
Foro: Música | Poesía | Reflexiones
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Enviado por: DANY200
12 Sep, 2020, 04:04 PM
Foro: Presentaciones y Experiencias
- Respuestas (14)

Bueno no sé por dónde empezar pero llevo años leyendo este foro y hoy por fin me presento brevemente para decir que mis padres abuelos eran TJ yo he sido muy celoso precursor ya está hace pocos años anciano. Pero ya los últimos años tenía claro que no era la verdad y solo estaba allí para demostrar a mi mujer que aquello no podía ser cierto. He perdido gran parte de la batalla bueno no del todo y ahora mismo me encuentro activo incluso hago asignaciones que me ponen.
 No he podido recobrar mi vida social y me encuentro totalmente solo.
  Podría contar mi historia, pero quizá os aburriría o puede ser que algún detalle le sirva a alguien que se siente identificado pero bueno ya poco a poco nos iremos conociendo.

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Enviado por: JoseFidencioR
12 Sep, 2020, 09:42 AM
Foro: Cine, series y libros
- Respuestas (3)

Parábola del trueque


Al grito de «¡Cambio esposas viejas por nuevas!» el mercader recorrió las calles del pueblo arrastrando su convoy de pintados carromatos.

Las transacciones fueron muy rápidas, a base de unos precios inexorablemente fijos. Los interesados recibieron pruebas de calidad y certificados de garantía, pero nadie pudo escoger. Las mujeres, según el comerciante, eran de veinticuatro quilates. Todas rubias y todas circasianas. Y más que rubias, doradas como candeleros.

Al ver la adquisición de su vecino, los hombres corrían desaforados en pos del traficante. Muchos quedaron arruinados. Sólo un recién casado pudo hacer cambio a la par. Su esposa estaba flamante y no desmerecía ante ninguna de las extranjeras. Pero no era tan rubia como ellas.

Yo me quedé temblando detrás de la ventana, al paso de un carro suntuoso. Recostada entre almohadones y cortinas, una mujer que parecía un leopardo me miró deslumbrante, como desde un bloque de topacio. Presa de aquel contagioso frenesí, estuve a punto de estrellarme contra los vidrios. Avergonzado, me aparté de la ventana y volví el rostro para mirar a Sofía.

Ella estaba tranquila, bordando sobre un nuevo mantel las iniciales de costumbre. Ajena al tumulto, ensartó la aguja con sus dedos seguros. Sólo yo que la conozco podía advertir su tenue, imperceptible palidez. Al final de la calle, el mercader lanzó por último la turbadora proclama: «¡Cambio esposas viejas por nuevas!». Pero yo me quedé con los pies clavados en el suelo, cerrando los oídos a la oportunidad definitiva. Afuera, el pueblo respiraba una atmósfera de escándalo.

Sofía y yo cenamos sin decir una palabra, incapaces de cualquier comentario.

-¿Por qué no me cambiaste por otra? -me dijo al fin, llevándose los platos.

No pude contestarle, y los dos caímos más hondo en el vacío. Nos acostamos temprano, pero no podíamos dormir. Separados y silenciosos, esa noche hicimos un papel de convidados de piedra.

Desde entonces vivimos en una pequeña isla desierta, rodeados por la felicidad tempestuosa. El pueblo parecía un gallinero infestado de pavos reales. Indolentes y voluptuosas, las mujeres pasaban todo el día echadas en la cama. Surgían al atardecer, resplandecientes a los rayos del sol, como sedosas banderas amarillas.

Ni un momento se separaban de ellas los maridos complacientes y sumisos. Obstinados en la miel, descuidaban su trabajo sin pensar en el día de mañana.

Yo pasé por tonto a los ojos del vecindario, y perdí los pocos amigos que tenía. Todos pensaron que quise darles una lección, poniendo el ejemplo absurdo de la fidelidad. Me señalaban con el dedo, riéndose, lanzándome pullas desde sus opulentas trincheras. Me pusieron sobrenombres obscenos, y yo acabé por sentirme como una especie de eunuco en aquel edén placentero.

Por su parte, Sofía se volvió cada vez más silenciosa y retraída. Se negaba a salir a la calle conmigo, para evitarme contrastes y comparaciones. Y lo que es peor, cumplía de mala gana con sus más estrictos deberes de casada. A decir verdad, los dos nos sentíamos apenados de unos amores tan modestamente conyugales.

Su aire de culpabilidad era lo que más me ofendía. Se sintió responsable de que yo no tuviera una mujer como las de otros. Se puso a pensar desde el primer momento que su humilde semblante de todos los días era incapaz de apartar la imagen de la tentación que yo llevaba en la cabeza. Ante la hermosura invasora, se batió en retirada hasta los últimos rincones del mudo resentimiento. Yo agoté en vano nuestras pequeñas economías, comprándole adornos, perfumes, alhajas y vestidos.

-¡No me tengas lástima!

Y volvía la espalda a todos los regalos. Si me esforzaba en mimarla, venía su respuesta entre lágrimas:

-¡Nunca te perdonaré que no me hayas cambiado!

Y me echaba la culpa de todo. Yo perdía la paciencia. Y recordando a la que parecía un leopardo, deseaba de todo corazón que volviera a pasar el mercader.

Pero un día las rubias comenzaron a oxidarse. La pequeña isla en que vivíamos recobró su calidad de oasis, rodeada por el desierto. Un desierto hostil, lleno de salvajes alaridos de descontento. Deslumbrados a primera vista, los hombres no pusieron realmente atención en las mujeres. Ni les echaron una buena mirada, ni se les ocurrió ensayar su metal. Lejos de ser nuevas, eran de segunda, de tercera, de sabe Dios cuántas manos… El mercader les hizo sencillamente algunas reparaciones indispensables, y les dio un baño de oro tan bajo y tan delgado, que no resistió la prueba de las primeras lluvias.

El primer hombre que notó algo extraño se hizo el desentendido, y el segundo también. Pero el tercero, que era farmacéutico, advirtió un día entre el aroma de su mujer, la característica emanación del sulfato de cobre. Procediendo con alarma a un examen minucioso, halló manchas oscuras en la superficie de la señora y puso el grito en el cielo.

Muy pronto aquellos lunares salieron a la cara de todas, como si entre las mujeres brotara una epidemia de herrumbre. Los maridos se ocultaron unos a otros las fallas de sus esposas, atormentándose en secreto con terribles sospechas acerca de su procedencia. Poco a poco salió a relucir la verdad, y cada quien supo que había recibido una mujer falsificada.

El recién casado que se dejó llevar por la corriente del entusiasmo que despertaron los cambios, cayó en un profundo abatimiento. Obsesionado por el recuerdo de un cuerpo de blancura inequívoca, pronto dio muestras de extravío. Un día se puso a remover con ácidos corrosivos los restos de oro que había en el cuerpo de su esposa, y la dejó hecha una lástima, una verdadera momia.

Sofía y yo nos encontramos a merced de la envidia y del odio. Ante esa actitud general, creí conveniente tomar algunas precauciones. Pero a Sofía le costaba trabajo disimular su júbilo, y dio en salir a la calle con sus mejores atavíos, haciendo gala entre tanta desolación. Lejos de atribuir algún mérito a mi conducta, Sofía pensaba naturalmente que yo me había quedado con ella por cobarde, pero que no me faltaron las ganas de cambiarla.

Hoy salió del pueblo la expedición de los maridos engañados, que van en busca del mercader. Ha sido verdaderamente un triste espectáculo. Los hombres levantaban al cielo los puños, jurando venganza. Las mujeres iban de luto, lacias y desgreñadas, como plañideras leprosas. El único que se quedó es el famoso recién casado, por cuya razón se teme. Dando pruebas de un apego maniático, dice que ahora será fiel hasta que la muerte lo separe de la mujer ennegrecida, ésa que él mismo acabó de estropear a base de ácido sulfúrico.

Yo no sé la vida que me aguarda al lado de una Sofía quién sabe si necia o si prudente. Por lo pronto, le van a faltar admiradores. Ahora estamos en una isla verdadera, rodeada de soledad por todas partes. Antes de irse, los maridos declararon que buscarán hasta el infierno los rastros del estafador. Y realmente, todos ponían al decirlo una cara de condenados.

Sofía no es tan morena como parece. A la luz de la lámpara, su rostro dormido se va llenando de reflejos. Como si del sueño le salieran leves, dorados pensamientos de orgullo.

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